El vacío, la soledad y el cansancio también son medios de conversión...
A cada ser humano le es necesario convertirse cada día, dejar el ayer, perdonar, pedir perdón y tener FE: cayado que sostiene el cansancio, la soledad y el vacío.
@ybukele Si quieren afición deben solventar los problemas heredados: Desconfianza. La moral se la selecta esta por los suelos... ganen esa es la solución, avancen, asi se verá que no se vendieron
Hay cosas que El Salvador NO debería aprender de Europa.
Lo digo siendo alemán.
Después de casi dos años viviendo en El Salvador, hay algo que me preocupa: que en el deseo completamente legítimo de avanzar, modernizarse y convertirse en un país cada vez más desarrollado, algún día este país termine importando también algunas de las cosas que nosotros en Europa hemos perdido.
Y no estoy hablando de economía, tecnología o infraestructura.
Estoy hablando de algo mucho más difícil de recuperar una vez que desaparece: la forma en que nos tratamos unos a otros.
Esta mañana puedes entrar a un restaurante en El Salvador, pasar junto a una mesa llena de desconocidos y escuchar un “buenos días”.
Si estás comiendo: “buen provecho”.
Caminas por un pueblo, te cruzas con alguien que nunca has visto: “buenas tardes”.
Para un salvadoreño probablemente esto no merece ni siquiera una reflexión. Es normal. Lo aprendieron desde pequeños y forma parte de la vida cotidiana.
Precisamente por eso quiero escribir esto.
Porque no saben lo valioso que es hasta que viven en un lugar donde se ha perdido.
Nací en Alemania. Y allá puedes cruzarte con una persona, luego con otra, luego con cinco más… y que nadie diga absolutamente nada.
Cada uno en lo suyo. Cada uno mirando hacia adelante. Cada uno viviendo su propia vida.
No digo esto para atacar a Alemania. Este país es parte de mí y siempre lo será.
Pero tampoco quiero fingir que no veo lo que ha cambiado.
Europa ha conseguido muchísimo. Tenemos países desarrollados, infraestructura, oportunidades, instituciones fuertes y un nivel de vida que durante décadas ha sido la envidia de gran parte del mundo.
Pero el desarrollo material no cuenta toda la historia.
También hemos perdido cosas.
Se ha vuelto más normal vivir desconectados unos de otros. La familia ha perdido importancia para muchas personas. La fe cristiana, que durante siglos formó parte de nuestra cultura, se está retirando cada vez más de la vida cotidiana.
Y cuando vives fuera durante suficiente tiempo, empiezas a ver tu propia sociedad desde otra perspectiva.
Por eso El Salvador me hace pensar tanto.
Aquí todavía veo familias que permanecen muy unidas. Veo respeto hacia los mayores. Veo personas que tienen poco y aun así comparten. Veo vecinos que se conocen. Veo desconocidos que se saludan.
Y veo algo que para mí es todavía más importante:
Aquí hablar de Dios no resulta extraño.
La fe todavía tiene un lugar visible en la sociedad.
Puedes escuchar a alguien decir “gracias a Dios”, “Dios primero” o “Dios le bendiga” sin que parezca algo fuera de lugar.
Como cristiano, esto significa muchísimo para mí.
Y quizás por eso hay algo que quisiera decirles especialmente a los jóvenes salvadoreños:
No miren hacia Europa pensando que todo lo que tenemos allá representa automáticamente un nivel superior de sociedad.
No es así.
Aprendan de nosotros donde hicimos las cosas bien.
Pero, por favor, aprendan también de nuestros errores.
Tener más dinero no necesariamente significa tener una sociedad más sana.
Ser más moderno no significa ser más humano.
Y alejar a Dios de nuestra vida tampoco nos hizo más libres de todos nuestros problemas.
El Salvador tiene muchísimo por mejorar. Sería absurdo romantizar el país y fingir lo contrario. Hay problemas reales, familias que luchan económicamente, personas que necesitan mejores oportunidades y muchas áreas en las que el país todavía tiene un largo camino por recorrer.
Pero desarrollo no tiene por qué significar abandonar lo que ya funciona.
Se puede construir un El Salvador más próspero sin convertirlo en una copia de Europa o Estados Unidos.
Y quiero decir algo más, porque esto sí lo he sentido muchas veces desde que llegué:
Salvadoreños, nunca se sientan menos por venir de un país pequeño.
Nunca.
Un pasaporte europeo no hace a nadie superior.
Un salario más alto no hace a nadie más digno.
