Tigo llega oficialmente a Ecuador 🇪🇨
La compañía oficializó su llegada con un espectacular show de drones en Guayaquil. Desde octubre, usuarios de Movistar y Tuenti pasarán a utilizar los servicios de Tigo.
Nueva marca. Fue presentada en Puerto Santa Ana con un show de drones, la telefónica Tigo, de propiedad de Millicom, empresa domiciliada en Luxemburgo, que compró en Ecuador la operación de Movistar y Tuenti, con más de 5 millones de clientes. El negocio se cerró por $380 millones. #Guayaquil
La libertad de expresión es maravillosa. Siempre que nadie tenga el desatino de usarla para decir algo que moleste a los dueños de la verdad y custodios de todo lo que está bien, faltaba más.
Mi opinión sobre la cancelación de Ariana Harwicz @ArianaHar.
@judit_sinhache Ok España a un paso del comunismo puro y duro? Se vendrán expropiaciones?
Se darán cuenta de cómo terminarán? tan felices como en Cuba, la ex URSS, Corea del Norte ....
@CubaOrtografia Extraordinario!
La descripción es clarisima y las conclusiones perfectas.
Las palabrotas surgen de la indignación del escritor y en el momento justo porque el lector también llega a ese punto idignado.
Y obviamente, coincido con tu artículo.
Gaza e Israel. El eterno problema de la mentira y la victimización.
No creo que tenga que repetirlo, porque yo odio lidiar con subnormales, pero son los que más abundan, como el marabú en Cuba, y es por ello que vuelvo a hacer la salvedad. Yo no tengo preferencias políticas por nadie, de ninguna ideología, e intento siempre ajustarme a lo objetivo aunque la verdad moleste a ambas partes.
Expondré datos, hechos, y siempre llegará el idiota de turno abrazado por la izquierda a intentar desmentir lo que escribo, aunque sin éxito.
El 7 de octubre de 2023 no fue un «estallido de resistencia». En lo absoluto. No se dejen engañar. Fue una operación bien planificada, con unos 1200 muertos en Israel (la mayoría civiles), 251 rehenes, violaciones y mutilaciones documentadas en varios puntos, y el asesinato de familias enteras en los kibutz (comunidades o asentamientos agrícolas en Israel).
Hamás lo filmó y lo reivindicó. Eso es el punto de partida. Lo que vino después en Gaza es la guerra que ese ataque desató, no un relámpago que cayó del cielo.
¿Genocidio? En derecho, no es un grito de protesta ni una pataleta de cuatro lisiados mentales en una manifestación de grajo sucio. Es un crimen con un requisito brutalmente estrecho: actos determinados más la intención específica de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.
Matar muchos civiles en una guerra urbana no basta. Tampoco basta la destrucción masiva. Hace falta el dolus specialis: que el objetivo sea el grupo, no el enemigo armado que se esconde dentro de él.
Si no entendiste, vuelve a leer. Tómate tu tiempo, no hay prisa.
Ningún tribunal ha dictado sentencia de fondo. El caso de Sudáfrica contra Israel en la CIJ sigue en fase escrita; el calendario actual llega a 2029. Las medidas provisionales de 2024 no son un veredicto de genocidio: son un umbral bajo («plausible») para no descartar el caso de entrada. Quien las vende como condena miente o no ha leído el auto.
Una comisión de investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, órgano con historial largo de obsesión selectiva con Israel, concluyó en septiembre de 2025 que sí hay genocidio. Es un informe político con forma jurídica, no una sentencia.
El umbral que los tribunales internacionales han exigido en otros casos (Bosnia, Ruanda, Myanmar) es más alto: la intención de destruir al grupo tiene que ser la inferencia única razonable, no una de varias.
Y repito, esta es la misma ONU que desoye a Cuba, a los religiosos en Nigeria, a las niñas secuestradas y violadas por Boko Haram, a los presos y asesinados en Venezuela, a los desterrados en Nicaragua. Sí, es la misma ONU. El mismo saco de excremento.
