... Oh. Mala suya. Lo siente, de nuevo.
Supuso que no se conformaría con una derrota a la primera, así que esperó pacientemente al segundo chiste.
A la sonrisa que ya tenía de antes se le suma una risita mínima. Con él es como si le hubiera sacado una carcajada.
— Chistoso. +
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Su rango expresivo no abarca mucho de por sí. Ha parpadeado mirando al bombero en silencio, y luego ha esbozado una pequeña sonrisa– un poco por compromiso.
— Lo siento, ¿el chiste es algún juego de palabras?
No conoce la expresión de ser un colado.
— En efecto. No creo que mi corazón, tan inocente como es, hubiese soportado marcharse hoy con la culpa.
¿Está exagerando? Está exagerando. Quiere ver cuál es el rostro de la Cantalunas, después de verla tan concentrada y satisfecha con la trenza. Nunca les dejes saber tu +