Dos errores sobre el Tribunal de Orden Público.
“Tercera Información” publica un artículo sobre el Tribunal de Orden Público firmado por Eduardo Montagut Contreras que contiene varios errores, por lo demás bastante típicos cuando se habla de la época franquista.
Según Montagut el Tribunal de Orden Público creó un nuevo sistema de represión política para sustituir a la jurisdicción militar. Es erróneo. En 1963 el Tribunal de Orden Público se añadió a la jurisdicción militar o, para ser más claros, a los consejos de guerra, de tal modo que quienes juzgaron a los cinco antifascistas fusilados en 1975, el mismo año de la muerte de Franco, no fue el Tribunal de Orden Público, sino los militares.
El motivo de duplicar los tribunales de represión política en 1963 fue que el exceso de trabajo de los consejos de guerra como consecuencia del auge de la lucha popular que se desencadenó a partir de mediados de los años cincuenta.
Es más, el Tribunal de Orden Público tuvo siempre un carácter subordinado respecto a los consejos de guerra, de manera que asumía las competencias represivas que los militares no querían juzgar. Normalmente, los militares se reservaban la competencia para juzgar la resistencia armada, mientras que dejaban la asociación ilícita y la propaganda ilegal, es decir, la oposición de menor cuantía, para el Tribunal de Orden Público.
El segundo error también es típico: Adolfo Suárez no suprimió el Tribunal de Orden Público sino que le cambió el nombre por el de Audiencia Nacional, que es el que tiene ahora. La Audiencia Nacional resume las competencias tanto de los consejos de guerra como del Tribunal de Orden Público.
La creación del nuevo Tribunal se hizo por un decreto-ley de 1977, lo cual era ilegal incluso bajo la legislación franquista que lo amparaba. Por lo tanto, era un órgano judicial cuyas decisiones eran nulas desde el punto de vista jurídico, lo cual es algo bastante característico de la transición, es decir, un ejercicio de cinismo porque los franquistas decían que no podía haber ruptura con el sistema porque querían hacer las cosas dentro de la legalidad.
Antes y ahora para los franquistas hacer las cosas dentro de la legalidad es hacer lo que les daba la gana.
(Artículo de Juan Manuel Olarieta)
Asombrado de la visita del Papa al Centro de Inmigrantes de Las Raices, un sitio alejado de los centros urbanos y con un clima que no es nada agradable en invierno. Agrupados en tiendas de campañas sin aislamiento. 🙃
El ministro de exteriores alemán habla del apoyo a Israel por "responsabilidad histórica". Después de haber cometido cinco genocidios, la responsabilidad histórica de Alemania es impedirlos, no apoyarlos.
Capitán Gonzalo de Aguilera Munro.
Nacido en Madrid en 1886 y fallecido en Salamanca en 1965, era un aristócrata, terrateniente y capitán del ejército sublevado en la Guerra Civil, durante la que desempeño la función de jefe de prensa de los generales Franco y Mola.
Así se expresaba Aguilera ante un periodista norteamericano:
«Tenemos que matar; matar y matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España. Nuestro programa consiste en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿se da cuenta?».
«El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?».
El capitán Anguilera añadió que, el 18 de julio de 1936 «hizo poner en fila india a los jornaleros de sus tierras, escogió a seis y los fusiló delante de los demás» para sembrar el terror entre ellos.
«Todos nuestros males vienen de las alcantarillas. Las masas de este país no son como sus americanos, ni como los ingleses. Son esclavos. No sirven para nada, salvo para hacer de esclavos. Pero nosotros, las personas decentes, cometimos el error de darles casas nuevas en las ciudades en donde teníamos nuestras fábricas. En esas ciudades construimos alcantarillas, y las hicimos llegar hasta los barrios obreros. Si no tuviéramos cloacas en Madrid, Barcelona y Bilbao, todos esos líderes rojos habrían muerto de niños, en vez de excitar al populacho y hacer que se vierta la sangre de los buenos españoles. Cuando acabe la Guerra destruiremos las alcantarillas. Las cloacas son un lujo que debe reservarse a quienes las merecen, los dirigentes de España, no el rebaño de esclavos».
Testimonios del horror franquista que ha escuchado la juez Servini: «Le clavaron varillas de paraguas en los oídos»
Es uno de los varios testimonios que obran en el expediente de la jueza argentina Servini, que investiga las torturas y asesinatos a los detenidos bajo el franquismo.
Sancho Álvarez Alonso nunca pudo recibir la manta que su hermana Teresa le llevó en 1940 a «El Chalet», la casa de indianos de Grado (Asturias) reconvertida en prisión de odio y de muerte: «A Sancho se lo han llevado de ‘paseo'», pudieron oír de labios de otros condenados. Todos sabían que de esos ‘paseos’ ya no se volvía: los ‘paseíllos’ falangistas acababan siempre frente a una tapia, y los ‘paseados’, en una fosa sin identificar en los caminos. Es otro de los horrorosos testimonios que la juez argentina María Servini ha escuchado de sus protagonistas, o de sus familiares.
A sus 93 años Teresa Álvarez Alonso mantiene la entereza y el recuerdo vivo del pasado más ominoso que se ha vivido en la historia de España: su abuelo paterno, su padre y dos hermanos mayores de Teresa fueron represaliados por el régimen franquista en la pequeña localidad asturiana de Bayo (Concejo de Grado). El abuelo, Evaristo Álvarez Iglesias, con 77 años, fue juzgado en consejo de guerra el 4 de noviembre de 1938 (inmediatamente tras la toma de Asturias por las tropas traidoras de Franco) y condenado a la isla de San Simón, en Redondela (Pontevedra), de donde nunca volvería. Algunos dijeron que murió famélico en prisión y que sus restos los tiraron al mar. Otros dicen que sí, que murió de hambre, pero que está enterrado de forma anónima en Vigo.
