—‘ Una persona debe de tener corazón y alma para eso, dudo que monokuma tenga alguna de las dos ’
No empecemos a ponernos filosóficos que Celestine reprobó filosofía hace poco.
—‘ Ehhh ¿Está bañado o algo así? ’
—‘ ¿Eeeeh? ’
Le resultó genuinamente confuso aquel mensaje, su expresión siendo marcada por la extrañeza.
—‘ Pues cuenta más como robot que animal diría yo ’
Ante la ayuda de Lora, se sujetó de ella, llenándole de sangre y lágrimas su hombro en el proceso, tan solo quería salir de ahí.
Abrazando la espalda de la contraria, intentó limpiarse las lágrimas más estaba tan agobiada que no podía parar de llorar.
—‘ Lora… Lo siento ’
En realidad, ella nunca fue amada por lo que era, simplemente por la imagen que los demás proyectaban sobre su ser, pero nadie en realidad amaba a la verdadera Celestine, a la muñeca rota que había tras de ella.
contrario.
—‘ M…Me hubieras matado ’
Balbuceó, arrastrándose por el suelo, cubriéndose el rostro entre sus manos, un bajo sollozo saliendo de entre sus labios, de poco en poco un llanto silencioso se hizo presente, ni ella misma estando segura del porqué de sus lágrimas.
a su ropa para arrastrarla hacia su rostro, quizás buscaba ayudar a ocultar su rostro o quizás estaba planeando algo, solo dios y Celestine sabrán sus verdaderas intenciones.
Ella estaba cansada de huir toda su vida, encerrada en una realidad en donde se convencía constantemente a sí misma que nada podría lastimarla.
Oh Celestine, pequeña y pulcra Celestine, en su pequeño mundo no existe dolor ni sufrimiento porque todos la aman.
estaba harta, le daría igual morir ahí mismo, de todos modos arrastraría a Marko con ella.
—‘ Tu cara… ’
Sangrando en el suelo, ya no podía hacer más, le habían ganado.
Suavemente alzó su mano ensangrentada, pasando sus tersos dedos por la mejilla de Marko antes de aferrarse
nariz siendo la que recibió la mayoría del impacto.
—‘ … ¿Así querías verme? ¿Disfrutas lo que ves? ’
Dijo entre dientes, unos segundos después soltando una carcajada sin gracia, luciendo completamente desquiciada.
—‘ Bien, yo también quiero verte así… ’
mientras soltaba un chillido, no iba a dejar que las cosas terminaran así.
Hasta que… ¡Pum! Un puñetazo impactó contra su mejilla, haciéndola retroceder tambaleante, sus sentidos tintineando ante la sensación.
La sangre golpeó contra el suelo en un sonido sórdido, su
Ella se negaba a huir, por más asustada que estuviera, no lo haría, se negaba a hacerlo, no importa cuanto duela, no iba a huir como una niña asustada como siempre lo hacía.
Ella no peleaba de esta manera, bestial y animal, siempre había luchado en un campo de batalla donde las
palabras son dagas y una mirada puede costarte la carrera. Pero aquí, en este momento, se sentía liberada, podía golpear, gritar y sangrar sin que nadie le deteniera.
Se sentía viva.
La carcajada le hizo golpear con más fuerza, su sangre cubriendo el pecho del contrario