Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela. El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país. #OremosJuntos, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles.
El BCU esta jugando con fuego, sentando las bases de una recesión. Distorsiona los precios, incentivando el consumo y el endeudamiento por encima del ahorro. El mono volvió a agarrar la escopeta.
*Lecciones a tener en cuenta*
Por Pedro Bordaberry
Lo ocurrido en la Argentina el pasado fin de semana debe ser motivo de reflexión de este lado del Río de la Plata.
La estrategia electoral de La Libertad Avanza, impulsada por el presidente Javier Milei, fracasó. El peronismo le ganó con amplitud.
Es cierto que las denuncias de corrupción que golpearon a figuras del círculo más próximo al presidente tuvieron un efecto devastador. No solo por la cercanía de los acusados, sino porque la honestidad —traducida en la promesa de terminar con la “casta política”— había sido uno de los pilares de su ascenso y de su propuesta transformadora.
Pero no fue únicamente eso.
La apuesta por unificar de hecho bajo una sola propuesta a los diversos sectores de la centro-derecha y la derecha del país terminó siendo un lastre. El intento de debilitar al PRO del expresidente Mauricio Macri, muchas veces por encima de la identidad propia de La Libertad Avanza, redujo la contienda a un enfrentamiento binario: peronismo versus Milei.
Un error fatal.
Porque esa estrategia limitó las opciones del ciudadano, impidiéndole elegir entre alternativas distintas dentro del mismo espacio político. Apostar todo a rojo o a negro en la ruleta es siempre un riesgo. En el casino… y en la política.
La lección es clara: agrandar la boca de entrada electoral con más opciones fortalece, no debilita. Permite minimizar riesgos —como el impacto de denuncias— y ofrece al votante la posibilidad de permanecer dentro de un espacio político aunque decida cambiar de candidato.
El acuerdo debió sellarse después de una elección, no antes. Con más socios fuertes, sí, pero también con más respaldo político y electoral.
Lo sucedido en Argentina debe iluminar nuestro debate interno en Uruguay.
Si bien falta mucho varios insisten en que la oposición comparezca con un solo candidato y un solo partido en la próxima elección.
Ese camino puede brindar la ventaja aritmética de la acumulación de votos para asignar bancas. Pero también puede llevar a menos votos y por ende a menos bancas.
La experiencia de lo sucedido en Argentina y en nuestro país debe considerarse.
Si bien aún no es tiempo de tomar decisiones si es importante tomar nota de estas cosas para enriquecer el análisis que se haga en el futuro.
En 2019, la Coalición Republicana, con sus candidatos propios en primera vuelta, sumó 1.300.000 votos frente a 950.000 del Frente Amplio. En noviembre, unidos detrás de un único nombre, descendió a 1.180.000 frente a 1.150.000 del adversario.
En 2024, la historia se repitió: en octubre los partidos de la Coalición alcanzaron 1.150.000 sufragios frente a 1.070.000 del FA. En noviembre, con un solo candidato, bajaron a 1.120.000 mientras el FA creció a 1.212.000.
Los números muestran que angostar la oferta electoral puede provocar efectos negativos sobre la posibilidad de éxito electoral. Limitar el menú de opciones no solo empobrece la democracia, también puede llegar a conducir a peores resultados.
Lo ocurrido en la Argentina y lo vivido en Uruguay en 2019 y 2024 permite extraer algunas conclusiones a tener en cuenta en el análisis del futuro de la Coalición Republicana. De ellos se puede concluir
•No parece ser bueno reducir la política a una apuesta binaria.
•Los acuerdos deben sumar, no ahogar.
•El menú electoral debe ampliarse, no restringirse.
La democracia se fortalece en la diversidad de opciones. Y la oposición, si quiere ser alternativa real de gobierno, debe recordar que en política —como en la ruleta— jugar todo a una sola ficha puede llegar a significar perderlo todo.
No existe crisis institucional que habilite una medida de estas características que limita la posibilidad a miles de estudiantes e investigadores. Una pésima decisión política.
Una gran iniciativa de la Asociación de Fomento de Punta Fría, con la que estamos trabajando para concretar las obras necesarias para recuperar ese pedacito de historia de Maldonado. Necesitamos una sociedad civil organizada, pujante y con iniciativa.