A este tipo le mataron al papá por pensar diferente y, sin empuñar un arma, buscó toda su vida la paz desde los cargos de elección popular, a los que pacíficamente accedió. Y lo llaman violento.
El otro propone el porte de armas, practica la cacería y tortura de animales, alienta a destripar al que piensa diferente y cuya relación no santa con criminales es inocultable, supuestamente es la solución a los problemas del país.
Jamás los medios me van a hacer creer eso cuando la realidad es tan clara.
En Colombia no existen tigres, existen pumas, y ayer se pudo avistar uno. Yo elijo la vida de él y de millones de animales y especies que hacen parte de nuestra flora y fauna. Defender la vida no me hace de izquierda, me hace empática con quienes no pueden elegir.