La acusación de EE. UU. contra Nicolás Maduro, es un ejercicio consciente de derecho penal extraterritorial. EE. UU. sostiene que, aunque los hechos ocurran fuera de su territorio y por extranjeros, si el daño, el destino o la amenaza impactan a EE. UU., su ley penal puede aplicarse. Así convierten un fenómeno extranjero en un delito federal propio.
Para hacerlo, EE. UU. construye “puntos de conexión”: que la droga iba dirigida a su mercado; que se usaron medios sujetos a su regulación (aeronaves registradas en EE. UU.); y que el narcotráfico se vinculó con organizaciones calificadas como terroristas. No juzgan el cargo político, juzgan el nexo jurídico que les permite extender su ley más allá de sus fronteras.
Aquí está el problema de fondo: el derecho internacional tolera la jurisdicción extraterritorial solo como excepción estricta, para proteger intereses esenciales y con límites claros. Cuando una potencia define unilateralmente qué conductas globales “afectan su seguridad” y extiende su derecho penal como regla general, el riesgo es enorme: el derecho deja de ser coordinación entre Estados y se convierte en poder normativo global.
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
US takes Venezuela.
Russia takes Ukraine.
China takes Taiwan.
Israel takes Gaza. Builds a Miami strip together with US.
Europe left behind. Falls apart in the coming years.
Russia expands more.
US takes Greenland.
China takes parts of Africa. Investing heavily in this area.
US takes Mexico.
What is the next play?
Am I playing delusional Risk?
This world chess is getting real if you ask me.
Nadie entiende por qué en 2023 la temperatura media global de los océanos subió tan repentinamente y tanto, ni tampoco por qué a partir de junio de 2024 comenzó a bajar, también rápidamente, alcanzando este diciembre el nivel que tenía en 2015. Los océanos del norte no son los que se han enfriado, sino los del sur. El CO2 atmosférico no puede explicar estas fuertes variaciones. Entonces, ¿cuál puede ser la causa?
As the @Olympics end, the @RefugeesOlympic Team has reasons to celebrate: @CindyNgamba bronze, Dominic Lobalu 4th, Ramiro Mora 7th, Yekta Jemali 9th. But competing at @Paris2024 was a triumph for the whole team - and a victory for resilience, inclusion and solidarity.
@iocmedia
Desde esta noche empieza la lluvia Las Perseidas, las lágrimas de San Lorenzo. La Tierra cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, que tiene un período de 133 años y que pasó cerca del Sol por última vez en 1992. Esta órbita está llena de partículas rocosas.
¿Qué pasa cuando mezclas una cultura ancestral con un territorio rico en flora y fauna? Ven a descubrirlo visitando #Tumaco en Colombia #ElPaísDeLaBelleza
Radiografía de la Violencia Psicológica y el Acoso a Residentes
Es difícil imaginar que la directora del departamento de cirugía de una de las más prestigiosas universidades de Colombia: @UniJaveriana, Presidenta de la Federación Latinoamericana de Cirugía, con una especialización y maestría en Bioética, reconocida por sus investigaciones sobre el acoso en ambientes de formación de residentes, sea la principal sospechosa de promover el acoso sistemático de sus estudiantes, incluyendo la residente Catalina Gutiérrez, quien se suicidó.
Este caso conmocionó al país sudamericano, pues la estudiante dejó una dolorosa nota a sus compañeros de residencia, animándolos a seguir adelante, mientras ella ya no era capaz de hacerlo.
Motivado por este inquietante caso, decidí investigar junto a colegas de Colombia, el entorno de formación de los médicos en la Universidad Javeriana. Lo que descubrimos fue muy preocupante.
Primero, surgió una insistente demanda de anonimato entre las 21 fuentes consultadas, debido al miedo generalizado hacia sus profesores.
Segundo, encontramos una necesidad urgente de ser escuchados; los relatos recogidos podrían llenar no solo un artículo, sino un libro entero de testimonios.
