Últimamente le pido mucho a Dios que me dé la sabiduría y la inteligencia emocional para entender que no todo tiene que salir como espero. Que me ayude a aceptar lo que no puedo controlar, soltar lo que no depende de mí y confíar en que no todo lo que cambia de rumbo está mal
Antes creía en eso de: "Si estamos destinados, nos encontraremos más adelante". Hoy ya no, hoy creo que el amor no se posterga: se elige en el presente, se construye con acciones, se cuida con acuerdos y se sostiene con compromiso. Lo que vale la pena no se deja para después.
Nadie habla del duelo que es el de aceptar que quizá algunas cosas que imaginabas para tu vida no van a suceder como esperabas, o quizá no van a suceder en absoluto. Y solo queda dejarlas ir en silencio
Nadie habla del cambio de personalidad que llega con el tiempo, cuando ya no quieres impresionar a nadie, solo quieres descansar, estar en paz y estar completamente indisponible para cualquier cosa que te drene.