Y ahí está Dios… en los comienzos como en los finales, en los días buenos como en los malos, en las alegrías como en la tristeza, y ese es el consuelo de mi alma…
Estoy tan agradecida con mi vida, con cada etapa que he vivido, con cada persona que se me ha cruzado, con todo lo que he aprendido y me ha permitido ser quién soy con total plenitud y certeza de que todo siempre estará bien