Buen día!!
Un Gran día para todos.
No escojan la canción más cara.
Sino escoge tu vida y cuidarla es lo más hermoso...respeta tu vida y la de los demás.
Macarena Peña es profesional de la salud, firmó el CAE a los 17 años porque no tenía otra forma de costear su carrera, y lleva al menos tres años renovando convenios anuales con la Tesorería General de la República para mantener su deuda al día.
En los períodos más difíciles, cuando estuvo cesante, el cobro mínimo era de $7.000 al mes y ella misma lo subió voluntariamente a $50.000. Cuando consiguió contrato fijo, subió su cuota a $250.000 mensuales, monto que pagó hasta mayo de este año.
En junio tenía que renovar su convenio, y ahí apareció el problema: para retomarlo le exigieron un pie inmediato de $1.500.000, equivalente a su sueldo completo, sin ninguna facilidad de pago. Mientras juntaba ese dinero, el día 3 de junio le llegó una demanda de embargo, siendo tratada exactamente igual que quienes llevan años sin pagar un peso.
Tuvo que recurrir a su tarjeta de crédito para cubrir el pie en cuotas, sumando ese costo a su cuota mensual de $230.000. Lo más duro, dice, es que pidió entre $13 y $14 millones, y su deuda llegó a casi $26 millones pagando $110.000 al mes, porque los intereses la hacían crecer igual.
Cuando la violencia toca tu puerta.
La denuncia de pornovenganza presentada por la senadora Camila Flores contra su ex marido vuelve a poner en evidencia una contradicción difícil de ignorar: rechazar herramientas de prevención de la violencia contra las mujeres y luego exigir protección cuando esa violencia afecta personalmente.
La denuncia presentada por la senadora Camila Flores contra su ex marido por la presunta difusión de imágenes íntimas sin su consentimiento ha reabierto el debate sobre la violencia digital y sus consecuencias.
Pero también ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda.
Durante la tramitación de la Ley Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, Camila Flores se opuso a algunas de sus disposiciones y respaldó acciones para impugnar artículos relacionados con la educación no sexista y la prevención de la violencia de género.
Hoy denuncia haber sido víctima de una forma de violencia que precisamente forma parte de las conductas que esa legislación buscaba visibilizar, prevenir y sancionar.
La contradicción es evidente. Porque resulta difícil desestimar políticas orientadas a prevenir la violencia cuando afecta a otras mujeres y, al mismo tiempo, exigir protección cuando la situación se vive en primera persona.
La pornovenganza no es un hecho aislado. Es una expresión más de la violencia de género en el entorno digital, donde la intimidad de las mujeres es utilizada como herramienta de humillación, control o castigo.
Por eso el debate no sólo debe centrarse en la denuncia actual, sino también en las posiciones políticas que durante años cuestionaron o minimizaron iniciativas destinadas a enfrentar estas mismas problemáticas.
Las leyes de prevención existen porque la violencia no comienza cuando se comete el delito. Comienza mucho antes, en las conductas, prácticas y culturas que permiten que estos hechos ocurran.
Quizás la principal lección de este caso es que los derechos y las protecciones nunca parecen tan importantes como cuando una misma termina necesitando de ellos. Piensa Prensa
El extenso registro de chats entre los abogados Gabriel Zaliasnik y Luis Hermosilla revela cómo su vínculo se fortaleció durante el estallido social, cuando el nuevo embajador en Israel solicitó intervenir teléfonos y practicar seguimientos a los dirigentes políticos que él creía que instigaban las protestas.
Joselito, joselito, a usted le sobran números, pelos y le falta calle. Para que te vayas enterando. En el Gobierno de Boric, sí se Marchó, y muchas veces. Tenemos cada registro de eso, si te interesa te lo podemos compartir, incluso protestas muy violentas, pero como la de hoy, no, esto lo superó.
Te damos un consejo, si quieres lo tomas. Búscate una vida humilde y deja la arrogancia, sal de la burbuja. Póngase zapatillas y una polera roñosa ojalá.