Tercero, en todos los relatos, sin excepción, se menciona a Lilian Torregrosa Almonacid como la "Cabeza", "promotora" y "facilitadora" del acoso laboral y violencia psicológica en la formación de los residentes de cirugía en la Universidad Pontificia Javeriana.
La Doctora Torregrosa es reconocida como una "brillante cirujana", "una mujer inteligente", "capaz y meticulosa", que "ha alcanzado sus logros profesionales con esfuerzo y dedicación", nadie puso en duda que está allí gracias a su propio esfuerzo.
Quiero enfatizar en que todos los entrevistados hablaron bien de ella como profesional, incluso sus mayores víctimas le reconocen que es una gran cirujana.
No obstante, hay consenso en prácticamente todas las fuentes en describirla también como "una mala persona", "un pésimo ser humano", "detestable" y "una arpía".
Según los testimonios, la Doctora Torregrosa se presenta encantadora ante sus superiores y directivos de la universidad, empática con sus colegas, amable con sus pacientes, pero detestable con muchos de sus estudiantes.
Las denuncias de maltrato abarcan "acoso dirigido", "intimidación", "persecución", "sarcasmo hiriente", "maltrato verbal", "violencia psicológica" y "acoso sistemático", métodos pedagógicos que parecen más propios de la era medieval que del siglo XXI.
Cada semestre, la Doctora Torregrosa identifica un pequeño grupo de estudiantes "aduladores", "zalameros" y potencialmente "obedientes", convirtiéndolos en sus aliados, mientras que el resto los convertirá en sus "víctimas".
Este pequeño grupo, conocido como "Los Secuaces", actúan como "sicarios morales" bajo las instrucciones de Torregrosa, realizando la mayor parte del trabajo sucio de persecución psicológica.
Mientras tanto, los docentes a cargo de Torregrosa (e incluso ella misma) someten a los estudiantes a "Violencia Sicológica" acompañado preguntas "imposibles de responder", ya sea por mal formuladas o confusas, para luego "humillarlos en frente de sus pacientes" y en los pasillos conocidos por ellos como "El Pabellón de la Muerte".
Adicionalmente, son obligados a doblar turnos y a repetir rondas interminables sin motivo justificable, solo porque saben que están cansados y, luego de 72 horas sin dormir, es muy probable que cometan un error que le sirva como escudo para justificar el acoso que ella misma, como especialista y magíster en Bioética, sabe que es injustificable.
Estas tácticas buscan doblegar psicológicamente a los estudiantes, como ocurrió con la Doctora Gutiérrez, quien no soportó el acoso y persecución sistemática de Torregrosa y sus colaboradores.
Otro nombre que surgió repetidamente en nuestra investigación es el del Doctor Elio Fabio Sánchez Cortés, un aliado incondicional de la Doctora Torregrosa en estas prácticas de acoso y que es definido por los entrevistados como: "Maquiavélico".
Algunos estudiantes aseguran que: "se coordinan para escalar el modelo persecutorio", de tal forma que constituir el acoso sea algo difuso.
Por ejemplo, la doctora Torregrosa obliga a un residente R1 a cumplir un turno de 36 horas; el doctor Sánchez lo duplica. Un R4 (un estudiante de mayor nivel jerárquico bajo las órdenes de Torregrosa) ordena un procedimiento complejo, y otro R4 ordena otro procedimiento aún más complejo, luego son sometidos a un cuestionario de preguntas imposibles de responder.
De esta forma, la actuación individual de cada uno de ellos no constituye acoso en sí mismo, pero la suma de instrucciones diseñadas por Torregrosa, acompañadas de insultos y frases de los docentes a su cargo, si. como por ejemplo:
"A ver si es capaz: inepto", "Usted es incompetente", "Si no tiene lo que se necesita, ¿para qué estudió medicina?", "Vaya y llórele a su mamita", "Vaya al psicólogo si está muy triste", "Usted no tiene idea de lo que hace", "Preste eso, que usted es un torpe", "Lárguese si no lo va a hacer bien", "Yo no tengo por qué explicarle, eso está en los libros", "¿Usted es que no sabe leer o qué?",
La suma de todo esto, lleva al límite al residente, especialmente si lleva 72 horas sin dormir, al punto de necesitar tratamiento psicológico o llegar al suicidio.