Veamos los números. El Ministerio de Salud de Gaza (controlado por Hamás) habla de más de 70 000 muertos. Un estudio de The Lancet Global Health estimó unas 75 200 muertes violentas hasta enero de 2025. Israel, que durante dos años desacreditó esas cifras, acabó aceptando en 2026 que el orden de magnitud (~70 000) es «ampliamente exacto».
Eso no cierra el debate sobre quiénes son. Hamás no separa combatientes de civiles. El IDF ha reivindicado decenas de miles de milicianos muertos; una filtración de una base de datos interna israelí, publicada por +972 y The Guardian, sugería un porcentaje de civiles mucho más alto de lo que el gobierno israelí decía en público. Si esa filtración se sostiene, Israel mintió sobre la proporción. Mentir sobre la proporción es un problema moral y operacional grave. No es, por sí solo, prueba de que el objetivo era borrar al pueblo palestino.
Gaza tenía unos 2,2 millones de habitantes. Una guerra de más de dos años en uno de los terrenos urbanos más densos del planeta, contra una organización que cavó cientos de kilómetros de túneles bajo hospitales, escuelas de la UNRWA y barrios enteros, produce exactamente lo que se ha visto: un saldo civil horroroso. Eso puede ser crimen de guerra, uso desproporcionado de la fuerza, indiferencia criminal hacia no combatientes. Puede y debe investigarse. Convertirlo automáticamente en genocidio es un atajo político.
Hamás sí tiene un texto de intención. La Carta de 1988 no es ambigua: Israel existirá «hasta que el islam lo borre»; el Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes luchen contra los judíos. La revisión de 2017 suavizó el lenguaje antisemita explícito, habló de «sionistas» y aceptó un Estado en las líneas de 1967 como etapa, pero no reconoció a Israel y mantuvo la «liberación completa de Palestina, del río al mar». El 7 de octubre fue la práctica, no la metáfora ni el papelito polvoriento.
Hamás gobierna Gaza desde 2007.
No construyó un Estado viable.
Construyó un ejército subterráneo y un sistema de cohetes.
Usó hospitales (Shifa, hospital europeo de Jan Yunis) y escuelas de la UNRWA como nodos militares: túneles, depósitos, puestos de mando, directores de escuela que figuraban en nóminas de las Brigadas Qassam.
Eso no lo inventó un portavoz israelí; hay documentos incautados, diarios de mandos, reportajes y evidencias físicas. Quien sitúa a su propio civil encima del lanzacohetes está eligiendo la proporción de muertos. Llamar a eso «escudo humano» no es propaganda; es la descripción exacta del método.
Pero la izquierda no trata a Hamás como trata a Israel. Y esto no es un misterio sofisticado.
El marco dominante en las universidades, las ONG y parte de la prensa occidental es binario: opresor colonial vs oprimido indígena.
Israel encaja como Estado aliado de Estados Unidos, con ejército, con prensa, con responsabilidad jurídica. Hamás no encaja. Es teocrático, homófobo, ejecuta disidentes palestinos, usa a su población y tiene un programa de destrucción del Estado judío.
Si se admite eso, el relato se rompe. Entonces se minimiza el 7 de octubre, se niega o se relativiza la violación sistemática, se llama «resistencia» a una masacre y se desplaza toda la culpa al que responde. ¿Qué pretendía el agresor, un paseo por la playa y bebidas al atardecer? No me jodan.
También existe mucha disonancia cognitiva. Si tu mapa mental dice que el palestino es siempre víctima y el israelí siempre verdugo, el 7 de octubre no cabe. La solución más barata no es revisar el mapa; es inflar el crimen de la respuesta hasta que eclipse el crimen original y la gente pierda la noción de los asesinados, de los violados, de los torturados. Quizás hasta el punto de decir que no ocurrió, como mismo hacen muchos con el Holocausto.
«Genocidio» sirve para eso; es la palabra máxima, la de moda, incluso sin que puedan definirla de acuerdo al concepto jurídico aceptado a nivel internacional. Anula la distinción entre una guerra sucia y un proyecto de exterminio.
