El fae se aproximó un paso, negando suavemente con la cabeza mientras examinaba la expresión en su rostro. Su idea de pasar las vacaciones en el desolado dormitorio le produjo un sentimiento agridulce que se extendió por todo su cuerpo. Él mejor que nadie conoce la soledad, y *
obligados ayudarla.
Está bien por su cuenta, se ha repetido durante días, la presencia de la criatura con orejas le ayudaría a evitar la soledad.
⸻ ¿Y tú, tsunotarou, regresarás a Briar Valley? Tu abuela debe extrañarte un montón.
—Si el silencio de aquel viejo dormitorio pesa sobre tus hombros, o si simplemente deseas escapar de las garras de la rutina, Briar Valley es enorme y en mi hogar tenemos platos de sobra para recibir invitados. Lilia estará satisfecho de contar con alguien más dispuesto a *
¿Qué se necesita para mantener ocupados a dos dragones por más de diez minutos? Exactamente: un juguete con patrones repetitivos.
—Fue un regalo de Lilia. Tiene una arquitectura peculiar, más resulta inofensivo.
Tiene dos, así que le deja uno: es lo que Lilia querría.
Es su turno de quedar hipnotizado.
— Desconocía... de este artilugio.
El multiverso es una cosa maravillosa porque ahora hay dos unidades de fae dragón entretenidos con los spinner.
—¿"Lo que dure"?—lo miró con condescendencia—Soy un fae. Sobreviviré a tu reinado, tu dinastía y la de tus descendientes. Estaré presente en tu vida al menos unos cuantos siglos más.
Vaya, qué orgullo. Imagínate heredar un trono entero solo para seguir siendo un ermitaño insufrible al que nadie aguanta. "Larga vida al rey"... O bueno, lo que te dure, espero que sea bien poco.
Sentía su corazón latir con fuerza. Aún tenía sus ojos puestos sobre ella, quien con su expresión hacía palidecer a la luna en belleza.
—¿Has decidido qué acciones tomarás durante el periodo de receso académico?
La expresión en su rostro se iluminó, acompañada de una risa aterciopelada que acabó por fundirse en la brisa nocturna hasta no dejar rastro de su eco. La reunión secreta, la soledad y el silencio que compartían llenaban al príncipe de una dicha indescriptible.
*
maravillado.
—En lo absoluto, deja descansar a tu pequeño guardián. No hay nada egoísta en tu deseo, y siendo honesto, me alegra que esta noche pertenezca solo a nosotros dos.
*