23 DE NOVIEMBRE DE 2026
Faltan seis días para las elecciones generales.
Maricarmen murió ayer por un fallo cardíaco. Un vecino había llamado al SUMMA, pero la ambulancia tardó más de lo habitual por los cortes de tráfico del encendido de las luces de Navidad.
Hoy a las ocho, cuando la familia todavía estaba avisando a los parientes, en Ferraz ya había una carpeta llamada MARICARMEN_FINAL y otra llamada MARICARMEN_FINAL_BUENO.
Un asesor de Ferraz pregunta por el grupo de WhatsApp si hay algún informe médico que permita relacionar el retraso con el fallecimiento.
—¿El SUMMA de quién depende?
—De la Comunidad.
—Pues ya está. Pásaselo a Presidencia.
A las diez, el monólogo de la SER abre con el título «Una muerte evitable»: a Maricarmen no la mató la edad, la mató el estrés del acoso de los fondos buitre y el desmantelamiento homicida de la sanidad de Isabel Díaz Ayuso.
La familia había pensado en algo íntimo en el tanatorio de la M-30; sin embargo, el Gobierno decide celebrar un funeral de Estado en el Círculo de Bellas Artes. Les han explicado que «el país necesita despedirse» y que pueden conseguirles acreditación.
Sobre el féretro descansan unos claveles rojos y una fotografía de Maricarmen. En la pantalla del fondo aparece la misma fotografía, algo más grande, junto a las palabras: MEMORIA, DIGNIDAD, FUTURO.
En primera fila, Inés Hernand busca un encuadre en el que quepan su cara, el ataúd y la palabra DIGNIDAD. Tiene que alejar bastante el móvil. Una señora le pregunta si puede bajar el brazo.
—Un segundo, cariño, que hay mucha gente acompañándonos.
En el otro extremo, Yolanda Díaz, compungida, sostiene las manos de la sobrina de Maricarmen.
—Lo que necesites, cariño. Lo que necesites.
—Podría tener un vaso de agua, por favor
—Hay que cuidar a quienes habéis cuidado —contesta Yolanda
La sobrina espera a que la suelte para pedírselo a un camarero. Le han dicho que podrá decir unas palabras después de los Javis. Se ha preparado un folio con cuatro recuerdos: las croquetas, Benidorm, lo mal que aparcaba su tía abuela y una discusión que tuvieron por un décimo de lotería.
Minutos más tarde empieza el funeral y los Javis suben juntos al atril.
Javier Calvo lleva las gafas de sol puestas. Ambrossi, entre lágrimas, desdobla de forma temblorosa un folio que tenía guardado en el bolsillo de la chaqueta.
—Nosotros no llegamos a conocer personalmente a Maricarmen.
Pausa.
—Y eso nos va a acompañar siempre.
Hablan de las abuelas, de los portales, de las llaves que ya no abren, de las mujeres que sostuvieron este país mientras nadie las miraba. En algún momento Ambrossi dice que todos hemos sido desahuciados de algún sitio.
Cuando los Javis terminan, la sobrina se levanta, pero una mujer con auricular se acerca y le toca el codo.
—Ahora no, que entra el presidente.
Sánchez avanza por el pasillo, abraza a la familia y apoya una mano sobre el féretro. El fotógrafo se agacha. Sánchez espera. La sobrina, que ha quedado en medio, se aparta por iniciativa propia.
Desde una esquina, Óscar Puente tuitea: «Hoy algunos deberían tener la decencia de guardar silencio...», mientras bloquea a un familiar de Maricarmen que le ha citado diciendo que dejen descansar en paz a su tía abuela.
Sánchez llega al atril. Coloca las hojas. Mira a la sala y espera.
La pausa se alarga tanto que un señor del fondo empieza a levantarse, pensando que toca guardar un minuto de silencio. Un asesor le hace un gesto para que se siente.
—Maricarmen quería quedarse en su casa.
La voz suena con gravedad, ligeramente rota.
—Eso era todo. Poder sentarse en su sillón. Tener cerca sus fotografías. Reconocer, por la mañana, la luz de su ventana.
En la mesa de realización de RTVE eligen a una señora que llora. Es buena. La mantienen.
—Y mientras ella tenía que pelear por eso, el Gobierno de la Comunidad de Madrid destinaba seis millones trescientos mil euros a comprar un ático.
Sánchez pronuncia la cifra despacio.
—Seis millones trescientos mil euros. Hemos escuchado muchas explicaciones sobre ese ático. Que si un despacho. Que si un lugar de descanso. Que si las autoridades necesitan alojarse ocasionalmente.
Mueve una hoja.
—Maricarmen también necesitaba alojarse. Todos los días.
La sala aplaude. Sánchez baja la mirada hacia el féretro y deja que el aplauso termine solo.
—Yo también he tenido momentos en los que me he preguntado si merecía la pena seguir.
Desde la tercera fila se escucha a Patxi López pegar un berrido:
—¡Pedro, no estás solo!
Empieza a hablar de empleo, de becas y del cambio climático.
—¿Cuándo hablo yo? —pregunta la sobrina a la mujer del auricular.
—Tranquila, ya está cerrando.
