-que la chupen todos, quien nos quita lo bailado
-Sr. Lopez y Planes usted no puede poner eso en el himno...
-bueno poné "Sean eternos los laureles que supimos conseguir".
Lo que esta Selección le dio a los argentinos no fue solamente felicidad. Fue algo más raro: una suspensión momentánea del cinismo. Durante semanas millones de personas volvieron a creer que existen cosas más importantes que uno mismo. Pase lo que pase hoy, eso ya ocurrió.
cuando vi esta cara automáticamente me acorde de las mil anécdotas que cuenta absolutamente todo el mundo sobre lo que pasa cuando hacen enojar a Messi
A ellos que muchas veces nos miran por encima del hombro. Que nos llaman “sudacas”. Por eso este partido trasciende el fútbol. Es una reivindicación. Es demostrar que aunque nuestro país tenga menos recursos que muchas potencias europeas, hay algo que el dinero no compra: el corazón.
Esa entrega, esa pasión y esa forma de vivir cada es lo que nos distingue. Es ahí donde los argentinos demostramos de qué estamos hechos.
Estos tipos se jactan de inventar el fútbol y terminaron jugando 40 minutos con los 11 adentro del área. Incluso más grande que robarles en la cara a estos hijos de mil puta es exponerlos como lo cobardes que son. La guapeada más grande que vi. Selección Argentina de machos.
Argentina gana el partido más épico de los últimos treinta años, ese que dijimos que era nuestro último pedido después de ganar todo.
Acto seguido la hinchada: "EL DOMINGO TENEMOS QUE GANAR". Exigencia normal para un argentino.