@maryclavijop@BluRadioCo Las va a ignorar porque @BluRadioCo tiene miedo que esa señora los demande por misóginos. Así es que sigue atornillada. Como periodista no tiene nada que ofrecer y es una vergüenza para otras mujeres que si podrían ocupar ese puesto.
¿Por qué ante la gravedad de estos hechos verificables y públicos de esas mesas con más de 56.000 votos para Cepeda, mesas donde el 100% de los votos fueron para él, NO ESTÁN IMPUGNADAS? ¿Estos no son resultados atípicos? ¿Qué pasa con las autoridades? ¿Qué hace la campaña? ¿Es que acaso no tenía testigos en esas mesas precisamente porque eran lugares dominados por las guerrillas? ¿Las mismas que asesinaron a Miguel Uribe Turbay? ¿Siempre Cepeda y Petro se salen con la suya y posan de “decentes”? ¿Y los medios de comunicación qué? ¿Esto no debería ser un escándalo nacional? ¿Las periodistas progres como misiá Ana Bejarano, Ana Cristina Restrepo que tanto odia a los 13 millones de colombianos que acusa de narcos, no les parece que esos votos tienen olor a coca? @FiscaliaCol@Registraduria@CNE_COLOMBIA@PGN_COL@jrestrp@ABDELAESPRIELLA
Petro en 4 años no pudo cumplir la meta de inflación anual del 3%, pero ya veremos a los petristas exigiéndole a Abelardo que cumpla la meta en menos de 3 meses.
Puede opinar lo que quiera, eso es libertad de prensa y de expresión. Lo que preocupa es que forma parte del consejo directivo de la FLIP, organizacion llamada a brindar garantias y trato igualitario para periodistas y opinadores. La acompaña Ana Bejarano, Nacho Gómez y otros...
Vengo del futuro y Ana Cristina Restrepo saldrá a decir que los comentarios hacia ella son misóginos y son enviados por el Tigre Abelardo, que ya empezó la censura y que la quieren sacar, jamás reconocerá su error.
Medellín tiene que superar el narco-cliché.
“Me recordó a los 80 cuando coronaban los mafiosos”, dijo irresponsablemente una periodista en Blu Radio sobre la celebración en Medellín tras el triunfo de Abelardo de la Espriella. No hablaba de una denuncia, de una investigación ni de una relación entre la campaña y el narcotráfico. Hablaba de gente celebrando “la fiesta de la democracia” con pitos, vuvuzelas y pólvora.
Que a la periodista no le guste la pólvora es perfectamente válido. A mí tampoco me gusta. Hace ruido, asusta a los animales, contamina, es peligrosa y las alboradas son una costumbre que Medellín debería dejar atrás. Creo que muchos paisas estarían de acuerdo con varias de esas críticas.
Pero una cosa es cuestionar la pólvora y otra muy distinta convertir una celebración electoral en una evocación de mafiosos. ¿Cuál es el vínculo? ¿Qué elementos permitían insinuar que Medellín celebraba como cuando un narco coronaba un embarque de cocaína? Ninguno. Había ciudadanos celebrando el triunfo de su candidato, con una estética que puede disgustar, pero sin relación alguna con el narcotráfico.
Esa asociación dice más de quien la formula que de la ciudad. Es el viejo reflejo de mirar a Medellín y sacar el mismo libreto de siempre. Hay ruido, entonces narcos. Hay pólvora, entonces Pablo Escobar. Hay una multitud celebrando, entonces los Ochoa. Como si esta ciudad estuviera condenada a ser interpretada eternamente desde su peor trauma.
Medellín no niega lo que vivió. Nadie olvida los años de terror, las bombas, los asesinatos, así como las empresas y las familias destruidas por el narcotráfico. Precisamente por eso es tan irritante que se use esa memoria dolorosa como una metáfora fácil y perezosa para criticar una noche de celebración política.
Además, el daño no termina en una frase de radio. Esa asociación se replica en redes, titulares, búsquedas y conversaciones. Se vuelve parte del archivo digital con el que el resto del mundo mira a Medellín. Un turista, un empresario o un estudiante que busca información sobre la ciudad vuelve a encontrarse con el mismo estigma de siempre: Medellín igual narcos.
Y así, por una comparación perezosa e irresponsable, se borra todo lo demás: la ciudad que ha resistido, trabajado y cambiado. La ciudad de empresas, universidades, cultura, innovación y millones de ciudadanos que no aceptan ser comparados con Pablo Escobar.
Que critiquen la pólvora. Perfecto. Que critiquen a Abelardo de la Espriella. Perfecto. Que critiquen a Medellín. Perfecto. Pero que piensen un poquito y dejen de usar el narco-cliché como atajo retórico para hablar mal de esta ciudad. Nuestros hijos no tienen ni idea quién fue Pablo Escobar y no merecen cargar con ese estigma por el resto de sus vidas solo por haber nacido en Medellín.
Petro convirtió las universidades públicas en verdaderos nidos de la subversión en este pobre país, imagínate uno estar haciendo una carrera y salir a protestar contra los resultados de unas elecciones porque no ganó el candidato preferido, que clase de profesionales serán?
No lograron presentar todas las reclamaciones que anunció Cepeda. Porque son taxativas y no procedían. No les ha ido bien con los escrutinios. Están pidiendo cosas totalmente improcedentes como el traslado físico de los votos del exterior. Sólo quieren demorar el proceso y alimentar a sus seguidores, hambrientos de narrativas, con una película épica de lucha contra el fraude que los mantenga fieles haciendo oposición violenta.