Quienes tienen la responsabilidad de proteger a los ciudadanos terminen dedicando más esfuerzos a justificar a quienes los perjudican que a defender a quienes cumplen las normas.
✅ Más modelos y precios
✅ Más personalización
✅ Cargas ultrarrápidas
✅ Baterías enormes
✅ Más libertad
iPhone = experiencia cerrada y pulida.
Android = libertad y variedad.
iPHONE VS ANDROID
El iPhone es bueno. Muy bueno.
Pero eso no significa que sea perfecto.
❌ Pagas más por entrar en el ecosistema
❌ Menos libertad y personalización
❌ Reparaciones caras
❌ Sin microSD
❌ Cargas más lentas que muchos Android
❌ Menos opciones de hardware
❌ Dependencia del ecosistema Apple
Mientras tanto, Android te ofrece:
les pedí que me enviaran por escrito exactamente qué iban a cambiar antes de aceptar nada. Hubo unos segundos de silencio. Después me dijeron que no podían enviármelo hasta que aceptara la modificación. Ahí ya no me cuadró. Les dije que entonces no aceptaba. Al día siguiente llamé yo directamente al número oficial de la compañía. Y descubrí que aquella “mejora” implicaba cambiar mi tarifa y aumentar el precio después de unos meses. No había aceptado nada, así que no pasó nada. Pero desde entonces tengo una regla: si alguien me llama para ofrecerme algo “gratis”, no acepto absolutamente nada durante la llamada. Primero quiero verlo por escrito. Porque cuando algo es realmente una ventaja, normalmente no debería haber ningún problema en explicártelo antes de que digas que sí.
El otro día recibí una llamada de mi compañía de internet. Me dijeron que estaban revisando mi tarifa y que podían “mejorármela” sin coste. Pensé que sería la típica llamada comercial, así que estuve a punto de colgar. Pero antes pregunté: “¿Me vais a cambiar algo de lo que tengo contratado?”. Me respondieron que no, que simplemente iban a aplicar una mejora. Entonces hice una cosa que normalmente nadie hace:
@isafernan Dormir bien, entrenar, caminar y desconectar del móvil: totalmente de acuerdo. Pero lo de la contaminación electromagnética ya me parece buscarle tres pies al gato. Nos estamos volviendo locos con tanto optimizar.
Cuando una elección se convierte en una bandera, aparece el fanatismo:
«Mi coche es mejor» → «mi elección es mejor» → «si no piensas como yo, estás equivocado».
El eléctrico puede ser fantástico.
El gasolina también.
Lo preocupante no es qué coche eliges.
Es necesitar que los demás elijan el mismo. 😏
Si para ti un coche es solo ir de A a B, perfecto: el eléctrico gana por comodidad.
Pero si para alguien conducir también es disfrutar, sentir el motor, cambiar de marcha y escuchar cómo sube de vueltas… decir que eso es «perogrullo» no convierte tu opinión en una verdad universal.
Al final, a ti te gusta más conducir una lavadora y yo disfruto de una cafetera italiana.
⚡ COCHE ELÉCTRICO vs ⛽ GASOLINA
El eléctrico tiene futuro, pero todavía tiene sus puntos débiles:
🔋 Autonomía
🔌 Tiempo de carga
📍 Dependencia de cargadores
🥶 Pierde autonomía con frío/calor
💰 Batería cara de sustituir
🛠️ Reparaciones más específicas
🛣️ Viajes largos menos prácticos
Para ciudad: eléctrico.
Para viajar sin pensar: gasolina.
@EmilioASG Tienes razón. Un coche es un coche, y lo otro que tengo es una lavadora, que va muy bien, pero a los que nos gusta aún sentir algo distinto, disfrutamos más con un gasolina manual.
@EmilioASG Bien por ti. No propongo nada, cada uno que haga lo que quiera. Yo a diario utilizo la lavadora y si quiero sentir la conducción de verdad uso el de gasolina.
Tengo un Tesla y también tengo un gasolina. Precisamente por eso no desprecio ninguno de los dos. El eléctrico tiene ventajas enormes: consumo, mantenimiento y comodidad para el día a día. Pero también tiene desventajas objetivas, igual que el gasolina. Decirlas no significa estar en contra del eléctrico; significa no convertir una tecnología en una religión.
@isafernan Lo más peligroso de juzgar a alguien por lo que ves es que siempre te falta la parte de la historia que no puedes ver. En segundos lo convertimos en villano… y a veces resulta ser exactamente lo contrario. Esto debería recordárnoslo más a menudo.
Llevaba semanas soportando al vecino de arriba dando golpes a todas horas. Portazos, arrastrar muebles, golpes secos… incluso de madrugada. Una noche, a las 2:17, volvió a empezar. Subí a tocarle el timbre. Me abrió medio dormido y me dijo: «Yo no estoy haciendo nada». No le creí. Así que esa noche decidí tomar una medida diferente. Y lo que descubrí al día siguiente me dejó completamente loco. Los golpes no venían de su piso. Ni siquiera venían de arriba. Venían de una pared que teníamos justo al lado. Había una tubería suelta dentro del falso techo que golpeaba cada vez que alguien abría un grifo en el edificio. Llevábamos semanas culpando al vecino equivocado. Ese día aprendí algo: antes de declarar la guerra a tu vecino, asegúrate de que el enemigo vive realmente arriba.