Camina por el piso de tierra de los campamentos, donde vive el pueblo, donde vive la señora que te lava la ropa, la que te crió. Anda a la casa del jardinero. Sumérgete en las despensas y encontrarán que están vacías y que pagan la comida al fiado y/o al crédito.
levántate con ellos a las 5 am para poner una manzana y un Pan duro en sus mochilas todas hilachentas. Y si tiene tiempo , una taza de té, en bolsa. Luego acompaña a repartir a los críos al colegio, revisa sus manos partidas por el frío. Verlos ahí y con el mismo uniforme y calzado del año anterior.
Esos jovenes tienen esperanzas y luchan por ese maldito sueño de sacar adelante a sus hermanos /as, y si tienen un poquito de suerte, uno, y solo uno, podría estudiar en el futuro, los otros serán aplazados y postergados por falta de recursos, solo uno será el elegido.
Eso niños esperan cuidar a sus padres, desgastados, sin energía para sobrevivir.
Sus rostros duros y la mirada perdida en el desamparo emocional. Quizás esas fuerzas las dejó impregnadas en la hacienda donde atendió y trabajó para que todos los días fueras con una camisa de fino algodón y el mejor calzado de cuero y reluciente a la congregación, o a tu escuela o centro de estudios
Estos niños no reciben mesadas y tampoco tienen vacaciones en otros países.
No insultes a los chilenos. No menosprecies al estudiante y no ataques al trabajador. Porque los pobres y los honrados si tenemos memoria y hemos juntado mucha rabia.
Recuerda esto!!
Dios no es Justo con todos.
En esta corta vida serás recordado solo por ser el hijo de un mitómano, un fanático religioso y un político peligroso. Eso!!!
Atte. Miguel Espinoza, director de Piensa Prensa.
Editorial | La respuesta del director de Piensa Prensa al hijo del presidente Kast:
“Joselito, joselito, a usted le sobran números, pelos y le falta calle. Para que te vayas enterando. En el Gobierno de Boric, sí se Marchó, y muchas veces. Tenemos cada registro de eso, si te interesa te lo podemos compartir, incluso protestas muy violentas, pero como la de hoy, no, esto lo superó.
Te damos un consejo, si quieres lo tomas. Búscate una vida humilde y deja la arrogancia, sal de la burbuja. Póngase zapatillas y una polera roñosa ojalá.
Camina por el piso de tierra de los campamentos, donde vive el pueblo, donde vive la señora que te lava la ropa, la que te crió. Anda a la casa del jardinero. Sumérgete en las despensas y encontrarán que están vacías y que pagan la comida al fiado y/o al crédito.
levántate con ellos a las 5 am para poner una manzana y un Pan duro en sus mochilas todas hilachentas. Y si tiene tiempo , una taza de té, en bolsa. Luego acompaña a repartir a los críos al colegio, revisa sus manos partidas por el frío. Verlos ahí y con el mismo uniforme y calzado del año anterior.
Esos jovenes tienen esperanzas y luchan por ese maldito sueño de sacar adelante a sus hermanos /as, y si tienen un poquito de suerte, uno, y solo uno, podría estudiar en el futuro, los otros serán aplazados y postergados por falta de recursos, solo uno será el elegido.
Eso niños esperan cuidar a sus padres, desgastados, sin energía para sobrevivir.
Sus rostros duros y la mirada perdida en el desamparo emocional. Quizás esas fuerzas las dejó impregnadas en la hacienda donde atendió y trabajó para que todos los días fueras con una camisa de fino algodón y el mejor calzado de cuero y reluciente a la congregación, o a tu escuela o centro de estudios
Estos niños no reciben mesadas y tampoco tienen vacaciones en otros países.
No insultes a los chilenos. No menosprecies al estudiante y no ataques al trabajador. Porque los pobres y los honrados si tenemos memoria y hemos juntado mucha rabia.
Recuerda esto!!
Dios no es Justo con todos.
En esta corta vida serás recordado solo por ser el hijo de un mitómano, un fanático religioso y un político peligroso. Eso!!!
Atte. Miguel Espinoza, director de Piensa Prensa.
VIOLENCIA SIMBÓLICA
La victimización del victimario. Hay una forma de violencia particularmente perversa. No rompe vidrios, no deja hematomas, no dispara balines ni lanza piedras. No necesita gritar porque sabe que puede herir susurrando. Es la violencia simbólica: esa modalidad refinada de agresión que se disfraza de opinión, performance o simple libertad de expresión, mientras inocula desprecio, humillación y provocación calculada.
