El grito se escucha hasta en el otro punto del país. «Eres un gilipollas» es lo único que le dedica (después de cruzarle la cara, claro). Porque Bernard es experto en echar balones fuera y en señalarla como culpable. Como aberración. Como criminal.
Si pudiera >
@RoadTcNowhere Y sabe que quizás ella misma pueda acelerar las cosas. Por eso entra en cabeza. Sabe echar miradas de esas, mágicas, que consiguen convertir tres horas de espera en diez minutos largos.
@RoadTcNowhere ¿Y no volver a ver a mi hijo? Tiene la custodia. Al completo. Lo trae por hacerme un favor. No le gusta, claro que no le gusta. Es un snob, no comparte mi forma de vida.
@RoadTcNowhere Sube el aire acondicionado, aunque sabe que eso no es suficiente. Las manos de Ulrike están frías, tal vez eso… Con la zurda se aferra al volante, la diestra se la tiende, rodea sus nudillos.
—Ya lo he hecho, en el pasado.
@RoadTcNowhere —Ya. —Ceño fruncido. Como una muesca en una pared lisa de mármol—. Se me olvida. Y, cuando nos volvemos a ver, a los pocos días, él tiene la decencia de recordármelo.
@RoadTcNowhere —Él estará bien.
Y no habrá sentido más que una triste caricia. Aprieta el embrague (dos veces, la furgo está así de cascada) y da un volantazo para cambiar a la carretera secundaria.
—Menudo gilipollas.