El presidente baja la voz.
—Desde ayer me hago una pregunta. ¿Qué nos pediría Maricarmen? Nos pediría que siguiéramos. Que no cediéramos al desánimo. Que el domingo llenáramos las urnas de dignidad. Este domingo, hagámoslo por Maricarmen.
La ovación dura casi un minuto. Sánchez baja del atril y abraza otra vez a la familia. La mujer del auricular indica a los empleados de la funeraria que pueden acercarse.
—Faltaba yo —dice la sobrina.
—¿No te han dado paso?
Amaia la de OT aparece y se sienta al piano. Va a cantar «La Puerta Violeta» de Rozalén, en un arreglo preparado para el homenaje. Antes de empezar, pide a los asistentes que saquen las llaves de casa.
—Para que Maricarmen pueda escucharnos llegar.
Yolanda se lleva una mano al pecho. Inés Hernand empieza a agitar su llavero y los demás la siguen. Sánchez se palpa los bolsillos. Un asesor le presta unas.
Sacan el féretro entre el tintineo de las llaves.
La sobrina guarda el folio en el bolso y ve que en el móvil tiene una notificación de El País:
«SÁNCHEZ PIDE UNA MAYORÍA PARA QUE NO VUELVA A OCURRIR»
🔴#ÚLTIMAHORA La UCO confirma los contactos de las cloacas del PSOE con los narcos contra la juez del caso del hermano de Sánchez: «Había que eliminarla»
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Si cuando muera Mari Carmen, llega un joven con un sueldo de 1200 euros al mes queriendo alquilar ese piso, ¿el Ayuntamiento se lo financiará también? ¿O Ha sido un ilegal trato de favor por ser un caso mediático?
La diferencia entre el precio de @idealista y el de @Notarios_ES esta en máximos, un 29% de diferencia.
Esta diferencia es una pista del descuento pedido en el mercado. Idealista proyecta el precio del vendedor, y los Notarios el final, que sería un 29% más bajo que el ofertado.
One pattern I find useful for working with LLMs is a nice long ramble session. Sometimes the LLM needs more bits to understand what you're trying to achieve, but you're too lazy to type them. In these cases I like to lean back, switch to /voice and just ramble for like 10 minutes, total mess, anything goes, full stream of consciousness. Sometimes I declare it up top, something like "switching to speech recognition sorry for any typos...". Sometimes I turn it into a small interview of a few turns. But I find that the LLMs are somehow very good at reconstructing long incoherent rambles and often their echo of your own tangle of thoughts comes out quite a bit cleaner than what you started with. The result is that you improve the mind meld and have to correct things less from that point on.
Your thoughts are not you. Look at how they actually behave.
They show up on their own. You don't sit down and decide to think them, they just appear. They repeat the same patterns over and over, ones you never chose.
They contradict each other within seconds. One minute you want something, the next minute you don't. They drift to random things on their own, you're trying to focus and suddenly you're thinking about something that happened five years ago.
And on top of all that, you can watch them. You can catch a thought as it comes, stop it, or swap it for another.
So ask yourself this. If you can watch your thoughts, then who is doing the watching? It can't be the thought watching itself. There's something behind the thoughts that sees them come and go. And that something stays the same the whole time, no matter what the thoughts are doing.
That watcher is the real you. Not the thoughts, the thing noticing the thoughts.
Think of it like this. Your thoughts are like clouds passing through the sky. They show up, they move, they disappear. But the sky itself never moves. The sky is still there before the cloud comes, still there after the cloud leaves, and it doesn't change no matter what kind of cloud passes through.
You are the sky, not the clouds.
So your thoughts are just things passing through you, events happening in your awareness. They are not the source of you. The real you, the deepest you, is the space that was already there before the thought showed up, still there after it's gone, and stays exactly the same whether the thought was good, bad, useful, or random.
Lo mejor y lo peor de la edad, según Bob Dylan
“Lo mejor
Lo mejor de tener 80 años es que sobrevives a los relojes que te han estado persiguiendo. Es la libertad de esa mentira de que alguna vez todo estuvo bajo control. Ya no persigues el desfile. Eres un viejo rey de algún país desaparecido. Eres más difícil de programar.
Ya no te apresuras por convertirte en algo y no te persiguen las cosas que hiciste. Te persigue lo poco que realmente importó de la forma en que pensaste que importaría.
Lo peor
Lo peor de tener 80 años es que todavía quieres decir sí a todo, pero el mundo avanza sin pedir permiso. El viejo fuego en tu corazón todavía te dice que hagas esto y aquello, pero tu cuerpo dice que ya lo hicimos. Además, nada te sorprende. Suena como un lujo, pero no lo es, y además te has quedado sin ilusiones. La gente te trata como si hubieras resuelto algo o hubieras perdido algo, y no es así. Ves la vida repitiéndose por todas partes.
Lo realmente peor de tener 80 años es que descubres, al fin, que has comprendido algo que podría haberlo cambiado todo en el pasado, si hubiera llegado en un momento en que aún se podía cambiar algo. Cuando eres joven crees que el tiempo avanza. A los 80 sabes que no lo hace, que se queda quieto. Los que nos movemos somos nosotros”.