Podría haberlo esquivado, tiempo de sobra había tenido, y cuando sintió la nata pegajosa en toda su cara se cuestionó internamente por qué no lo terminó haciendo. Quizá era un hábito suyo el portarse bien con los niños de la Casa de la Hoguera... No todos llegaban a tener ›
Dista mucho de estar limpia y parece que lleva un maquillaje de payasa extraño... Pero al menos puede ver, ¡y tiene la tripa llena! Mucho más de lo que esperaba para su cumpleaños, ciertamente.
—¡Ohh, conque esas tenemos!
Se agachó para amontonar y coger un puñado de la ›
‹ cumpleaños convencionales.
Se pasa la lengua como una hélice, barriendo con la nata apostada en la comisura de sus labios. La del resto de su cara... Bueno, por ahí van los guantes a despejarse la vista. Cuando tiene en la mano el suficiente conglomerado de nata, queso y ›
¶ anyways I'm (lowkey) back, me estaré asomando un poco cuando me apetezca (?), la semana que viene sale Snezhnaya y estoy con ganas de metérmelo por el culo, si veo algún moñeque que me enamore con las misiones lo traeré y si no pues no, pero eso, de chill. 🕊️
‹ no era poca.
No tenía que verla para saber que estaba allí. Podía aspirar el sudor de su piel trenzándoze entre el olor del óxido y la pólvora entre las rejas, entre los tanques y las rejas.
—¿Jugamos al escondite?
〝 @denkalpone 〞
El despacho de los Opríchnik tenía una rutina muy marcada, aunque no fuera por gusto propio de su comandante: la aguja del gramófono recorría el disco, la pluma avanzaba sobre el papel y el sello sentenciaba con su tinta. Si no fuera porque la Séptima de los Fatui no ›
‹ esperaba que a esa tal ladrona, entre otras cosas, se le diera bien limpiar. Espada de vuelta al cinturón, se plantó en la amplia sala donde almacenaban los patrulleros terrestres y, en definitiva, toda la maquinaria de defensa de la que disponían los Fatui en Nod Krai, que ›