Agosto llega con nuevas oportunidades, momentos bonitos y razones para seguir creyendo.
Que este mes nos encuentre con el corazón tranquilo, la mente positiva y el alma preparada para recibir todo lo bueno que está por venir.
Good evening from the world of Bauhaus. Great lighting is never just about illumination. It is about clarity, proportion and atmosphere. Values that have defined Bauhaus design for more than 100 years and continue to inspire contemporary interiors.
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Pienso que la credibilidad no depende de decir siempre la verdad.
Depende de que los demás sepan que nunca dices algo que no crees.
La diferencia es enorme.
Tal día como hoy, hace 276 años, un hombre casi completamente ciego dejó de respirar en Leipzig sin sospechar que se convertiría en el compositor más influyente de la música occidental.
Johann Sebastian Bach murió el 28 de julio de 1750, a los 65 años. Meses antes, un cirujano oftalmólogo itinerante llamado John Taylor lo había operado dos veces de cataratas, entre marzo y abril de ese año; tras la segunda intervención, Bach quedó completamente ciego y con dolores intensos. Un periódico de la época atribuyó su muerte a las desafortunadas consecuencias de una operación de ojos fallida. Los historiadores modernos apuntan más bien a un ictus complicado con neumonía: diez días antes de morir su vista pareció mejorar de golpe, y horas después llegó el derrame.
Lo que pocos saben es que ese mismo cirujano, John Taylor, había operado también los ojos de Georg Friedrich Händel años antes, dejándolo igualmente ciego. Dos de los compositores más grandes del Barroco perdieron la vista en manos del mismo hombre, que se anunciaba a sí mismo por toda Europa como una eminencia.
Bach, ciego, siguió componiendo hasta el final dictando música a su yerno. Murió sin saber que la Iglesia de Santo Tomás lo enterraría casi en el anonimato, y que haría falta más de un siglo para que el mundo entendiera lo que había escrito.
Sabías que esta obra es la más importante de Marc Chagall y que la hizo completamente gratis?
El monumental techo de la Ópera Garnier de París es una de las obras más célebres y fascinantes del artista de origen franco-ruso Marc Chagall, inaugurada el 23 de septiembre de 1964.
Con una impresionante extensión de 220 metros cuadrados, este lienzo circular abraza la majestuosa lámpara de cristal central de la sala del teatro.
Chagall asumió esta titánica tarea a los 77 años, trabajando durante un año de manera completamente gratuita debido al inmenso amor que profesaba por la música y por la ciudad de París.
La obra funciona como un gran homenaje lírico dividido en secciones cromáticas que celebran a 14 grandes compositores, sus óperas y sus ballets más icónicos:
•El panel central (alrededor de la lámpara): Evoca obras maestras absolutas estructuradas en cuatro colores primordiales.
Dedica el rojo a Carmen de Bizet; el amarillo a La Traviata de Verdi; el azul/verdea Fidelio de Beethoven; y el verde a Orfeo y Eurídice de Gluck.
•Los paneles exteriores (el anillo principal): Se despliegan en amplias zonas de color que entrelazan genios musicales:
◦Azul: Dedicado a Músorgski (Boris Godunov) y a Mozart con las notas mágicas de La flauta mágica.
◦Verde: Dedicado a la melancólica partitura de Tristán e Isolda de Wagner y a Hector Berlioz con Romeo y Julieta.
◦Blanco: Dedicado a la sutileza de Claude Debussy y su pieza Pelléas et Mélisande.
◦Rojo: El espacio reservado a la danza, honrando a Ígor Stravinski (El pájaro de fuego) y Maurice Ravel (Daphnis et Chloé).
◦Amarillo: Dedicado al ballet romántico e histórico con Chaikovski (El lago de los cisnes) y Adolphe Adam (Giselle).
Fiel a su inconfundible estilo surrealista y poético, Chagall flotó en su cielo particular un sinfín de figuras oníricas.
Los espectadores que miran hacia arriba pueden distinguir músicos, ángeles, parejas de amantes, animales fantásticos, instrumentos musicales e incluso monumentos icónicos de la capital francesa como la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo.
Entre el mar de colores, el artista también pintó sutilmente su propio autorretrato y el del ministro de cultura que le encomendó la obra.
El lienzo fue un encargo directo de su gran amigo André Malraux, quien era entonces el Ministro de Asuntos Culturales de Francia.
En su momento, la propuesta desató un enorme escándalo político y artístico: la crítica más conservadora consideraba una ofensa que un pintor modernista y extranjero alterara el diseño original neobarroco del arquitecto Charles Garnier.
Para solucionar el dilema y proteger el patrimonio histórico, se utilizó una brillante solución técnica: la obra de Chagall se pintó sobre 24 paneles de poliéster desmontables.
Estos paneles se superpusieron como una pantalla flotante a 21 metros de altura, lo que significa que el techo original de 1872 pintado por Jules-Eugène Lenepveu sigue intacto y perfectamente conservado debajo del cuadro moderno.