Traductor, corrector de estilo, periodista, bloguero, tuitero y profe, enyerbado con la escritura, la innovación educativa y el aprendizaje organizacional.
El conflicto es el meollo de la ficción. Nos permite aprender de él sin participar, mirando vicariamente lo que la protagonista enfrenta. Pero no cualquier conflicto: específicamente, el relacionado con lo que ella busca. Siempre es doble: tiene una cara exterior y una interior.
¿Por qué es importante el conflicto en la ficción? Porque inmediatamente nos coloca en el centro de cualquier historia. Y porque es la medida del significado de todas las acciones y pasiones de la protagonista.
En una historia de ficción, la lectora siente lo que el protagonista siente. Son las neuronas espejo, las que se activan con las acciones y sentimientos observados en otros. Una buena historia es cerebral para el escritor y visceral para la lectora. ¡Emociones fuertes!
Lo que los cerebros de los lectores buscan en la ficción: 1) ¿quién protagoniza?, 2) ¿qué pasa aquí? y 3) ¿qué es lo que está en juego? Recuerda: tus lectores son yonquis de dopamina.
Desde la primera página, primer párrafo, primera oración de una ficción: si no tenemos una idea de a quién le pasa algo, qué quiere ese personaje y por qué importa lo que le sucede, entonces nos valdrá un cacahuate y soltaremos el libro. Es la falta de dopamina.
¿Por qué nos engancha la ficción? Porque somos adictos al ‘rush’, puesta, colocada o subidón que nos da la dopamina. Cada que leemos algún texto que trabaja bien la intriga, nuestro cerebro nos gratifica con una dosis de este neurotrasmisor. Queremos saber más.
En la ficción, se empieza por el medio. No con la pretemporada, no con el calentamiento, no con el árbitro pitando. Un cuento o una novela comienzan cuando la pelota no solo ya está en juego sino que avanza peligrosamente por la cancha enemiga. Esto es in medias res.
¿Cómo va tu educación durante la pandemia? ¿Estás recibiendo de tu profa buenas actividades de aprendizaje? ¿Estás perdido entre tantas pantallas de videoconferencia? Responde, para que seas escuchado o escuchada.
La realidad alternativa representada en la ficción es un engaño, un artificio del autor, quien selecciona exclusivamente situaciones sorprendentes, lo raro, las decisiones de vida o muerte... La vida real es menos enfocada, a veces no pasa nada extraordinario...
La ficción, cuando es buena, produce una simulación de la realidad que nos atrapa, una que resulta mejor que la realidad cotidiana. Producir esta simulación es un artificio de escritura: se deja fuera todo lo que no afecta la historia. La realidad cotidiana es más confusa.
Una historia de ficción, un cuento o novela, no trata de lo que ocurre en ella. La ficción no se centra en como cambia el mundo, sino en la transformación de la protagonista frente a lo que le ocurre. Todo viaje exterior implica uno interior.
Una historia es lo que le pasa a alguien que quiere lograr lo que se revela como un objetivo difícil de conseguir, y cómo él o ella cambian como resultado. Allí hay: trama (lo que pasa), protagonista (alguien), interrogante (objetivo) y el meollo de la historia (transformación).
Poner a alguien que tenga un objetivo muy claro dentro de una situación que se hace cada vez más complicada. Luego, hacerlo que la navegue y que el viaje lo transforme. Esto es ficción.