— Lilia siempre hace los mejores regalos.
Asiente Malleus a su tocayo, tomando el spinner que le deja su compañero de juego improvisado. Ahora los dos están usando el instrumento y se fascinan por el funcionamiento del mecanismo.
¿Qué se necesita para mantener ocupados a dos dragones por más de diez minutos? Exactamente: un juguete con patrones repetitivos.
—Fue un regalo de Lilia. Tiene una arquitectura peculiar, más resulta inofensivo.
Tiene dos, así que le deja uno: es lo que Lilia querría.
— ... Viste eso.
Ahora le da vergüenza, aunque es sutil, siendo disimulado. Como le gusta recibir comida toma unas cuantas patatas para llenar las mejillas del alimento. Ñom Ñom.
Para tí.
- Le acercó la bolsa para que cogiera cuántas quisieras.-
¿Disfrutando con tu nuevo amigo?
-No pasa nada, la TL puede confundir los mensajes.-
Es su turno de quedar hipnotizado.
— Desconocía... de este artilugio.
El multiverso es una cosa maravillosa porque ahora hay dos unidades de fae dragón entretenidos con los spinner.
El mensaje recibido hizo que la expresión de Malleus cambiara a una pequeña sonrisa. Estaba satisfecho con la propuesta y ( más o menos ) sabe mensajear correctamente así que responde.
📲 : "Intentaré no aparecer demasiado tarde, lo prometo. Después de la cena estaré allí."
Estaba ciertamente acostumbrada a que la celebren, pero eso no incluía recibir regalos de un príncipe. Cuando se encontró pensando de más sobre la identidad ajena mientras sostenía los obsequios, se recordó a sí misma que seguía siendo Tsunotarō, y que valoraba su amistad.
Allí,
— ... Puede.
Admite tras un breve silencio. Normalmente sabe hacer cosas que nadie más conoce o puede llegar a imaginar, pero en cambio con cosas que parecen ser de un conocimiento de nivel popular se ve muy limitado.
« también tienen la huella de Malleus.
Servirán.
"He sido incapaz de decidir cual te quedaría mejor, así que recibirás ambas piezas de mi parte. Espero que tengas un gran día @notesontwst . Te visitaré en la noche, hasta entonces, disfruta de tus regalos."
Investigar qué clase de cosas poder regalar a una chica humana es una tarea complicada para un fae joven e inexperto como él. No que fuera a confesar aquella dificultad, por supuesto que no. Encontró dos piezas en diferentes joyerías que le recuerdan a ella, pero »
Eso es dulce de su parte. Malleus por mientras no tiene muy claro nada de eso, siendo que puede causar una infinidad de problemas a Idia. Ojalá y no pase, porque ya lo hizo una vez.
—... Hm. Entiendo. Entonces olvídalo.
Ahí sigue en sus sombras, pero hey, al menos no ignora a Cater. Cuando las abandona parece más normal, al menos.
— Confìo en que tengas una buena noche, Diamond.