Hay también selectividad brutal. Pero en serio, y es muy triste que eso ocurra, aunque causa más ira que pena que todos estos soplatubos de la izquierda, pasando por los gobiernos que odian a Israel, no quieran reconocer que para ellos los crímenes son distintos en dependencia de quien los cometa y, sobre todo, de quien se victimice.
Siria, Yemen, Sudán, los uigures, entre muchos otros, no generan acampadas universitarias ni rupturas de coaliciones o pactos. Israel sí, porque es visible, es un Estado democrático, se le puede presionar y, en la gramática identitaria actual, los judíos han sido reclasificados como «blancos/opresores» aunque la mitad de Israel descienda de expulsados de países árabes.
Hamás no rinde cuentas ante los votantes europeos. Israel sí.
La fórmula honesta es más fea que las pancartas. Hamás cometió una matanza con la intención de destruir judíos e israelíes como tales y diseñó un campo de batalla para que cada respuesta israelí matara palestinos. Hamás es un grupo de delincuentes, terroristas y asesinos, que tampoco dudaría un segundo en eliminar a los mismos que hoy claman por Palestina desde su homosexualidad y su patología enfermiza de llanto sin lágrimas.
Israel respondió con una campaña que ha matado a decenas de miles de no combatientes y ha destrozado Gaza. Hamás busca un genocidio con carta fundacional. Israel lleva a cabo una guerra de aniquilación de una organización terrorista empotrada en una ciudad. ¿Leíste bien? En una ciudad. Fíjate si son malvados e hijos de puta que saben muy bien que solo existirían si se esconden entre la población civil, si los usan como carne de cañón y como excusa para sus fechorías cuando llega el contraataque de la otra parte. Es que hay que ser malparido para no verlo.
Repito. Hamás escribió y firmó un documento para hacer desaparecer a Israel. Israel está intentando pulverizar a Hamás en medio de una ciudad con túneles y escondites. Son dos cosas distintas. Confundirlas no es solidaridad con Gaza. Es hacerle el trabajo de relaciones públicas a Hamás.
La izquierda que grita genocidio a las 48 horas y apenas murmura «contexto» ante las violaciones filmadas no defiende a los palestinos.
Defiende un relato.
Israel es atacable porque es un Estado, tiene instituciones y aliados. Hamás no rinde cuentas ante nadie; ni ante Europa, ni ante las mujeres de Gaza, ni ante los rehenes. Por eso se le perdona lo que a ningún otro actor se le perdonaría.
El eterno oprimido que decapita civiles deja de ser oprimido en el instante en que aprieta el gatillo. Quien no se atreve a decirlo no está con Gaza. Está con Hamás, aunque se vista de solidaridad. Y eso te hace, zurdo de mierda, otro cómplice inservible en este mundo en el que no deberías tener ni derecho a respirar.
¡Váyanse todos con su victimismo socialista y de izquierda pa' casa de la pinga!
Siguiendo los estudios que expone el hilo de abajo (que lleva más de 12 millones de visualizaciones en pocas horas), me pregunto si los parques fotovoltaicos actuales no estarán influyendo al menos micro-climáticamente en las áreas alrededor de donde están instaladas.
En la actualidad, a nivel mundial los parques solares (incluyendo los tejados y marquesinas con placas) cubren unos 50.000 km², un área aproximadamente igual a Bélgica. De estos, 26.000 km² están en China (principalmente en el desierto del Gobi), y 6.500 km² en Europa, un área aproximadamente equivalente a la provincia de Cádiz (cifras estimadas por GROK).
RESUMEN DEL HILO DE ABAJO
El desierto del Sáhara podría generar unas 18 veces la demanda energética mundial si se cubre con paneles solares. En realidad, con solo el 5,5 % de su superficie (más o menos el tamaño de España) bastaría para cubrir el consumo global.
Pero más allá del problema del transporte de la energía generada desde el Sáhara al resto del mundo, esto provocaría un grave desajuste climático.
