Y ojalá que, si algún día decides volver, no sea porque me necesites, sino porque, aun sabiendo que puedes vivir sin mí, me elijas libremente. Espero que, si ese día llega, nuestras nuevas versiones vuelvan a conocerse como dos desconocidos que un día ya se habían querido.
Apoyar a un hombre cuando no tiene nada habla más de ti que de él. Porque es fácil conseguir un castillo y no ayudar a construirlo.
Y si no lo valora, la vida se lo recordará siempre. Porque la mujer del proceso es una sola… y esa, la vas a recordar toda la vida.