Te amo, cabrón. Te amo con la vida. Te merecías despedirte del fútbol de esta manera. Te merecías jugar en tu última Copa del Mundo. Te merecías que tu último partido como profesional terminara con una goleada en el torneo en el que SIEMPRE brillaste. Eres eterno. Eres leyenda. Eres el mejor portero mexicano de toda la historia. Y QUE LA CUENTEN COMO PINCHES QUIERAN.
Es impresionante cómo muchos aplauden la supuesta: “lucha contra el narcotráfico" sin notar que el mayor mercado consumidor, los principales proveedores de armas y muchos de los bancos que lavan dinero narco están en Estados Unidos.
Trump indultó a narcos capitalistas y personas condenadas por tráfico de drogas a gran escala:
Juan Orlando Hernández (expresidente de Honduras): condenado por conspiración para traficar más de 400 toneladas de cocaína hacia EE. UU., sobornos y vínculos con narcotraficantes como "El Chapo" Guzmán.
Ross Ulbricht (fundador de Silk Road): condenado a cadena perpetua por facilitar el comercio masivo de drogas a través de internet.
EE. UU. permitió y financió el lavado de dinero de bancos implicados, y aun así celebran que intervenga “por justicia".
A eso se suma otra hipocresía: Estados Unidos mantiene alianzas firmes con dictaduras sangrientas y regímenes represivos cuando le conviene: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros. Ahí no hay sanciones morales ni discursos de libertad, porque hay petróleo, bases militares y negocios.
Esto no es lucha contra el narcotráfico ni defensa de la democracia: es control geopolítico, propaganda y selectividad moral.
Que la gente celebre a Trump demuestra cómo la ignorancia y el emocionalismo dominan la narrativa, confundiendo desesperación con
análisis crítico.
La soberanía y la justicia nunca llegan por imposición externa. Se construyen desde adentro, no bajo tutela extranjera.