La otra cara de la Moneda:
A pesar de nuestros intentos de obtener respuestas, tanto de la Doctora Torregrosa como de los directivos de la universidad, no han respondido a nuestras solicitudes de comentarios.
Solo recibimos un escueto correo del rector, quien mencionó estar muy ocupado, pero prometió una declaración futura. (anexo)
Testimonios de terceros, conocidos y colegas, indican que la Doctora Torregrosa justifica sus métodos argumentando que la formación de cirujanos es una cuestión de carácter, y que ella misma fue sometida a los mismos procedimientos, lo que, según ella, la hizo exitosa.
Afirma en entornos de confianza, como reuniones de cirujanos o congresos, que la actual generación de médicos no está dispuesta a asumir responsabilidades serias, calificándola como la "generación débil".
En declaraciones hechas por el Rector de la Universidad Javeriana @RectorJaveriana a medios de comunicación colombianos, (Que coincidentemente son receptores de pauta publicitaria de la Universidad Javeriana), en entrevistas muy cómodas y sin contra preguntas, el Rector afirmó que existe una ruta implementada en la Universidad para los casos de acoso.
Esta declaración del @RectorJaveriana es completamente cierta, pero ameritaba una necesaria contra pregunta:
¿Cómo garantizan que no habrá represalias contra los denunciantes?
En los 21 testimonios recabados, encontramos que existe pánico entre los estudiantes a denunciar.
Todas las entrevistas y reportajes que hemos realizado hasta ahora, sin excepción, han terminado con la misma frase:
"No va a pasar nada, la Universidad Javeriana la seguirá encubriendo como lo ha hecho impunemente hasta ahora, son vacas sagradas".
Estas declaraciones reflejan una profunda desconfianza en el sistema de justicia interna de la universidad y una percepción de impunidad que preocupa a la comunidad académica y al público en general.
Un tema que amerita la intervención de @Mineducacion y @MinSaludCol
Verificación Cruzada de información
Todo este artículo, ante la vista de un lector desprevenido, podría estar influenciado por la visión de estudiantes mediocres que podrían estar tomando represalias contra una profesora exigente.
Desde mi rol como periodista de investigación, por supuesto siempre consideré esta variable, razón por la cual decidí investigar más a fondo y no quedarme con el relato de 21 personas que aportaron su experiencia, máxime que no obtuve respuesta de los directamente implicados.
Luego de escarbar un poco, y para mi sorpresa, me encontré con dos publicaciones realizadas por la Doctora Torregrosa en las que ella misma no solo reconoce que existe acoso en la formación de residentes de la Universidad Javeriana, sino que, al mejor estilo de un "psicópata", lo documenta con lujo de detalles.
El documento titulado: "Mentoring: ¿Qué esperamos en Colombia de nuestros profesores de cirugía? Un ejemplo latinoamericano", en el cual participó la Doctora Lilian Torregrosa Almonacid, revela que: "el 84.2% de los docentes se consideran mentores, pero solo el 38.6% de los estudiantes los reconocen como tales, evidenciando un notable descontento entre los estudiantes con sus profesores".
https://t.co/MIjWJj0b50
Literalmente, el texto dice: "Esta discrepancia sugiere un grave problema en la percepción y efectividad del rol de mentoría en la formación quirúrgica en la Universidad Javeriana".
Este documento se suma a otro publicado anteriormente, titulado "Acoso Laboral y Sexual en Residentes de Cirugía General en Colombia", en el cual se concluye: "El acoso laboral y el acoso sexual son frecuentes en la formación quirúrgica en Colombia".
https://t.co/9wYUFN3PpK
El documento describe a la perfección las mismas prácticas alarmantes que ella misma implementa en la universidad, más parece una oda a su actuar que una denuncia.
