That's home. That's us.
On it everyone you love, everyone you know, everyone you ever heard of, every human being who ever was, lived out their lives.
The aggregate of our joy and suffering,
thousands of confident religions,
ideologies and economic doctrines,
every hunter and forager,
every hero and coward,
every creator and destroyer of civilization,
every king and peasant,
every young couple in love,
every mother and father,
hopeful child,
inventor and explorer,
every teacher of morals,
every corrupt politician,
every "superstar," every "supreme leader,"
every saint and sinner in the history of our species lived there –
on a mote of dust suspended in a sunbeam.
En 1839, un joven de apenas 19 años, Alexandre Edmond Becquerel, observó algo extraño mientras experimentaba con materiales iluminados por el sol. Descubrió que ciertos compuestos podían generar electricidad al recibir luz. Sin saberlo, acababa de identificar el efecto fotovoltaico, el mismo principio físico que hoy permite que millones de paneles solares transformen la luz solar en electricidad limpia en todo el mundo.
Casi sesenta años después, en 1896, su hijo Henri Becquerel trabajaba con sales de uranio y placas fotográficas. Guardó el material en un cajón, lejos de cualquier fuente de luz. Días más tarde encontró las placas veladas. Algo invisible había atravesado la oscuridad. Aquella observación revelaba (nunca mejor dicho) una emisión espontánea de energía: la radiactividad. Ese hallazgo no solo le valió el Premio Nobel de Física en 1903, compartido con Pierre y Marie Curie, sino que marcó el inicio de la física nuclear moderna y abrió la puerta al aprovechamiento de la energía del átomo.
Uno captó la electricidad escondida en la luz del sol. El otro desveló la energía oculta en el corazón de la materia. Dos descubrimientos distintos, dos caminos científicos separados por décadas, pero unidos por un mismo apellido.
La historia de los Becquerel es también una metáfora poderosa: la energía del sol y la energía del átomo no son rivales, sino complementarias. Igual que padre e hijo ampliaron juntos el horizonte del conocimiento, la energía solar y la nuclear pueden trabajar en equipo para ofrecer un sistema energético más limpio, más estable y más robusto. La ciencia ya las unió en el siglo XIX. Tal vez el siglo XXI deba aprender esa lección.
Gracias por la pista a mis admirados @cienciabrujula, @ApuntesCiencia, @emulenews y @hsocasnavarro, que surgió por casualidad en el episodio 491 de @pcoffeebreak cuando explicaban un artículo científico sobre paneles solares fotovoltaicos.
Dice Guillermo Lopez Lluch sobre la investigación:
Cuando aún era predoctoral comenzó la gran presión de las administraciones para computar el "exito" y la "rentabilidad" de la investigación científica. Habíamos entrado en la tecnocracia de los números y, por tanto, de los factores de medición de la "calidad" científica y de los rankings.
Por aquel tiempo me contaron la historia de un científico muy mayor de una universidad inglesa que estaba en su despacho. A esto que llega el administrativo para averiguar qué estaba haciendo el científico a lo que éste contestó "Estoy pensando". El administrativo se marchó tal vez pensando en la profundidad de la respuesta.
Al tiempo, tal vez poco, el administrativo vuelve, puede que en el mismo mes o al siguiente, y vuelve a preguntar qué está haciendo el científico a lo que éste contesta "Sigo pensando".
Hoy en día no se nos deja pensar. Informes de productividad, CVs en diversos formatos, número de proyectos, artículos, conferencias por año, trienio, quinquenio, etc... Nos asaetean con repetir lo mismo una y otra y otra vez para aparecer en el informe anual, trienal, quinquenal de nuestras instituciones mientras lo mas importante, tener tiempo para pensar, meditar, enfocar en los resultados y sus consecuencias, se nos hurta entre evidencias cuantificables.
Aún no se han enterado que el científico siempre está trabajando revisando el mundo para descubrir la gravedad al ver como cae una manzana, o inventar la PCR conduciendo por una carretera desértica y encontrar la forma de editar genes pensando en bacterias que crecen en lugares muy inhóspitos.
El valor de pensar no importa a la tecnocracia que te llena de informes, correos, meetings o line, encuestas sobre cualquier proceso, servicio, sistema.
“No hay jóvenes malos; hay jóvenes que no saben que pueden ser buenos y alguien tiene que decírselos”.
¡Feliz día de San Juan Bosco a todos los salesianos!
SOLO PARA INTELIGENTES 🧠
*Te recomiendo leerlo cuando tengas tiempo, tranquilamente para disfrutarlo. Es de Jorge Luís Borges, escritor y poeta . Una auténtica joya...
"De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo.
Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.
Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo.
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.
Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome).
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.
Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo.
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.
Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla.
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.
Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.
Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores…
Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios.
Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre.
Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan.
Lo mejor está pasando..."
