Se pasaron de la raya, sabemos que se están faenando el Estado pero la Primera Dama María Pía Adriasola elegida por nadie y su gabinete con sueldos millonarios no puede manejar esta cantidad obscena de millones en sueldos.
@Contraloriacl
Tremendo tarado es @joseantoniokast, va a la @ONU_es a dejar mal al país.
INCREÍBLE !!!
Y ahora está arrogándose para si triunfos que vienen claramente de la política de estado de Chile desde los gobiernos de Piñera y Boric.
Qué vergüenza tener a un imbécil de presidente.
Ahora hablando contra el medioambiente cuando es lo que más nos da valor en el mundo.
Nunca pensé que sería TAN saco de wea..!!!
#ChupaloKast 🤡
1/ Hermosilla no guardaba sus mensajes más sensibles en WhatsApp: los mandaba por Telegram. 12.135 páginas de chats con Chadwick acaban de entrar a la causa contra el exfiscal Guerra, revela Reportea. Y hay uno que podría cambiarlo todo. Abrimos 🧵
📣 ARMYs de todo el mundo, necesitamos nuevamente de su apoyo.
Seguimos sin recibir una respuesta oficial, por eso volvemos a alzar la voz. Cada publicación, cada repost y cada mensaje nos ayuda a mantener visible nuestra situación.
Por favor, únanse a esta nueva tendencia y utilicen los hashtag
#BTSALNACIONAL #NACIONALPARABTS #NACIONALFORBTS
Compartan, interactúen y ayúdennos a que nuestra voz llegue más lejos.
Gracias por estar con ARMY Chile.
No quieren dejar que BTS se presente en el estadio nacional para priorizar a los malos qlos del futbol chileno PERO adivinen quienes no fueron al mundial y quienes SI van a estar…
#BTSalNacional#BTSenElNacional
QUEREMOS EL NACIONAL
Las noticia más escandalosa del año pasó desapercibida.
Insólito.
Fiscalía borro una cantidad indeterminada de WhatsApp de Chadwick, los que, no hay que ser muy mal pensado para suponer que comprometían a toda la derecha.
Estimada @evelynmatthei ,la escucho en @MuchoGustoMEGA decir lo angustiante q es q secuestren un hijo y no saber dónde está.Lo sabemos, hemos vivido eso 50 años. Le envío foto de un hijo desaparecido a los 18 años, se llama Rodrigo Medina, su madre Malva Hernández aún lo busca
FISCALIZACIONES
El nuevo negocio municipal.
Existe un error conceptual que debemos corregir. Durante tiempo hemos creído ingenuamente que las fiscalizaciones de tránsito buscan que las personas cumplan la ley. Qué equivocados estábamos.
La realidad es mucho más sofisticada: algunas fiscalizaciones parecen haberse convertido en una suerte de emprendimiento municipal donde el producto no es la seguridad vial, sino el conductor distraído o la desidia del automovilista.
La historia es simple.
Un ciudadano circula con su revisión técnica vencida. Lo fiscalizan. Le cursan la infracción. Le retiran el vehículo.
Hasta ahí, nada que discutir.
La ley existe y debe cumplirse.
La negligencia tiene consecuencias.
El conductor reconoce su error.
Fin de la historia.
O al menos eso creía él…
Porque el verdadero espectáculo comienza cuando el automóvil entra al maravilloso ecosistema económico conocido como “corral municipal”.
Un nombre injustamente modesto.
Llamarlo corral es casi ofensivo. Uno imagina instalaciones modernas, vigilancia permanente, cámaras inteligentes y servicios de primer nivel.
Pero no.
En muchos casos se trata simplemente de un terreno de tierra donde los vehículos descansan bajo el generoso amparo del sol, la lluvia y el polvo.
Sin embargo, los valores cobrados sugieren algo completamente distinto.
Porque cuando el afectado finalmente logra recuperar su automóvil, después de varios días de trámites, recibió una cuenta cercana a los quinientos mil pesos. Por una grúa y algunos días estacionado en un sitio eriazo.
Una cifra que permite preguntarse si el vehículo fue trasladado por una grúa o por un equipo de ingenieros de la NASA utilizando tecnología aeroespacial.
Porque resulta difícil comprender cómo un estacionamiento de tierra puede competir exitosamente con hoteles, estacionamientos premium y algunos arriendos habitacionales.
Quizás estamos ante una innovación financiera que el mundo aún no descubre.
Tal vez los corrales municipales son el nuevo mercado inmobiliario.
Quizás pronto veremos avisos de inversión:
“Invierta en Corrales Municipales. Rentabilidad superior al cobre y al litio.”
Porque si un estacionamiento privado techado y vigilado cuesta alrededor de cien mil pesos mensuales, cobrar varias veces más por dos semanas en un terreno baldío constituye una hazaña empresarial digna de estudio.
Harvard debería investigarlo.
No por la eficiencia.
Por la audacia.
Y aquí aparece el problema de fondo.
Nadie discute el castigo.
Lo discutible es la magnitud del negocio construido alrededor del castigo.
Cuando la sanción deja de ser un mecanismo correctivo y comienza a transformarse en una fuente extraordinaria de ingresos surge una pregunta incómoda:
¿Estamos frente a una política pública o frente a un modelo de negocios?
Porque una multa razonable busca corregir conductas. Un cobro desproporcionado busca maximizar ingresos.
La primera educa.
La segunda factura.
Y cuando cada vehículo retirado genera una cadena de cobros que incluye multa, grúa, custodia y permanencia, resulta legítimo sospechar que la seguridad vial ya no es el único incentivo presente en la ecuación.
De hecho, pareciera que algunos conductores han dejado de ser ciudadanos infractores para convertirse en unidades tributarias móviles. Clientes involuntarios de un servicio que jamás solicitaron.
Todo esto ocurre, por supuesto, bajo el impecable paraguas de la legalidad.
Porque la historia está llena de abusos perfectamente legales, y la legalidad nunca ha sido garantía de justicia.
Cuando un terreno de tierra logra facturar como un hotel, cuando la burocracia multiplica los costos y cuando una infracción termina costando varios meses de esfuerzo para miles de trabajadores, quizás ha llegado el momento de formular una pregunta incómoda.
No si el conductor cometió una falta. Eso ya está claro.
La verdadera pregunta es otra:
¿Quién está fiscalizando al
fiscalizador que descubrió este rentable negocio?
@MisColumnas