Admon Publico. A Gerencia .
Nada de Izquierda , Populismo , Socialismos ..
Crítico de Politica y Seguidor de Politicos Innov
Marketing Pol y Comercial .
Bogotá
A por todo
La constituyente anunciada por el señor Gustavo Petro a final de año y ahora promovida por el candidato Iván Cepeda y por otros sectores que históricamente han detestado la Constitución de 1991, como el Eln y las Farc, es la réplica del modelo que impuso el régimen chavista para desmontar el Estado de derecho y sustituir la democracia en el país vecino. Paradójicamente, todos, incluidos por supuesto Hugo Chávez y Petro, lograron llegar al poder amparados en constituciones y regímenes democráticos que hoy desprecian y que desde esa posición buscaron y buscan acabar.
Fue tan enfático Petro en su compromiso por respetar la Constitución Nacional que incluso reconozco que hasta se tornó sospechoso para muchos. Ahora vemos que todo fue una farsa, un engaño que tuvo su confirmación con la presentación del proyecto de constituyente por el “superministro” Antonio Sanguino. Quedó al descubierto su verdadero propósito: acabar con una Constitución que les estorba, que detestan por constituir el principal obstáculo para imponer su modelo de Estado y de sociedad.
Lo que pretenden está claro, desmontar uno por uno los pilares de nuestra arquitectura constitucional: la democracia, el Estado de derecho y el modelo de funcionamiento de los poderes públicos.
Quieren, además, reconfigurar la propiedad privada, limitar hasta donde sea posible la iniciativa particular y, como es bien sabido, la estatización de cuanta actividad definan como estratégica. Quieren recentralizar recursos y competencias para subordinar alcaldes y gobernadores. Quieren acabar con la independencia del Banco de la República, porque la disciplina monetaria es incompatible con el populismo fiscal que promueven. Quieren acabar con el sistema de pesos y contrapesos, neutralizar a las cortes y a los órganos de control, porque los límites al poder les resultan insoportables. Quieren un Congreso obediente o irrelevante. Quieren, en suma, un Estado gigante, omnipresente y omnipotente, y un gobierno sin freno ni limitación. Un Estado como el que se instaló hace más de dos décadas en Venezuela.
Lo he advertido en columnas anteriores. Este libreto ya lo vimos en Venezuela, impusieron una constituyente para desmantelar la institucionalidad, perseguir a la oposición y perpetuarse en el poder. Allá también se habló de “poder popular”, de “cabildos populares”, de “refundar la democracia”, y el resultado fue la sustitución del Estado de derecho por la arbitrariedad, los abusos, la violencia paraestatal y el colapso económico.
La constituyente de Chávez fue convocada violando la propia Constitución. El Ejecutivo impuso unas bases electorales hechas a su medida que aseguraron su hegemonía política; estableciendo la “doctrina de poder originario ilimitado” que allanaría el camino para el posterior desastre institucional de la constituyente de Maduro. Se creó un órgano supraconstitucional, sin controles ni límites, que anuló la Constitución preexistente, se arrogó funciones legislativas, desplazó al Parlamento legítimamente elegido y sometió al Poder Judicial para rediseñar todo el aparato del Estado al servicio del régimen.
Y ese es exactamente el modelo que pretenden imponer en Colombia. No en vano, el señor Petro, su gobierno y sus aliados promueven la movilización permanente como mecanismo de presión. Desacatan sistemáticamente las decisiones judiciales, deslegitiman a las cortes cuando no fallan a su favor, estigmatizan a la oposición y gobiernan por decreto. Ni qué decir de la complacencia con las estructuras criminales bajo la farsa de la ‘paz total’.
Estamos en un punto de quiebre y nos enfrentamos a un debate decisivo. De un lado, un sector político encabezado por Petro y el candidato Cepeda que quiere sustituir la Constitución para, entre otros objetivos, perpetuarse en el poder. Y del otro, un país que valora las libertades, la separación de poderes y las reglas de juego que nos dimos en el 91. Esta discusión no admite matices: o se defiende la Constitución o se la entrega.
El país merece claridad y a estas alturas, ‘ad portas’ del proceso electoral, es indispensable saber quiénes están de cada lado. El 8 de marzo, al definir la conformación del Congreso de la República, sabremos si una constituyente al estilo venezolano como la que propone el Pacto Histórico contará con las mayorías para ser convocada. Por ello, esta elección es crucial si queremos mantener nuestra Constitución, preservar el modelo de Estado y, sobre todo, nuestra nunca bien valorada democracia.
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Que al único que hay que adorar es a Dios. Y ver a los políticos adorarlo no me molesta. Me molesta es que la gente adore a los políticos, por ejemplo tú con Petro 😋
¿Siempre las mujeres tenemos la culpa?
Acá @AnaBejaranoRG deja claro cómo manipula un vendedor de humo.
En lo periodístico y en lo puramente humano, todos tenemos mucho que aprender de este caso.
#YoTeCreoColega
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UEFA celebra el paso atrás de Infantino, pero quiere más. Le quieren fuera de FIFA. Ceferin ha olido sangre y no va a parar de golpear en la herida. Estamos asistiendo a Game of Thrones en la vida real.
Hoy los audios de Eva Ferrer desatan este escándalo en el que se ve involucrada Verónica Alcocer, pero no es la primera vez que la primera dama del Gobierno Petro es relacionada con supuestas corrupción. Nicolas Petro la había mencionado en la Fiscalía y prometió dar detalles en su colaboración con la justicia que nunca ocurrió. Pero el hijo del presidente ya había relacionado a Verónica con “coimas, burocracia y contratos”.
El fallecido general (r) Ricardo Diaz, ex viceministro de Defensa también la salpicó con algún contrato de aeronaves.
#VeronicaAlcocer https://t.co/BcYRFKm0vV
@CCarrizosaC Jajjajaja , osea , tienes el poder de psicoanálisis, poligrafía y dios , para decir si dice o no la verdad.. #feminazis asquerosas impresentables..
Lo que no ha hecho el gobernador es un estudio serio de costos de operación. El costo por pasajero, incluyendo la depreciación por supuesto, que es el principal costo de los sistemas férreos, supera los $ 30.000 o $ 40.000.
Es muchísimo más alto que el de un bus y tiene mucho menos capacidad que un bus tipo TransMilenio en el corredor del ferrocarril, menos flexibilidad (no puede salirse a tomar troncales), tiene un impacto urbano complicado, etc.
Está bien que los bogotanos subsidien el agua y el transporte a Soacha, que es un municipio con necesidades sociales muy grandes, pero subsidiar a municipios del norte con muchos ciudadanos de ingresos muy altos que pagan impuestos prediales bajísimos y sin sectores populares como Ciudad Bolívar, Usme, Bosa etc, no tendría justificación.
El Gobernador quiere hacer política y no le preocupa que el subsidio hacia el futuro del RegioTram va a dejar a más de 100 municipios cundinamarqueses sin inversiones de la Gobernación y aún municipios como Girardot o Fusa pagarán el costo del proyecto poco estudiado de campaña del gobernador y el petrismo.