🔄 La neuroplasticidad nos recuerda que el aprendizaje no tiene fecha de caducidad. Cada experiencia moldea nuevas conexiones neuronales. La educación a lo largo de la vida es una inversión en salud mental y desarrollo personal https://t.co/0TWGYNwId2 https://t.co/93lMOxxJ5S
Este párrafo de Helen Pluckrose:
«Soy el producto de millones de años de evolución. Cada uno de mis ancestros fue lo suficientemente fuerte, sano, atractivo y afortunado como para sobrevivir y reproducirse… La probabilidad de mi existencia es infinitesimalmente pequeña y, sin embargo, aquí estoy. Estoy hecho de la materia de estrellas explotadas y la mayor parte de mí es agua que ha formado parte de océanos y ríos por todo el mundo. Todo mi ser ha formado parte de otros objetos, plantas, animales y humanos. Mi cuerpo complejo y maravilloso ha sido moldeado por millones de años de evolución y su funcionamiento ha culminado (por ahora) en la producción de un cerebro capaz de comprender todo esto sobre sí mismo. Esto no me llena de futilidad. Me llena de asombro, maravilla, continuidad y conexión.»
Me ha recordado a este otro de Richard Dawkins:
«Vamos a morir, y eso nos convierte en los afortunados. La mayoría de la gente nunca morirá porque nunca nacerá. Las personas potenciales que podrían haber estado aquí en mi lugar, pero que en realidad nunca verán la luz del día, superan en número a los granos de arena de Arabia. Sin duda, entre esos fantasmas no nacidos hay poetas mayores que Keats y científicos mayores que Newton. Lo sabemos porque el conjunto de personas posibles permitidas por nuestro ADN supera masivamente al conjunto de personas reales. A pesar de estas probabilidades aturdidoras, somos tú y yo, en nuestra ordinariedad, los que estamos aquí. Nosotros, los privilegiados pocos que ganamos la lotería del nacimiento contra todo pronóstico, ¿cómo nos atrevemos a quejarnos de nuestro inevitable regreso a ese estado previo del que la inmensa mayoría nunca ha salido?»
https://t.co/FWOpWg9Vjx
🔥 Your entire immune system starts with one cell.
Every red blood cell that carries oxygen
Every platelet that stops a cut from bleeding
Every neutrophil that attacks bacteria
Every T cell that hunts viruses
Every B cell that makes antibodies
All of them come from the same origin: a single pluripotent hematopoietic stem cell hidden inside your bone marrow.
🩸 What this stem cell can become
With the right signals from molecules like IL-3, GM-CSF, IL-7, SCF, and others, this stem cell divides and chooses a path:
• Red blood cells to deliver oxygen
• Platelets to form clots
• Neutrophils, eosinophils, and basophils to fight infection
• Monocytes and macrophages to clean up dead cells and debris
• B cells that produce IgG, IgA, IgM, and other antibodies
• T cells that orchestrate your immune defense
• Natural killer cells that recognize and destroy infected or malignant cells
Every branch in the diagram is a decision point based on the chemical signals surrounding the cell.
🧪 Why this matters
Your energy, your immunity, your ability to heal, and your resistance to infection depend on how well this system works.
When hematopoiesis is disrupted, it can lead to:
• anemia
• weakened immunity
• autoimmune problems
• slow healing
• susceptibility to infections
• blood cancers
Healthy blood begins with healthy stem cell signaling.
Inside your bone marrow, millions of stem cells are working every minute to build your immune system from scratch.
It is one of the most complex and elegant engineering systems in the human body.
Our brain isn’t just made of neurons. It runs on a whole neighborhood of cells that can either protect your mind or quietly push it toward inflammation.
This diagram reveals how astrocytes, microglia, neurons and oligodendrocytes talk to each other during stress, illness, and injury. Their conversations shape memory, mood, cognition, and long-term brain resilience.
Here is what this graphic shows in plain language:
🧠 Astrocytes act as the central switchboard
They decide whether the brain environment becomes supportive or inflammatory. When they sense danger signals, they activate NF kappa B and release molecules that influence the other cells around them. When conditions are safe, they release factors that help neurons grow and help new oligodendrocytes mature.
🔥 Microglia can protect or damage depending on the signals they receive
They can release IL 1 beta, GM CSF, and other proinflammatory signals, or they can shift to a more supportive state depending on what they detect from astrocytes and neurons.
⚡ Neurons suffer when inflammation rises
Oxidative stress, nitric oxide, and loss of metabolic support weaken them. Glutamate handling becomes impaired, which increases excitotoxic stress.
🧩 Oligodendrocytes and their precursor cells respond to what the environment tells them
Inflammatory signals slow their support for neurons, while regenerative signals encourage new myelin formation and better neuron stability.
The health of your brain depends on how these cells interact, not just on neurons alone.
doi: 10.1126/scitranslmed.adi7828
Chemistry writes the story of life.
Every cell, every second, it tells it again - powered by molecular design.
At the core of this process lies the citric acid cycle, the central hub of metabolism.
Here, acetyl-CoA derived from carbohydrates, fats, or proteins enters a precise series of reactions that convert fuel into energy.
Each step transfers electrons, drives ATP synthesis, and sustains the continuous renewal of life at the cellular level.
What may seem invisible is, in fact, the most constant motion in existence; the quiet rhythm of biochemistry that powers everything we do.
Nadie lo dice, pero hay momentos en los que la voz humana parece tocar lo divino.
Andrea Bocelli cantando el Ave María en el Vaticano es uno de ellos.
La prueba de que la música puede hacerte creer en lo imposible.
Paraguay is leading in nature-based climate solutions! Proud to present our vision at #UNCITRAL
100% renewable energy matrix.
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