La arena refleja mucha luz al espacio, mientras que los paneles oscuros la absorben. Los paneles solares instalados en una gran superficie calentarían el Sahara.
Se generaría un contraste térmico con el océano que haría que el aire subiera, se formaran nubes y acabara lloviendo en el Sáhara.
La lluvia haría que crecieran plantas en el desierto, que también absorben calor, lo que generaría más lluvia: un bucle de retroalimentación.
Un estudio de 2018 (Yan Li y equipo, Universidad de Maryland, publicado en Science) simuló que, al cubrir alrededor del 20 % del Sáhara, ese bucle se dispararía y el desierto empezaría a volverse verde.
La consecuencia no se queda ahí.
El calor extra desplazaría hacia el norte toda la Zona de Convergencia Intertropical de lluvias (la gran franja de lluvias que mueve más del 30 % de la precipitación mundial).
El Sáhara ganaría agua; pero la Amazonia perdería aproximadamente la misma cantidad.
Resultado: sequía en el Amazonas y otras zonas, debilitamiento de las selvas tropicales y bosques por el efecto de “robo de agua” a escala planetaria.
Un estudio posterior (Lu, Zhengyao et al, 2021. Impacts of Large-Scale Sahara Solar Farms on Global Climate and Vegetation Cover. Geophysical Research Letters) reforzó el hallazgo: se produciría más deshielo en el Ártico, los ciclones tropicales serían más activos y se provocaría un desajuste en cascada de los patrones climáticos globales.
La ironía es clara: un megaproyecto de energía limpia en un lugar podría perjudicar seriamente las selvas tropicales y todo el planeta.
Todo esto muestra hasta qué punto el clima está interconectado.
El hilo termina matizando [creo que para que no le acusen de "negacionista" sobre la energía solar] que todo lo anterior son solo cálculos teóricos, asumiendo una instalación enorme de paneles solares en el Sáhara, pero que no hay que preocuparse por el efecto de las instalaciones actuales porque individualmente las mayores ocupan “solo” unos 20 km² ...
Ya, pero cabe hacerse la pregunta del inicio.
Filename says Elon. It’s not Elon.
It’s the Babylon Bee — a time traveler from 2025 showing up to kill Hitler… and then realizing the checklist overlaps: force people to follow “great ideas,” silence the dangerous ones, “undesirable” groups, segregated spaces with modern excuses, gun control for the wrong people, Margaret Sanger, socialized medicine, vegetarian.
She came to assassinate evil. She leaves complimenting a painting titled “an empire without Jews” — and says it sounds beautiful.
Satire. Ugly on purpose. And that’s why it sticks.
Amigos. Les dejo el discurso completo de Netanyahu en la ONU doblado al español. Doblado.. No subtitulado!
🇮🇱 | #Israel
Hay que escucharlo amigos. No pueden luego decir que conocen el conflicto si dejan que la pereza intelectual sea la que dicte que escuchan y que no escuchan de acuerdo al tiempo que lleva hacerlo!
Buen Fin de Semana! 🍷 Shalom.
Cuchillas Venceremos
#CápsulasFactuales
Antes de 1959, el cubano se afeitaba con Gillette. Después el castrismo sustituyó la hoja que cortaba por una consigna impresa. Encargó en Checoslovaquia el paquete azul con la estrella, el letrero «HOJAS DE AFEITAR VENCEREMOS» y, abajo, «PATRIA O MUERTE». La frase nació el 5 de marzo de 1960 en el sepelio de las víctimas de La Coubre. El 7 de junio de 1960, Fidel la remató con «Venceremos» delante de los trabajadores de barberías y peluquerías. El régimen la estampó en el acero que debía pasar por la cara.
La escasez ya era pública en los 60. El Código de Defensa Socialista de 1961 prohibió la venta callejera de quince artículos y puso las cuchillas en la lista junto al jabón, la pasta y el papel sanitario. Se vendían por la libreta industrial. Llegaron también la Astra checa, la Sputnik soviética y la Neva, que el pueblo bautizó «lágrimas de hombre». El periodista polaco K. S. Karol, que recorrió La Habana en 1967 para el libro Guerrillas in Power, escribió que con las hojas «revisionistas» no hacía falta crema porque bastaban las lágrimas. El periodista norteamericano José Yglesias, que ese mismo decenio vivió en un pueblo de la isla, vio a hombres pedirle una sola Gillette de contrabando y guardar el paquete de cinco «hasta Navidad».
