Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.
Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
hasta ahora, la mejor lección que aprendí es que la vida continúa. La gente va y viene. Perdemos amigos, rompemos con nuestras parejas, conocemos gente nueva, nos enfrentamos al éxito y al fracaso, y la vida continúa. Estarás bien.
Tan ocupada tratando de mantener mi vida en orden, que olvidé que mi yo del pasado estaría muy orgullosa de lo que mucho que he crecido, sanado y logrado, pues muchas veces soñé con estar justo donde estoy hoy.