Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.
Me volví una persona que prefiere enfrentar una ruptura, perder un trabajo, estar sola, sentirme perdida o empezar de cero, antes que vivir una vida que no esté a la altura de lo que sueña.
Cuando la mujer que siempre me arregló, me peinó, eligió mi ropa y me baño aparece frente a mí preguntándome si con su ropa se ve bonita...
“Pero, mamá, tú siempre has sido la mujer más hermosa del mundo.” ❤️🩹
Quiero ser rica. Lo admito.
Pero no por un reloj de lujo ni por un Lamborghini.
Quiero ser rica para poder ir al gimnasio a las 3 de la tarde un martes.
Sentarme dos horas en una cafetería agradable, desayunar y pedir un café caro sin mirar el precio.
Asegurarme de que las personas que amo nunca tengan que preocuparse por el dinero.
Despertarme de forma natural un miércoles cualquiera sin tener que estar en ningún lugar.
Invitar a mis amigas a cenar y decir:
“No se preocupen, yo invito.” Esa es mi versión de riqueza.