Nico Williams es campeón del mundo. Y tras la premiación, va directo a la tribuna a entregarle la medalla a su madre. Ella, que en 1994 salió de Ghana y cruzó parte del Sahara para poder llegar a España en busca de nuevas oportunidades.
Una campeona más.
𝐄𝐥 𝐭𝐚𝐩𝐢𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐢𝐧𝐠𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐛𝐚𝐧𝐝𝐞𝐫𝐚
Delcy Rodríguez y el último desfile de un poder que ya solo puede vestirse de gloria prestada
«Cuando un régimen ya no puede gobernar con hechos, multiplica los rituales hasta que el ritual mismo se convierte en la única realidad que se atreve a mostrar.»
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Desde el asfalto todavía tibio del Aeropuerto de Maiquetía, en La Guaira, el ojo de la cámara estatal captura lo que quiere que el país crea que sigue siendo: un orden perfecto, casi musical. Miles de cuerpos alineados como hilos de un telar gigantesco. Franjas de rojo que parecen sangre recién derramada, bloques de amarillo fosforescente, verdes que imitan la vegetación que ya no existe, grises militares que pesan como lápidas. Los perros K-9, con sus chalecos oficiales, también forman fila. Las pantallas gigantes repiten el mismo rostro sereno de Delcy Rodríguez mientras lee nombres y decreta medallas. El almirante al lado, los oficiales, las banderas ondeando al compás de una música que nadie siente en el pecho. Todo está tan limpio, tan simétrico, tan imposiblemente compuesto que parece un cuadro pintado para ocultar el suelo que se abre debajo.
Este no es un homenaje. Es el intento más elaborado que le queda a un poder exhausto por fabricar la sensación de que todavía puede decidir quién es héroe y quién es prescindible. Seis mil personas, en su mayoría soldados vestidos con chalecos de rescatistas, junto a policías y Protección Civil, reciben la distinción “Héroe de Venezuela” por haber respondido al doble sismo del 24 de junio. El régimen necesita que creamos que esa formación representa a quienes realmente respondieron al sismo, cuando en realidad gran parte de los que posan son soldados que nunca tocaron un escombro, mientras que los rescatistas reales, los que sí trabajan habitualmente con equipos deteriorados y sin recursos, fueron ignorados o directamente se negaron a participar en el acto.
Delcy Rodríguez lee el decreto con esa voz medida que el poder le presta cuando quiere parecer serena. En primer plano, junto a ella, están Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, el psiquiatra maquiavélico que diseña la narrativa del régimen. Su presencia en el acto deja claro quién controla realmente la puesta en escena: la selección de colores por bloques, la obligatoriedad de la presencia, el mensaje implícito de que la lealtad visible es la única moneda que todavía tiene valor. Ella pone la cara. Ellos dirigen la operación. Juntos ofrecen al país la última versión posible de la misma mentira: que el régimen protege, que el régimen premia, que el régimen todavía existe como algo más que una maquinaria de control y reparto.
La psicología del acto es brutalmente sencilla y, por eso mismo, reveladora. Un poder que ha destruido la capacidad real de respuesta necesita, cada cierto tiempo, una coreografía de cuerpos que diga lo contrario. La alineación perfecta de los chalecos no demuestra fuerza; demuestra que todavía puede obligar a miles de personas a quedarse quietas bajo el sol o bajo los reflectores mientras se les dice que son héroes por haber sobrevivido al desastre que el propio poder contribuyó a agravar con años de abandono. Cada fila es una demostración de obediencia, no de capacidad. Cada bandera que ondea es un recordatorio de que quien no ondea la suya propia puede perder el poco suelo que le quede.
Tú que miras esta imagen, ya sea desde Caracas, La Guaira, desde el exilio o desde cualquier pantalla que aún te llega, reconoces el olor. Es el mismo olor de todos los actos anteriores: el de la pintura fresca sobre una pared que se está cayendo. El régimen ya no construye hospitales que funcionen, ni mantiene carreteras, ni garantiza que un sismo encuentre equipos listos. Lo que construye ahora son estas imágenes. Y cuanto más grandes, más perfectas, más coloridas, más desesperadas se vuelven, más cerca está el momento en que ya nadie podrá sostener la ilusión ni siquiera por unas horas.
Este mosaico humano de uniformes es la radiografía más nítida de un régimen en descomposición. Cuando un poder llega al extremo de tener que vestir soldados de rescatistas y entregar medallas por una heroicidad que no ejerció, ha dejado de existir como autoridad. Ya no le queda nada que mostrar salvo su propia carroña vestida de fiesta. El régimen ya no tiene nada más que ofrecer que su propia descomposición.