Manuel Somoza, autor de Crónica desde las entrañas, recuerda que afeitarse se volvió un tormento y que la barba creció menos por romanticismo que por filo podrido. Los parientes del exilio metían una, dos o cuatro Gillette pegadas dentro de las cartas que daban la vuelta al mundo para entrar en La Habana. Las hojas usadas no se botaban. Las abuelas las guardaban en el escaparate para zafar costuras y los escolares las usaban para sacar punta a los lápices. Después de 1991, con la URSS hundida, el afeitado empeoró otra vez hasta que en 1993 el régimen legalizó el dólar y las tiendas en divisas devolvieron, a precio de privilegio, lo que la libreta de racionamiento nunca dio.
El paquete Venceremos no afeitaba. Afilaba la consigna idiota contra la piel. Quien se cortaba no vencía. Sangraba con la misma frase que el tirano gritaba al final de cada mitin. ¿Venceremos? ¿A quién? ¿Contra quién hemos estado peleando?
Jordania ocupó Cisjordania entre 1948 y 1967 y nunca se les ocurrió crear un Estado Palestino. De hecho, el abuelo de este tipo, que lo mandaron desde Mecca a gobernar a los Palestinos en 1920, anexo Cisjordania en 1950 y los Palestinos lo asesinaron en 1951.
Cuando perdieron su último intento de terminar con Israel, rescindieron toda conexión con Cisjordania y en Septiembre del 70 iniciaron una guerra contra la OLP dejando a 5,000 Palestinos muertos en un mes. Después de eso, los echaron al Libano, quienes en respuesta asesinaron al primer ministro de Jordania el 71.
El año 88, cuando Palestina declara su independencia, el padre de este rey le quitó la nacionalidad a todos los Palestinos de Cisjordania que tenían pasaporte jordano, y luego a una decena de miles de Palestinos que vivían en Jordania.
📍 El problema no es defender a los palestinos. El problema es olvidar a los israelíes.
Vi completo el discurso de Benjamin Netanyahu ante la ONU. Mientras decenas de delegados abandonaban la sala, Netanyahu siguió hablando. No pidió permiso. No bajó la voz. No negoció la existencia de Israel.
Y tenia razones.
Desde el 7 de octubre de 2023, el mundo parece haber aprendido una curiosa manera de contar esta guerra. Hamas asesinó a unas 1.200 personas y secuestró a 251. Después llegó la respuesta israelí. Y entonces ocurrió lo conveniente: el origen de la guerra comenzó a desaparecer del relato.
El problema no es protestar por Gaza. Es protestar por Gaza mientras se olvida a Hamas. No es defender los derechos palestinos. Es defenderlos mientras se niegan esos mismos derechos a los israelíes.
El problema tampoco es combatir la islamofobia. Es hacerlo mientras se tolera el antisemitismo. Ni defender los derechos humanos. Es decidir que algunos seres humanos merecen una indignación mucho mayor que otros.
Y mientras Israel recibe interminables lecciones de democracia, Irán reprime a su población y otros regímenes persiguen minorías, encarcelan opositores y restringen libertades. La indignación selectiva también es una posición política.
Se puede discutir a Netanyahu. Se puede cuestionar su gobierno. Pero en la ONU hizo algo que muchos dirigentes han olvidado: defendió la existencia de su país sin pedir disculpas por ella.
Israel no necesita permiso para existir.
Mucho menos para defenderse.
Que no te engañen:
1. El aborto no es derecho, es un negocio millonario que acaba con la vida de 100.000 bebés al año en España y destruye la salud de las mujeres.
