Hoy volví a llorar y cuando no tuve más lágrimas que derramar, me lave el rostro y me miré al espejo, me acaricié y me prometí que voy a estar bien, aunque no pueda dormir, me duela la cabeza, no tenga apetito y aunque sobrepiense las cosas, yo siempre estaré bien.
Soy poderoso.
Tengo la capacidad de imaginarme una vida mejor. Tengo la capacidad de crear metas y luego alcanzarlas. Tengo el poder de cambiar radicalmente mi vida para mejor. La clave para una vida mejor reside dentro de mí.