El régimen ya apesta.
¡Gracias, Venezuela! Leo ya tiene el “Martillo Demoledor” pero denuncia restricciones para conseguir combustible para las plantas. También presta servicio de barbería en las Residencias Caribe de Caraballeda, estado Vargas.
Domingo, 19 de julio de 2026.
El 19 de julio de 1973 apareció en el mercado musical neoyorquino ‘Todo Tiene Su Final’, composición de Willie Colón, grabada e interpretada por Héctor Lavoe, incluida en el álbum ‘Lo mato si no compra este LP’, obra maestra de la salsa, publicado un día como hoy, hace 53 años.
El país clama libertad.
Por tanto como Ciudadano Venezolano apoyó la postulación del excelentísimo Dr. Perkins Rocha @PerkinsRocha un académico patriota con elevada conciencia política, defensor de la verdad, la justicia y la libertad.🗽🏆🇻🇪
Cc:
@Dinorahfiguera@SecRubio
Nuestra regla de la casa es muy simple: no tienes que irte a dormir si estás leyendo.
Gracias a eso, mi hijo de 8 años ahora lee al nivel de 6.º grado. Él cree que se está saliendo con la suya quedándose despierto más allá de la hora de acostarse, y yo dejo que lo piense.
¡Ganar-ganar total!
En tiempos de incertidumbre y conflictos, esta columna de Irene Vallejo reivindica una esperanza lúcida: la que no niega la dureza de la realidad, pero tampoco se deja vencer por ella. Quizá la esperanza también pueda ser algo muy pequeño. Y, aun así, suficiente.
No habrá bandera blanca, no levantaré mis manos ni me rendiré, obstinadamente seguiré luchando por ti, aún con grillete, solo con mi palabra, tratando de convencer a otros de que se sumen. Y si te hundes, yo me hundo contigo…seguiré aquí…porque estoy seguro, que volveremos a ser libres, pronto…porque nuestra alma ya lo es…
“No llores más, Nube de Agua
silencia tanta amargura
que toda leche da queso
y toda pena se cura”.
Soledad es extraordinaria en todas sus etapas y todas sus edades.
🚨VECINOS DE TUCACAS PROTESTAN ANTE INDIGNANTE CRISIS DE AGUA.‼️
Habitantes de Tucacas trancaron las vías en una contundente protesta para exigir el fin de una crisis de agua que ya suma 7 años. Con profunda indignación y cansancio por las promesas incumplidas, los manifestantes trancaron accesos afectando el tránsito de residentes y turistas.
"El agua es un derecho humano vital y la desidia oficial ya no se puede ocultar". Expresó uno de los participantes en la protesta.
#tucacas #Venezuela
Me preocupa escuchar a quienes dicen con orgullo que no leen. No porque todos deban amar los libros de la misma manera, sino porque renunciar a la lectura es renunciar, en cierta medida, a la posibilidad de mirar el mundo con más matices. Vivimos en la era del resumen, de los titulares, de los videos de segundos. Pero la vida no cabe en dos líneas. Las personas tampoco. Ni la historia.
Leer es un acto silencioso de libertad. Es decidir que nuestra manera de pensar no estará construida únicamente por algoritmos, frases recortadas o lo que otros quieren decirnos en pocos segundos.
La autoayuda contemporánea nos ha convencido de que basta con "pensar en positivo" para sanar. La realidad clínica es mucho más compleja. Nuestra personalidad se estructura como un intrincado laberinto de mecanismos de defensa, traumas no resueltos y proyecciones. Si quieres recuperar el control real de tu existencia, necesitas herramientas precisas, no frases vacías.
Presentamos el Curso Práctico de Identidad y Personalidad: El Laberinto del Sujeto. Un espacio académico riguroso donde la filosofía clásica y la psicología clínica convergen. Guiados por Esteban Higueras Galán, utilizaremos la precisión de la Terapia Espinosa como bisturí intelectual para diseccionar la mente.
Durante este curso, aprenderás la mecánica interna del narcisismo, cómo se originan los vacíos de identidad y cómo el ego construye ficciones para protegernos del dolor. Nuestro objetivo es que adquieras el andamiaje mental necesario para deconstruir esas barreras, dejar de reaccionar en piloto automático y empezar a gobernar tus emociones con verdadera autonomía. Una auténtica auditoría de tu pensamiento.
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Caracas 1967. Renny presenta a Cherry, quien recién llegado de España, estrena el tema Aleluya, del compositor español Eduardo Aute. Meses después falleció como consecuencia de una agresiva enfermedad medular