2. Al aborto no se le puede llamar "salud sexual y reproductiva" porque el embarazo no es una enfermedad.
3. El aborto no es una interrupción porque no se vuelve a reanudar.
4. El aborto no es libre porque el niño y su padre no pueden elegir.
5. El aborto no es seguro porque siempre mvere una persona.
6. El aborto no es progreso porque eliminar a los seres más inocentes sólo está al alcance de las sociedades más degeneradas.
7. El aborto no es un derecho porque no existe el derecho a m4tar.
8. ¿De qué sirve un gøbierno que no defiende la vida de los más débiles?
(Mi versión libre)
DISCULPAS EN NOMBRE DE EUROPA POR LA IZQUIERDA WOKE
Debemos disculparnos en nombre de los pueblos de Europa por haber sido el origen de la genealogía intelectual que, cruzando el Atlántico, engendró la peor basura ideológica de nuestro tiempo: la izquierda woke.
Europa dio al mundo a Aristóteles y Santo Tomás, la lógica y la ley natural. A Descartes y Kant, la razón y el método. A Locke y Hume, el individuo y la costumbre. A Burke, Chesterton y C.S. Lewis, Ramiro de Maeztu y Ortega y Gasset: la tradición cristiana y el sentido común.
Y luego, entre las ruinas intelectuales del siglo XX —tras dos guerras que arrasaron la fe en la verdad y en el progreso– Europa dio a luz a una constelación de pensadores que, desde París hasta Fráncfort, desde Turín hasta Birmingham, forjaron el arma ideológica de la izquierda woke que paraliza a Occidente hoy.
Empecemos por Italia. Antonio Gramsci, escribiendo desde la cárcel, enseñó que el poder no se ejerce solo por la fuerza, sino por la hegemonía cultural: quien controla el sentido común del lenguaje controla la época entera, y por tanto la batalla decisiva no es económica sino cultural, librada institución por institución.
En Alemania. Horkheimer y Adorno, y después Marcuse, dieron forma a la Teoría Crítica: la idea de que la razón ilustrada misma es sospechosa, cómplice de la dominación; que incluso la tolerancia liberal es, en realidad, "tolerancia represiva", un mecanismo más para silenciar lo verdaderamente disidente en nombre del orden establecido.
En Inglaterra, Raymond Williams y Stuart Hall, desde el Centro de Estudios Culturales de Birmingham, enseñaron a leer la cultura popular, la clase y la raza como campos de batalla simbólica, y sentaron las bases de lo que después se llamaría, ya en América, estudios de identidad.
Y en Francia, por supuesto, Foucault, Derrida y Deleuze. Tres hombres brillantes que, con la elegancia del lenguaje francés, culminaron el edificio. Foucault enseñó que la verdad no existe, que solo hay relaciones de poder disfrazadas de conocimiento: la ciencia, la razón, la justicia, la escuela, la prisión, la sexualidad, todo es puesta en escena de la dominación. Derrida enseñó que los textos no tienen significado estable, que toda lectura es una traición, que el autor ha muerto y el lector manda. Deleuze enseñó a preferir el rizoma al árbol, el nómada al sedentario, el deseo a la ley, el devenir al ser.
España, tan fértil en otros terrenos del pensamiento, no aportó a esta genealogía particular de la izquierda woke ningún nombre central. Quizá sea prueba de que esta patología fue, en su fase teórica, sobre todo latino-germano-anglosajona, aunque España, como el resto de Occidente, sufre hoy sus consecuencias con la misma intensidad que quienes la inventaron.
Tomadas individualmente, estas son tesis discutibles. Combinadas, exportadas y popularizadas, forman un sistema. Y este sistema es venenoso.
Porque eso fue lo que sucedió. Estos textos cruzaron el Atlántico. Los departamentos de Yale, Berkeley y Columbia los absorbieron en la década de 1980, mezclando sin pudor a Foucault con Gramsci, a Derrida con la Escuela de Fráncfort, a Deleuze con los Estudios Culturales británicos. Allí encontraron un terreno fértil que no existía en Europa: el puritanismo estadounidense, su sentimiento de culpa racial, su obsesión con la identidad. Ese sustrato europeo se unió a esa hidra americana, y el fruto de esta unión se llama wokismo.
