Antes, en México, al periodista incómodo lo callaban con dinero, con amenazas o con balas. Hoy ha surgido una forma más sofisticada y peligrosa: el expediente. La demanda. La denuncia. La medida cautelar. El juicio interminable. Ya no se persigue solamente a quien publica; se castiga a quien se atreve a preguntar.
Lo verdaderamente alarmante es que esta nueva censura suele vestirse de legalidad. Se invocan causas legítimas, se citan leyes, se dictan resoluciones y se habla de derechos. Pero detrás de ese lenguaje jurídico muchas veces aparece el mismo objetivo de siempre: que el periodista piense dos veces antes de investigar, que el medio dude antes de publicar y que la crítica termine ahogada por el miedo y el desgaste.
Cuando el poder utiliza los tribunales para intimidar a quienes lo vigilan, la víctima no es sólo la prensa. Es la sociedad entera. Porque el día que un periodista deja de investigar por temor a un juez, una fiscalía o un político, la democracia pierde una de sus últimas líneas de defensa. Y la historia enseña algo con crudeza: los gobiernos autoritarios no empiezan cuando se prohíbe hablar; empiezan cuando la gente aprende que es más seguro guardar silencio.
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Lo que se hizo en Zapopan merece reconocimiento. Más de 250 mujeres de Etzatlán tejieron una obra monumental que hoy luce rumbo al Mundial 2026. Trabajo, talento, identidad y tradición mexicana. Quedó espectacular. Felicidades a quienes hicieron posible este proyecto.
Un mur consacré à Saint Seiya au Mexique dans la ville de Guanajuato.
L'œuvre en question a été conçue et élaborée par plus de 20 artistes urbains et recouvre 80 mètres de mur retraçant toute l'histoire de Saint Seiya #聖闘士星矢
Ante los recientes hallazgos de más de mil restos y fragmentos óseos en las lagunas de La Habana, Tláhuac, por parte de Colectivos de familiares de personas desaparecidas, Amnistía Internacional se suma a su exigencia al Gobierno de la Ciudad de México para:
Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.