@LicandroOscar@ONVentura@RobertoElUno Estimado Oscar yo abandoné el FA en el 2008 después de haberlo votado varias veces porque venia venir todo esto y entonces decidí volver al Partido Nacional!!
EL "PACTO DEL HYUNDAI" Y EL FIN DEL TRIUNVIRATO
El gobierno tal como lo conocimos hasta el pasado 26 de mayo, cuando se conocieron los primeros indicios sobre el escándalo de la camioneta de Orsi, ha terminado.
El país ha pasado en los últimos 12 días de la perplejidad a la indignación, que se canalizaron básicamente a través de las redes sociales, en las que las voces de unos y el silencio de otros fueron igualmente elocuentes.
El silencio más atronador fue el del Parlamento, integrado por quienes debieron ser los portadores del sentimiento de sus votantes, que se mantuvo callado sobre el tema de fondo.
Mientras la prensa y las redes aportaban cada día nuevos elementos, o ponían en duda las explicaciones oficiales, no hubo un no solo legislador que al menos propusiera investigar los hechos.
El temor a que la crisis escalara hasta reunir los elementos necesarios para plantear un juicio político, o para forzar la renuncia del Presidente, llevaron a esa cautela.
El Frente Amplio no podía forzar la renuncia de Orsi porque eso implicaba la ruptura del bloque, en el que las sospechas de una filtración interna como la chispa que encendió el escándalo cada día son mayores.
En ese escenario, mientras legisladores o dirigentes aislados se expresaban en las redes, el silencio de los principales líderes hacía pensar en conversaciones reservadas sobre la "institucionalidad del Presidente", como con desconocimiento del sinsentido de la expresión se manejó en algunos titulares.
En palabras simples, el objetivo de esas conversaciones era tratar de sofocar el incendio, evitando al mismo tiempo el ascenso a la Presidencia de Carolina Cosse. Es decir, se trataba de "salvar las instituciones" evitando que ellas funcionaran a pleno, tanto la justicia como el Parlamento.
Todo parece indicar que ese pacto secreto ha funcionado. Los dirigentes políticos de todos los partidos han ido bajando el tono de sus declaraciones, y la prensa relega a espacios secundarios la cobertura de la crisis.
En tiempos de redes sociales, esta forma de hacer política y de hacer periodismo es anacrónica.
Todos en su medida y en su momento pagarán el precio de su error.
Para cuando se conozca el dictamen de la Jutep -ese organismo que preside alguien que ni siquiera ha podido presentar correctamente su declaración jurada porque está reñida con la aritmética y la calculadora- todo habrá terminado.
En el momento del balance, se sabrá qué ha entregado cada uno para evitar que las instituciones solucionaran la crisis. El gobierno, tal como lo conocimos hoy, está terminado. En otras palabras, el actual triunvirato será remozado, manteniendo al frente al mismo titular.