Judith Butler lee a Foucault e inventa el género performativo. Edward Said lee a Foucault e inventa el poscolonialismo académico. Kimberlé Crenshaw hereda a la vez la hegemonía cultural de Gramsci, la sospecha hacia la razón de la Escuela de Fráncfort y los marcos de raza y clase de Birmingham, e inventa la interseccionalidad.
En cada etapa, el principio subyacente es europeo: no hay verdad, solo poder. Por lo tanto, toda jerarquía es sospechosa, todas las instituciones opresivas, todas las normas violentas, todas las identidades construidas y, por ende, negociables. Y todas las mayorías culpables.
Así fue como un puñado de filósofos europeos, que probablemente nunca imaginaron las consecuencias prácticas de lo que escribieron, proporcionaron el sistema operativo a toda una generación de activistas, burócratas académicos, gerentes de recursos humanos, periodistas y legisladores americanos. Así es como terminamos con una civilización que ya no puede decir si una mujer es mujer, si su propia historia merece ser defendida, si existe el mérito o si la verdad se puede distinguir de la opinión.
Todo eso son tonterías por una simple razón, y es necesario decirlo con calma. Una civilización se sustenta en tres pilares: la creencia en que existe una verdad accesible a la razón, la creencia en que existe el bien distinto del mal, y la creencia en que existe una herencia que se debe transmitir.
Estos pensadores europeos se propusieron dinamitar esos tres pilares. No por malicia, sino como ejercicio intelectual, por una fascinación por la sospecha. Aunque también por hastío hacia la burguesía que los había alimentado. El resultado es innegable. Toda una generación ha aprendido a deconstruir y nunca ha aprendido a construir. Toda una generación sabe sospechar y ya no sabe admirar. Toda una generación ve poder por todas partes y belleza en ninguna.
Debemos disculparnos porque los europeos tenemos una responsabilidad particular. Son nuestros idiomas, nuestras universidades, nuestras editoriales, nuestro prestigio lo que le ha dado a este nihilismo su elegante envoltorio. Sin la legitimidad de la Sorbona y Vincennes, de Fráncfort, de Turín, de Birmingham, estas ideas jamás habrían cruzado el océano. Hemos exportado la duda como otros exportan la droga.
Gracias a Dios, lo que se está construyendo ahora, en Silicon Valley, en laboratorios de IA, en startups, en laboratorios tecnológicos, en todos los lugares donde la gente todavía crea y fabrica cosas en lugar de desarmarlas, es la respuesta. Una civilización se reconstruye con ingenieros, con creadores, con artistas, con constructores, con fe, no con “comentaristas de la duda”. Con aquellos que creen que la verdad existe y que vale la pena buscarla. Con aquellos que defienden una jerarquía de belleza, verdad y bondad, y que no se avergüenzan de compartirla.
REDEFINIENDO A HITLER: EL TRUCO DEL VOCABULARIO
¿Cómo pudo la izquierda ganar durante setenta años en Occidente, cuando ya todos sabíamos que el socialismo era un desastre?
Muy sencillo. Situaron a Hitler en la extrema derecha, cuando en realidad está en la izquierda.
A partir de ahí, el cepo de la trampa se cierra solo. Cualquiera que intente defender el liberalismo y la libertad acaba, por ese cambio de lenguaje, en el bando opuesto. Y el bando opuesto es el nazismo.
Por eso llamaron nazis Charlie Kirk y a Elon Musk. Por eso sitúan a Javier Milei en la “extrema derecha” y a Alicia Weidel en el nazismo. Por eso tildan a Sarah Knafo de xenófoba y racista (aún no se han atrevido a llamarla «nazi» porque es judía). En España se atreven a llamar nazis a los líderes de los partidos de derechas e incluso a los jueces que persiguen la corrupción del gobierno social-comunista.
El truco es viejo. Redefinir el lenguaje.
