En serio, basta ya por favor. Quiero salir a la calle con una puta sudadera y no estar chorreando o buscando sombra desesperadamente. Quiero que huela a tierra mojada y estar en una terraza al solecito pensando “qué a gusto estoy”.
Ya está bien la broma, coño.
¿Puede dejar de hacer este puto calor ya? Tengo ganas de octubre, de otoño, de frío, de a las 7 de la tarde ya sea de noche, de pijamas gorditos y Navidad.
Qué hermosa sensación abrir un regalo y descubrir que es algo que mencionaste una vez, casi sin darte cuenta, y saber que alguien te escuchó, lo recordó y tuvo el detalle de hacerlo realidad para verte feliz.
Cumpleaños de una amiga, 14 personas. Yo: ensalada y agua, 11 euros. Llega la cuenta: 680. Alguien suelta: «lo dividimos entre todos, no seamos ratas». Todos asienten mirando el móvil. Se me encoge el estómago. No pago por vergüenza. Cojo la cuenta, la miro y digo...
Un país que pone más esfuerzo en perseguir al que se fuma un cigarro, al autónomo que debe 40€ de cuota o al bar que saca una mesa de más que en controlar sus fronteras para detener una invasión, es un país fallido.