El documento de la Doctora Torregrosa, desmiente las afirmaciones de la misma Doctora Torregrosa, al reconocer que existe acoso en la Universidad y no solo lo reconoce, lo describe y documenta, en ninguna parte los documentos hablan de la "Generación de Cristal" o "Generación Débil", ni justifica el actuar, en papel el acoso es real para la Doctora Torregrosa.
Al escuchar los testimonios y leer los documentos escritos por la misma Doctora Torregrosa Almonacid, me surgen tres preguntas inevitable:
¿Amerita un profundo estudio psiquiátrico la Doctora Torregrosa Almonacid?
¿Es probable que padezca un tipo de personalidad disociativa?
¿Sufre la Doctora Torregrosa un trastorno de personalidad perversa y narcisista?
Estas revelaciones dejan serias dudas sobre el entorno de formación en una de las universidades más prestigiosas de Colombia y sobre las prácticas de aquellos encargados de formar a las futuras generaciones de médicos.
La comunidad espera respuestas y acciones contundentes para abordar estas graves acusaciones.
Como padre y abuelo, personalmente diré que nunca permitiría que uno de mis familiares estudiara en un ambiente de este tipo.
Afortunadamente, el único de mis hijos que estudió medicina lo hizo becado en una universidad europea, donde la formación integral, incluyendo su bienestar psicológico, fue siempre la prioridad tanto para los docentes como para la institución.
Es lamentable que este no sea el caso de la @UniJaveriana ".
(Nota: Dado que me resulta imposible determinar en qué medios de comunicación invierte en publicidad la Universidad Javeriana y en aras de una total independencia, he preferido publicar este artículo primero aquí y posteriormente en medios extranjeros).
Vamos con unas reflexiones sobre las consecuencias exteriores del resultado en Venezuela. Lo primero que hay que explicar es que el fraude electoral tiene influencia en la región por motivos variados. No es solo Venezuela, vamos a explicarlo con peras y manzanas
A esta hora, la gran concentración de venezolanos que se dio en el Bulevar del Río ya está finalizando, y se dio un bonito gesto de un grupo de ellos al empezar a recoger toda la basura que fue generada en el lugar. 🗳️🇻🇪👊🏼
Será que tengo un mal día, yo ya no sé. Pero miren esta. Un estudiante de país latinoamericano hermano y a cuyas gentes aprecio mucho, se tituló en un posgrado de mi U. de León y recibió su título. Para que tenga validez en su país, le piden que alguien de esta misma Universidad certifique el el título es auténtico. Esa es la primera cosa propia de algún demente con tiempo para tramar idioteces; o que cree el ladrón...
Gestiono yo mismo que haga tan extraña certificación una de las más altas autoridades de esta Universidad. Siguiente paso: que cómo pueden comprobar desde el organismo de allá que esa persona que certifica es real, que su cargo es auténtico y que son ciertos los datos que certifica sobre los datos que ya se certificaban en el título firmado por el rector.
Y luego andamos leyendo libracos sobre por qué muchos países no progresan o por qué hay tanto ciudadano que recurre a la violencia cualquier viernes por la tarde. Pues por eso, carajo, por qué va a ser.
Por cierto, me acordé de cuando, hace un par de años, en otro queridísimo país impartí un curso y a la vuelta dijeron que no podían abonarme la pequeña remuneración convenida si no les enviaba con urgencia ¡acta de mi nacimiento! Qué gran tema para una película de terror, imaginen que descubren que di mis clases sin haber nacido y que luego resultó que el Decano era también un ectoplasma o la reencarnación de Fumanchú.
#Convocatoria27 Es importante que la @judicaturacsj y @Ejrlbnet conozcan las dificultades manifestadas por los discentes, futuros Jueces y Magistrados y de requerir tomar las acciones del caso