Milei fue de los primeros que se atrevió a subrayar en público que Hitler era socialista, porque el nazismo era “nacionalsocialismo”: Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado. Y que el fascismo era también una forma de socialismo: Todo en el Estado.
Por eso la líder de AfD dice ahora abiertamente que Hitler aplicaba políticas de izquierda. Que no era liberal. Que representaba al Estado frente al individuo y la libertad.
Esa verdad empieza a abrirse paso. El imperio de mentiras se está derrumbando. Lo que lo hará caer no serán sus luchas internas entre facciones, sino la recuperación del significado del vocabulario.
Los descabellados déficit, deuda públicas e inflación de muchos países occidentales no son un mero contratiempo financiero. Son la factura de décadas de políticas estatalistas que prometían protección pero han generado dependencia.
El *wokismo* no es el corazón de este sistema. Es solo la espuma. Es la última capa de justificación moral para un colectivismo y planificación estatal que ya apenas se sostiene.
La verdadera división ya no es izquierda contra derecha. Es *Control* frente a *Libertad*. Por un lado está todo el colectivismo, sea cual sea su nombre: socialismo, nacionalsocialismo, planificación central, *wokismo* estatal. Por el otro, quienes queremos libertad para que la gente construya.
Nuestros enemigos no son malas personas. Son personas con malos diccionarios y mapas mentales. La reprogramación es posible. Tan solo hay que recuperar las palabras.
Así que, pidamos perdón en nombre de Europa y pongámonos a construir.
🇺🇳 António Guterres: “The scale of killing in Gaza is unlike anything I've witnessed in my years as Secretary-General.”
FACT-CHECK: ❌
Under Guterres's watch since 2017:
🇸🇾 Syria: 120,000+ killed
🇸🇩 Sudan: 150,000+ killed
🇪🇹 Ethiopia: 162,000+ killed
🇾🇪 Yemen: 200,000+ killed
UN Secretary-General António Guterres said: “I have never seen killing and destruction like Gaza in all my years as Secretary-General.”
According to even the most critical reports, Guterres, 70,000 people were killed in the war in Gaza, a large proportion of them Hamas terrorists.
During your years as Secretary-General: more than 600,000 people were massacred or starved to death in Ethiopia.
377,000 died in Yemen — that figure appears in reports issued by your own organization.
150,000 were killed in Sudan and 12 million were displaced.
Hundreds of thousands have been buried in Ukraine.
You didn’t see it? They died before your eyes. You simply looked the other way, because the Jews couldn’t be blamed.
@antonioguterres Viejo senil, mentecato e ignorante, a los que tenías que haber convencido es a los palestinos, que solo quieren la extinción de los judíos y nunca han aceptado la solución de los 2 estados Ahora ya es tarde, bien por Israel!
António Guterres: «La magnitud de las matanzas en Gaza no tiene precedentes en mis años como Secretario General».
Desde el 2017 en que este impresentable es jefe de la ONU, conflictos con más muertos
🇪🇹 Etiopía, principalmente guerra de Tigray
2020–2022 (+ otros conflictos)
≈ 350.000–400.000
🇺🇦 Rusia–Ucrania
2022–2025
≈ 350.000–400.000
🇦🇫 Afganistán
2017–2021 y violencia posterior
≈ 150.000–180.000
🇾🇪 Yemen
2017–2025
≈ 100.000–120.000
🇸🇾 Siria
2017–2025
≈ 100.000–120.000
🇸🇩 Sudán
2023–2025
≈ 100.000+
🇮🇱🇵🇸 Israel–Hamas / Gaza
2023–2025
≈ 75.000 (confirmado por Hamas 58000 eran terroristas
🇳🇬 Nigeria / Boko Haram–ISWAP y otros
2017–2025
≈ 50.000–60.000
🇧🇫🇲🇱🇳🇪 Sahel (Burkina Faso, Mali y Níger)
2017–2025
≈ 50.000–60.000
🇸🇴 Somalia / Al-Shabaab
2017–2025
≈ 40.000–50.000
Hoy fue el día de péguenle al judío, háganse tratar por un psicólogo