Un país con un PIB más grande no produce automáticamente mejores seres humanos.
He conocido aquí a personas con una capacidad de trabajar impresionante. Jóvenes con hambre de aprender. Familias que han pasado por situaciones extremadamente difíciles y siguen adelante. Personas humildes que te ofrecen lo poco que tienen. Gente que mantiene su fe incluso después de haber vivido momentos que probablemente habrían quebrado a muchos otros.
Eso también es riqueza.
Solo que no aparece en ninguna estadística del Banco Mundial.
Después de casi dos años aquí, estoy convencido de que El Salvador está viviendo un momento muy especial. El país está cambiando rápido. Está recibiendo atención internacional. Hay nuevas oportunidades y existe una sensación de que muchas cosas que antes parecían imposibles ahora pueden construirse.
Espero sinceramente que continúe así.
Pero espero todavía más que, dentro de 20 o 30 años, cuando El Salvador sea un país muy diferente al que conocí cuando llegué, un niño todavía entre a una tienda y diga “buenos días”.
Que alguien todavía pase junto a una mesa y diga “buen provecho”.
Que los hijos sigan visitando a sus padres y abuelos.
Que los vecinos todavía sepan quién vive al lado.
Que la gente siga ayudándose cuando alguien lo necesita.
Y que decir “Dios primero” nunca se convierta en algo de lo que haya que avergonzarse.
Porque carreteras, edificios, empresas y tecnología se pueden construir.
Pero hay cosas que tardan generaciones en construirse y que una sociedad puede perder sorprendentemente rápido.
La confianza.
La comunidad.
La familia.
La fe.
Y el simple reconocimiento de que la persona que está frente a ti importa.
Quizás por eso aquel pequeño “buenos días” que para ustedes no significa nada extraordinario, para mí sí lo significa.
Me recuerda que progreso y humanidad no tienen por qué ser enemigos.
Me recuerda también por qué, después de haber nacido y crecido al otro lado del Atlántico, hoy me siento profundamente agradecido de poder vivir aquí.
No quiero que El Salvador se quede atrás.
Todo lo contrario.
Quiero verlo avanzar sin que tenga que perderse a sí mismo por el camino.
Y si algún salvadoreño alguna vez piensa que su país, su cultura o su gente valen menos simplemente porque existen países más ricos al otro lado del mundo, me gustaría que pudiera verlo durante un tiempo con los ojos de alguien que vino precisamente desde uno de esos países.
Tal vez descubriría que algunas de las cosas que otros están buscando desesperadamente…
ustedes todavía las tienen.
Cuídenlas.
Dios bendiga a El Salvador.
Una nueva aerolínea que nos conectará con Europa, iniciando con vuelos directos a Madrid y, muy pronto, a otras ciudades.
@AirEuropa 🤝🏼 🇸🇻
Paso a paso.
Muchos han visto las labores de búsqueda y rescate. Sin embargo, esta tragedia también ha dejado a miles de niños enfrentando pérdidas irreparables.
Algunos perdieron a su mamá o a su papá; otros, a ambos. Muchos perdieron sus hogares y todo lo que tenían.
Por eso, además de las labores de rescate, estamos realizando jornadas especialmente pensadas para ellos. A través de juegos, actividades recreativas y espacios seguros, nuestros equipos brindan atención psicológica y apoyo emocional, velando por su salud mental y su bienestar.
En los próximos días continuaremos visitando las comunidades afectadas para llevar atención médica, atención psicológica, programas de primera infancia y actividades para los niños. Acompañarlos en estos momentos de trauma también es urgente.
🇸🇻🇻🇪
#N4V | Un bebé de aproximadamente 18 días de nacido fue rescatado tras el colapso de unos edificios en Playa Grande, La Guaira, Venezuela.
El bebé estaba con su familia en el octavo piso y permaneció más de 30 horas bajo los escombros. Su madre también fue rescatada.
📹 Cortesía
#ClasePolítica | ⚠️🗣️Cuentas opositoras fueron desmentidas en redes sociales, luego que señalaban la presunta indignación de un padre de familia porque su hijo hacía limpieza en un salón de clases.
Sin embargo, en un video grabado por el progenitor del pequeño, expresa todo lo contrario: "Es una bendición de que a ellos los ponen a hacer sus trabajitos en la escuela", comentó el papá en tono orgulloso.
Video: Cortesía.
@GLORIAZAMORAPAL@Capitana_espana Es una condición mental, no hay nada de respetuoso... no matamos al que necesita ayuda, se le acompaña y trata para que salga de ese abismo oscuro