aunque el monje generalmente sólo tocaba la puerta y ya.
De ahí su expresión, y la sorpresa inevitable al verle entrar a la cocina sin más, con aquellas preguntas en sus labios.
—También me alegra verte, Nirin-hyung —espetó mientras le alzaba la ceja, aparentemente divertido.
Le había pillado manos en la masa. O en el agua para ser más precisos.
No eran un secreto los pequeños rituales de Han, si podían siquiera llamarse así. Se trataba más de una costumbre que había adquirido con el tiempo, pequeñas acciones que le hacían sentir más seguro, en »
Han tenía cuando Nirin aparecía sin avisar.
—¿Tienes tiempo? —preguntó Nirin.
La cocina de Han era pequeña y siempre olía a algo. Hoy a jengibre. Nirin se sentó en el lado de la mesa que siempre ocupaba y esperó mientras
—¿Qué estabas haciendo antes? En la puerta. Con el agua.
con la misma finalidad. Purificar.
Nadie solía notarlo y mencionarlo; cosas más extrañas se veían a diario.
Por eso, creyó que el mensaje que Nirin había enviado no tenía nada que ver con aquello. Tenía más sentido que se tratase de una de sus usuales visitas improvisadas, »
La tomaba como alguien más amistosa con los animales. Curioso, ladea la cabeza al percatarse de su mueca.
—Se acerca la cosecha y las sequías, o las inundaciones. Depende de lo que depare el verano.
Y él hace mucho tiempo que había aprendido a soltar la responsabilidad de ayudar. No se podía hacer con quienes no lo deseaban.
—Parece poderoso en ese caso —sugirió.
No podía decir más a riesgo de exponerse él mismo.
Y aún así, con lo último que había dicho Leondre, no pudo »
—leondre, al ver el rostro de su amigo, solo se encogió de hombros. si quería sobrevivir, ignorar la realidad era el camino indicado. por supuesto, no esperaba que la entendiera y de algún modo, le alegró aquella honestidad—. todo el tiempo. es. . . demasiado bueno para ser +
@chippedhecrt Intuyendo el cierre del tema, hizo una nota mental para sí mismo: echarle un ojo a la salud de Leondre, por si las dudas.
Notó el leve forcejeo de la muchacha y en silencio ofreció una de sus manos, lista para cargar alguna cubeta si se lo permitía. »