La violencia física es condenable. La verbal también.
Sobre ello existe un consenso razonable. Sin embargo, hay una categoría más sofisticada y escurridiza que suele escapar al escrutinio público porque opera desde la ambigüedad. Su fuerza radica precisamente en que puede negar su propia existencia. Golpea y luego afirma que jamás levantó la mano.
La violencia simbólica consiste en utilizar símbolos, mensajes, imágenes o conductas destinadas a provocar, degradar o imponer una visión sobre otros, especialmente cuando dichos símbolos evocan experiencias traumáticas, abusos o episodios dolorosos para una parte significativa de la sociedad.
Quien se viste deliberadamente evocando a un dictador, quien reivindica represiones que dejaron víctimas o quien transforma el sufrimiento ajeno en una puesta en escena política, sabe muy bien lo que está haciendo. No hay ingenuidad posible.
La provocación calculada rara vez es un accidente. Lo fascinante, y al mismo tiempo miserable, es que los cultores de esta práctica suelen presentarse como paladines de la tolerancia. Lanzan la piedra simbólica y esconden la mano. Instalan el agravio y luego exigen respeto. Provocan hasta el límite y, cuando alguien reacciona, se apresuran a ocupar el papel de víctimas.
Es una operación política de una pobreza intelectual notable. Consiste en reemplazar las ideas por la provocación, el debate por el espectáculo y los argumentos por la manipulación emocional. No se busca convencer; se busca irritar. No se pretende construir; se pretende detonar. El procedimiento es conocido. Primero se introduce un símbolo destinado a herir sensibilidades. Luego se espera la reacción. Finalmente, cuando esta llega, se denuncia intolerancia, censura o fanatismo.
El agresor se transforma mágicamente en agredido. El victimario se disfraza de víctima. Y la discusión pública queda reducida a una representación grotesca donde la responsabilidad desaparece. Nada de esto justifica insultos, amenazas o agresiones físicas. La violencia nunca es una respuesta legítima. Pero tampoco puede aceptarse la ficción de que la provocación permanente carece de consecuencias.
La convivencia democrática exige derechos, pero también responsabilidades. Las democracias saludables descansan sobre desacuerdos profundos administrados mediante reglas compartidas de respeto. Cuando actores políticos convierten la provocación en estrategia, erosionan precisamente esas reglas. Transforman el espacio público en una arena donde el objetivo ya no es deliberar, sino exasperar.
La violencia simbólica es especialmente dañina porque es persistente. No actúa como un golpe aislado, sino como una gotera constante que deteriora lentamente la confianza social. Va normalizando el desprecio, trivializando el dolor ajeno y degradando el lenguaje político hasta convertirlo en una competencia de provocaciones cada vez más extremas. Por eso resulta tan peligrosa. Porque destruye la convivencia mientras proclama defenderla, y agrede mientras reclama respeto.
Porque ofende mientras exige consideración. Y porque, en su versión más ruin, convierte la reacción de los otros en combustible para su propio relato victimista. Provocar deliberadamente para obtener una respuesta y luego denunciar al provocado no es valentía. Tampoco es libertad. Mucho menos política. Es una forma de cobardía. Una de las más refinadas y miserables. La cobardía de quien no tiene nada que ofrecer salvo el agravio. La mediocridad de quien, incapaz de construir una idea, decide construir una trampa.
via @Eneatipo7@MisColumnas
El día que la diputada -republicana- Javiera Rodríguez (@capitanarod) se disfrazó de carabinera y posó frente al diputado Gustavo Gatica -víctima de de trauma ocular por disparo realizado por un funcionario de carabineros- en su espalda la frase "Chao pensiones de gracia".
Son unos estafadores sinvergüenzas @itauchile me tienen la embarrada me tienen bloqueado para pagar mis dividendos y me mandan invitación de cliente...caras de raja
@PiensaPrensa@VaneTejedora Vienen a desmantelar el estado social, si no tienes cagaste: educación, salud, cultura, vivienda, Junaeb, PGU, todo. Y todo privatizado.
Esto es un deja vu, una Dictadura económica, por mientras, no lo permitamos,