En días como hoy es fácil que resalte lo malo. Los indolentes, los insensibles. Yo me quedo con escenas como las de un periodista que abraza al alcalde de Pereira que, entre lágrimas, pide ayuda al Gobierno por su ciudad y la gente. Lo humano no puede perderse nunca.
El fuera de lugar es ridículo: un deporte que vive de ser móvil, continuo, ambiguo, empeñado a juzgar con precisión nanométrica una decisión subjetiva de detener el movimiento
El que revela @NoticiasCaracol es quizás el escándalo más grave del gobierno:
Petro hizo todo tipo de concesiones a los del Clan del Golfo: suspendió órdenes de extradición, suspendió bombardeos, desmontó la inteligencia, sacaron a 35 generales y a corones curtidos. Danilo Rueda parecía trabajar para ellos: "juguemos a los congelados", les decía... Y es apenas un pedacito.
Gracias, Ricardo Calderón, por otra investigación impecable.
Medellín tiene que superar el narco-cliché.
“Me recordó a los 80 cuando coronaban los mafiosos”, dijo irresponsablemente una periodista en Blu Radio sobre la celebración en Medellín tras el triunfo de Abelardo de la Espriella. No hablaba de una denuncia, de una investigación ni de una relación entre la campaña y el narcotráfico. Hablaba de gente celebrando “la fiesta de la democracia” con pitos, vuvuzelas y pólvora.
Que a la periodista no le guste la pólvora es perfectamente válido. A mí tampoco me gusta. Hace ruido, asusta a los animales, contamina, es peligrosa y las alboradas son una costumbre que Medellín debería dejar atrás. Creo que muchos paisas estarían de acuerdo con varias de esas críticas.
Pero una cosa es cuestionar la pólvora y otra muy distinta convertir una celebración electoral en una evocación de mafiosos. ¿Cuál es el vínculo? ¿Qué elementos permitían insinuar que Medellín celebraba como cuando un narco coronaba un embarque de cocaína? Ninguno. Había ciudadanos celebrando el triunfo de su candidato, con una estética que puede disgustar, pero sin relación alguna con el narcotráfico.
Esa asociación dice más de quien la formula que de la ciudad. Es el viejo reflejo de mirar a Medellín y sacar el mismo libreto de siempre. Hay ruido, entonces narcos. Hay pólvora, entonces Pablo Escobar. Hay una multitud celebrando, entonces los Ochoa. Como si esta ciudad estuviera condenada a ser interpretada eternamente desde su peor trauma.
Medellín no niega lo que vivió. Nadie olvida los años de terror, las bombas, los asesinatos, así como las empresas y las familias destruidas por el narcotráfico. Precisamente por eso es tan irritante que se use esa memoria dolorosa como una metáfora fácil y perezosa para criticar una noche de celebración política.
Además, el daño no termina en una frase de radio. Esa asociación se replica en redes, titulares, búsquedas y conversaciones. Se vuelve parte del archivo digital con el que el resto del mundo mira a Medellín. Un turista, un empresario o un estudiante que busca información sobre la ciudad vuelve a encontrarse con el mismo estigma de siempre: Medellín igual narcos.
Y así, por una comparación perezosa e irresponsable, se borra todo lo demás: la ciudad que ha resistido, trabajado y cambiado. La ciudad de empresas, universidades, cultura, innovación y millones de ciudadanos que no aceptan ser comparados con Pablo Escobar.
Que critiquen la pólvora. Perfecto. Que critiquen a Abelardo de la Espriella. Perfecto. Que critiquen a Medellín. Perfecto. Pero que piensen un poquito y dejen de usar el narco-cliché como atajo retórico para hablar mal de esta ciudad. Nuestros hijos no tienen ni idea quién fue Pablo Escobar y no merecen cargar con ese estigma por el resto de sus vidas solo por haber nacido en Medellín.
“Abelardo de la Espriella ganó por poco más de 250.000 votos de diferencia sobre Iván Cepeda, un margen que algunos han calificado como estrecho, pero que visto en el contexto de cómo el gobierno de Gustavo Petro se metió de pies y manos en la campaña, debe entenderse como una victoria de enorme significado en un momento crítico de la historia del país.
Más allá de la aritmética, la victoria adquiere una dimensión particular porque el Tigre no le ganó solo a Cepeda. Le ganó también a un gobierno que se puso en modo campaña con nombramientos, contratos, chequera y con el Presidente actuando como jefe de debate las 24 horas. Y derrotó también a los grupos criminales que, cada vez más fortalecidos en este gobierno, presionaron a las comunidades a votar por Cepeda. Así las cosas, los 250.000 votos de diferencia resultan especialmente potentes”.
https://t.co/QvDsCfaAN9
Just spoke to Colombian President-Elect @ABDELAESPRIELLA to congratulate him on his electoral victory.
The Trump Administration looks forward to working closely with your incoming administration to advance regional security cooperation, end illegal immigration to the United States, and strengthen our economic ties.
Colombia's best days are ahead.
Presidente @petrogustavo usted no solo está publicando información falsa, está una vez más pasándose por la faja la prohibición que tiene un mandatario de participar en política. Usted ha llevado la dignidad presidencial a lo más bajo, sin duda.
El presidente amaneció el día de elecciones publicando encuestas mentirosas a favor de su candidato.
Viola la ley y miente.
El silencio sostenido y cómplice del progresismo y de su candidato frente a esto sin duda le ha hecho un daño profundo.
🧐 EL COLOMBIANO recopiló las 90 polémicas que marcaron los cuatro años de gobierno del presidente Gustavo Petro. La lista incluye líos familiares en líos con la Justicia, escándalos de corrupción, choques con otras ramas del poder público, presunto nepotismo y hasta cuestionamientos por actitudes machistas, misóginas y racistas.
👀 Aquí el resumen.