Paulo Díaz estuvo 7 años y se irá sin haber llegado a ser un líder futbolístico ni una garantía total defensiva. Tuvo un año sólido que fue el previo a que le renueven y después de eso fue siempre un gran peligro mental pese a sus inobjetables condiciones técnicas.
Una cara muy ligada a las grandes derrotas de River de los últimos años. Se cavó la tumba en la Bombonera el año pasado, aunque su fin de ciclo se pedía y se veía muchísimo antes que eso, y siempre terminó jugando porque sus compañeros de puesto hicieron todo lo posible para que eso pase.
Existe una regla de oro que ningún hincha de Boca te va a admitir en frío, pero que terminan confirmando cuando están destruidos:
el bostero solo dice la verdad cuando le duele.
Es una observación clínica.
Porque en el momento de la derrota, cuando todavía no arrancó el operativo contención, aparece una lucidez brutal. Ahí reconocen todo lo que los de River les decimos hace años.
Pero dejá pasar unas horas. Que baje la bronca. Que empiece a trabajar el grupo de WhatsApp . Ahí se activa la ingeniería discursiva bostera, un mecanismo tan aceitado que ya parece parte de su estatuto.
Externalizan la culpa el árbitro, el VAR, la Conmebol y la conspiración de turno.
Construyen una realidad paralela y activan la defensa corporativa:
no darle de comer al rival, no admitir la crisis, cerrar filas y seguir adelante como si nada hubiera pasado.
El problema es que para sostener ese relato hay que pelearse con los hechos.
Y los hechos hace mucho tiempo no los acompañan.
Serio para hablar de fútbol y pedir unidad, entendiendo el momento. Emocionado por su charla con el Muñeco. Jodón a cada rato haciendo reír a todo el mundo. El combo Coudet en su máxima expresión. Ojalá encuentre los caminos para salir adelante. Todos juntos. Lo mejor, Chacho.
Con Acuña tiene que pasar que entre a los últimos 5 minutos de un partido de local, sea reprobado e insultado por los hinchas y acto posterior volverse a Ferro porque en River no es nadie y el mundial importa poco si en River no transpiras un carajo.
Con la novela terminada y todas las cartas sobre la mesa ahora sí se puede hablar con mejor fundamento. Borja boludeó a la gente de River y al club como tal con la complicidad de su hermano, en el contexto del peor año deportivo para el hincha desde el descenso, y quizás también en el peor año deportivo de su carrera. Una burrada solamente digna de la de un cerebro como el suyo.
No se lo puede escudar en su personalidad impredecible. Lo que le hizo al club es indefendible porque no recuerdo un caso tan grosero de jugar la carta del clásico rival mientras se reía a cámara con contrato vigente en River y con los ánimos tan caldeados. Un desagradecido.
Pero después estoy convencido que siempre usó el nombre de Boca solamente para inflar su precio, mientras ellos carentes de ídolos se ilusionaban en vano creyendo además que realmente nos iba a afectar la psíquis que se cambie de vereda más allá del lógico morbo. Demasiados problemas tenemos hoy dentro de la cancha como para ocuparnos de lo que haga Borja.
Nunca creí sinceramente que iba a ir a Boca, pero sí creía que en caso que eso pase le iba a ir bien porque iban a jugar mucho para él y adentro del área sin dudas es mejor que los tres 9 de cartón que tienen ahora, que casi no se pueden mover. Así como también afuera del área y afuera de la cancha, Borja siempre será uno menos en todo sentido y podíamos tener muchos capítulos cabareteros como nos suele regalar Román.
A pasar de página y a no darle más entidad a quien no la merece. En el fondo ellos quedaron más calientes que nosotros porque creyeron en serio que semejante imbécil iba a cruzarse de vereda y a besarse ese escudo horrendo adelante de nosotros. Nunca le darían los huevos para hacer eso.
Realmente rezo porque esta sea la última imagen de Paulo Díaz en River. Nunca pasó de ser un buen defensor a una figura, y automáticamente quedó marcado por ser siempre la cara de la derrota. En las malas, el clima se lo comió. https://t.co/sxW0fLEcfT
Amadeo cambió la historia del puesto. Fillol técnicamente el mejor. Pumpido ganador nato y personalidad. Barovero un oportunista total. Pero todos los caminos conducen a que Armani será el mejor arquero de la historia de River. Lo seguro es que ya es el más determinante. Leyenda.
De los momentos más felices de mi vida en cancha. Y he tenido la suerte de estar en absolutamente todos los del último tiempo.
Era para morirse gritando ese gol.