Los que se retiran del empalme son los que no aguantan que se observe por toda la ciudadanía que no están preparados y que sus insultos públicos son calumnias.
Tal como indica la ley el proceso de entrega del gobierno continua ante el pueblo.
Se colocarán sillas vacías en espera que quienes se robaron las elecciones lleguen a entender qué es gobernar.
El empalme es ante el pueblo, es una entrega pública del gobierno que termina el seis de agosto a las 12 de la noche, porque ese fue el mandato del pueblo y obedezco al pueblo, a nadie más.
Me piden cosas que serían inconstitucionales como permanecer en el poder sabiendo que los que vienen no ganaron las elecciones. No lo haré porque el mandato popular que se me otorgó tiene un final y soy un demócrata y respeto la constitución que como M19 ayudamos a hacer. Es la constitución de la Paz.
Las calumnias proferidas por exconvictos y familiares de convictos, que fue lo que enviaron entre otras personas al empalme, serán respondidas judicialmente.
Salgo del gobierno con menos patrimonio del que tenía cuando entré y con mis cuenta bloqueda y no puedo hacer ninguna transacción financiera por orden del gobierno de los EEUU, al parecer, sin que el presidente Donald Trump sepa.
Ha pesar de las dificultades, me sirve para demostrar mi honestidad. esto mismo no puede hacer el que viene porque no puede mostrar que hizo empresas recientemente en la Florida con sus familiares para ganarse varios dólares con el dinero que le entregaban los extranjeros para su campaña.
Reconozco al pueblo real que votó por Abelardo y lo respeto.
El 20 de Julio daré mi último discurso público como presidente de Colombia en el sur occidente de Bogotá para despedirme de las fuerzas armadas a las que acrecenté y lograron el récord mundial de un combate cada 20 horas y ser los mayores incautadores de cocaína en el mundo.
Serán dirigidos por alguien al que saqué del ejército por las acusaciones de cobrarle dinero a los viáticos e ingresos que ganaban sus subalternos.
Hablan de cambiar el UNDEMO por el ESMAD, no es un cambio de nombre, sino de concepción.
El ESMAD no se hizo para capturar criminales sino para actuar en el conflicto social.
Yo bajé, como ningún gobierno, la violencia del estado contra la población civil en conflicto, porque soy un demócrata y respeto los derechos humanos.
La amenaza que se lanza es contra la población civil no contra los delincuentes. Es contra la juventud y el campesinado y con la reforma tributaria contra toda la gente trabajadora. Si la corte constitucional no da paso a la reforma pensional será también contra la vejez como en Argentina. Y finalmente, si acaban con el estado en su componente social, será contra el mismo empresariado que apoyó a Abelardo.
La respuesta es resistencia activa y cuando el pueblo decida, desobediencia civil, es el autoritarismo casi totalitario, por el poder hasta ahora conseguido por Abelardo en las Cortes y el Congreso, lo que viene.
Es el fascismo lo que viene y con el fascismo no se trata sino que se le derrota.
No estamos inventando cuando decimos que el gobierno de Abelardo fue elegido desde el exterior, con votos no existentes en el porcentaje ajustado automáticamente por algoritmos hechos por empresas privadas israelíes con aval de su gobierno genocida, y tramitados por la empresa que yo mismo denuncié públicamente pero que ya la misma justicia en sentencia plena del consejo de estado había ordenado remover desde el año 2018.
Hoy explicamos a la bancada electa por el pueblo el arsenal de pruebas conseguido y se presentará en demanda de nulidad de elecciones a la justicia como es nuestro deber.
La humanidad conocerá los hechos porque lo sucedido en Colombia ha sucedido ya en otros países, incluso europeos, y seguirá sucediendo.
Estamos no solo ante la inminencia del fascismo en Colombia sino ante quizás el mayor ataque a la democracia mundial desde la época de Hitler.
Dear President Petro:
I reiterate that I have contributed zero dollars to run any ads on Meta, Google, X, or any other social media platform for either presidential candidate or you. I have provided absolutely no funding, zero dollars for advertising or "propaganda" of any kind, in any form or fashion, for the Colombian elections. Furthermore, it should be noted that I was never asked to do so.
Your allegations are entirely verifiable. I challenge you to provide the documentation or evidence supporting them. I am 100% certain you cannot. If you fail to produce such evidence, the only conclusion I and the Colombian people can draw is that these accusations are a complete fabrication.
Respectfully, these false claims are deeply offensive not only to me and my family, but to the millions of Colombians who have risked and some sacrificed their lives fighting for democracy in this election.
While we clearly hold different political visions and values, I believe that true leadership requires the integrity to admit when one has been misinformed. It is time to put these baseless accusations to rest once and for all. Please show Colombia the evidence or demonstrate that you have the strength to admit a mistake, then we can move forward and help Colombia unite.
Respectfully,
Dan Newlin
Estimado Presidente Petro:
Reitero que no he aportado ni un solo dólar para financiar anuncios en Meta, Google, X ni en ninguna otra plataforma de redes sociales a favor de ninguno de los candidatos presidenciales ni de usted. No he proporcionado absolutamente ningún financiamiento, ni un solo dólar, para publicidad o "propaganda" de ningún tipo, bajo ninguna modalidad, relacionada con las elecciones presidenciales en Colombia. Además, cabe señalar que nunca se me solicitó hacerlo.
Sus acusaciones son completamente verificables. Lo reto a que presente la documentación o las pruebas que las respalden. Estoy 100 % seguro de que no puede hacerlo. Si no presenta dichas pruebas, la única conclusión que tanto yo como el pueblo colombiano podremos sacar es que esas acusaciones son una completa invención.
Con todo respeto, estas afirmaciones falsas son profundamente ofensivas, no solo para mí y para mi familia, sino también para los millones de colombianos que han arriesgado, y algunos incluso entregado, sus vidas luchando por la democracia en estas elecciones.
Aunque es evidente que tenemos visiones políticas y valores diferentes, creo que el verdadero liderazgo exige la integridad de reconocer cuando uno ha sido mal informado. Ha llegado el momento de poner fin, de una vez por todas, a estas acusaciones infundadas. Muéstrele a Colombia las pruebas o demuestre que tiene la grandeza para reconocer un error. Entonces podremos avanzar y ayudar a que Colombia se una.
Respetuosamente,
Dan Newlin
@anacrisrestrepo@elespectador Por eso yo añadiría que los “trumpitos” no son solo de extrema derecha. Puede haber trumpitos de izquierda, como lo vimos con Petro, Maduro, Chávez, Morales, Correa, Ortega, cuando el poder termina convertido en un culto a la personalidad.
@Enrique09001745@sammylonw4k@VaneDeCol No le busques, lo mismo dice la derecha de la izquierda. Todos disculpan su lado y ataca al otro. Sería bueno sacar lo bueno de ambas partes. Pero eso es pedir mucho.
@Enrique09001745@sammylonw4k@VaneDeCol Claro, y si hubiera ganado Cepeda, que casi gana, entonces estaríamos diciendo que lo apoyó la guerrilla, el clan del golfo y por lo tanto, el narcotráfico. En entredicho ambos, sin pruebas y el pueblo discutiendo por ellos.
Antonio Caballero no era un columnista sino un profeta:
PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero, Antonio Caballero
19 de mayo de 2018
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.
@camiloandres74@petrogustavo Ya es mayor de edad, seguro se las puede ingeniar, así sea vendiendo dulces en la U, para ajustar u otras actividades. Eso también es parte de crecer. Sortear obstáculos.