Llama a la puerta. Otra vez. «Liiiily, aaaabre». Otra vez. «Lo siento, en serio. ¿Podemos hablar?». Otra vez.
Y, sin embargo, nunca recibe respuesta.
@SingBowieToMe
@SingBowieToMe —¿¡Cómo coño querías que…!?
Que se enterara. De algo. Sobre todo cuando ha sido siempre un estúpido incapaz de mirar más allá de su nariz, por ejemplo.
—¡No puedes soltar algo así y esperar que… que me lo espere! Lily, joder. La hostia. Menudo marrón.
@SingBowieToMe ¿Que qué hace ahí? Ahogar sus penas. Aunque, con el alcohol que lleva en los últimos meses… sus penas tienen que ser expertas buceadoras. Y allí está, con cara de circunstancia y con unas gafas de sol >