(José Álvarez Alonso, segundo por la izquierda, detenido y torturado tras la Guerra Civil, en el Batallón de Trabajadores con otros compañeros. / Fotografía del archivo familiar)
@franciscogmtzs@AlertaNews24 Claro, como si Ucrania no patrocinara atentados en Rusia, igual que lo hacen los rusos. Le dan cuatro perras a unos desgraciados o los engañan en la mayoría de casos. Nada es nuevo. Tienen una guerra salvaje que no se ajustan a los patrones de las películas.
Luces de bohemia, Valle Inclán. 1924.
«España es una deformación grotesca de la civilización europea», «en España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero», «en España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza».
El espantoso genocidio cordobés, cerca de 12.000 republicanos fueron asesinados por los franquistas
En Córdoba capital se fusilaron unas 7.000 víctimas, 100 personas diariamente, cada 3 o 4 horas, sin parar, de forma indiscriminada. Empezaban a las 3 de la mañana y los siguientes morían en el charco de sangre de los anteriores. Llegaba la mañana y continuaban ante los ojos atónitos de los vecinos. Las víctimas eran arrojadas a fosas comunes en los cementerios de La Salud y San Rafael. El exterminio comenzó con personalidades del Frente Popular, después se extendió con los fusilamientos en masa, y luego un vendaval de sangre espeluznante sumió en el pánico a toda la población, en los conocidos paseos del cortijo de El Telégrafo, carretera de Almadén, cuesta de Los Visos y en Alcoloea. Murieron concejales, ferroviarios, maestros, médicos, ingenieros…y muchos intelectuales.
De los 75 municipios cordobeses, 48 cayeron en manos de los golpistas, que realizaron más de 11.581 fusilamientos, entre los que hay que recordar el alto número de mujeres, entre ellos el triste caso de la periodista francesa Renée Laffont. Se fusilaba a personas anónimas, no aparecen en ningún registro, están desaparecidos, hay al menos, 4.000 personas asesinadas y enterradas sin identificar en las fosas comunes de La Salud y San Rafael, y sus familiares están muertos o exiliados. Mas de 80 años después de la masacre solo existe un listado que corresponde a 2.311 víctimas. A las cifras anteriores hay que añadir 1.600 represaliados en la posguerra, 220 exterminados en los campos nazis, unas 4.500 personas desaparecidas que aún reposan en fosas comunes a lo largo de la provincia. En las cárceles de la capital murieron 750 presos, hacinados en condiciones durísimas, insalubres, sin médicos, la alimentación era deplorable, los muertos se amontonaban en los pasillos, el olor era insoportable.
La represión franquista en Córdoba fue un auténtico genocidio preventivo, sin escrúpulos ni miramientos. El ejecutor fue el teniente coronel Bruno Ibañez, enviado ‘con carta blanca’ por el general Queipo de Llano; la masacre creció tras la visita de éste y del general Varela. Las derechas prepararon el alzamiento con meses de antelación, campañas de violencia callejera incluida, para promover la inestabilidad política y poner así a su favor al cuartel africanista, al casino latifundista y a la sacristía ‘cómplice e integrista’. Los fascistas mataron premeditadamente en todas partes, durante muchos años, de manera programada y ciega, en caliente y en frío. La horrible carnicería estaba programada para realizar una eliminación selectiva y sistemática del enemigo, un auténtico plan de “crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad”.
Lo ocurrido sobrepasa y desborda la capacidad de síntesis de cualquier historiador y de cualquier mente humana. Franco planeó una matanza a sangre fría, al estilo de la Solución Final nazi contra la comunidad judía, y programó su ocultación con total impunidad. Nunca se conocerán las cifras exactas porque el franquismo empleó todos los métodos posibles para borrar la huella de sus crímenes mediante la desaparición física, documental, histórica, la aniquilación de la memoria de lo ocurrido. Solo se inscribió un tercio de la matanza, el resto quedó desaparecido. El régimen franquista llegó a prohibir el luto a los familiares que estaban obligados a esconder su tragedia para poder sobrevivir.
En su avance por numerosas comarcas rurales andaluzas, las tropas rebeldes procedieron a la brutal aniquilación de numerosos integrantes de las clases medias reformistas o sectores populares izquierdistas, una represión selectiva contra los dirigentes de los sindicatos, partidos de izquierda, difusores de ideales democráticos y republicanos, jornaleros y campesinos izquierdistas. Los franquistas persiguieron, encarcelaron, ejecutaron masivamente a enemigos políticos mediante la implantación de una situación de auténtico terror, para borrar definitivamente toda idea encaminada a la recuperación o reconstrucción de un modelo de convivencia política de carácter democrático.
En poblaciones de gran envergadura, tales como Baena, Bujalance, Castro del Río, Peñarroya, Baena, Pedroches, Fuenteobejuna o Pozoblanco los tribunales y juzgados militares ordenaron miles de fusilamientos. Como consecuencia, en la provincia hay mas de 90 fosas comunes, muchas clandestinas como las descubiertas en Aguilar de la Frontera, otras en los municipios de Baena, Belmez, Lucena, Villafranca, Torrecampo, Pedro Abad, Espiel, Doña Mencía, Peñarroya, El Carpio, Bujalance, Santaella, Puente Genil, Villanueva. En la Córdoba rural, la virulencia de los consejos de guerra prosiguió tras la victoria, y durante los años 1940-41 se liquidaron a muchos republicanos políticamente significados. El nuevo Estado franquista continuó reprimiendo mediante cárceles, campos de concentración, tribunales especiales, requisos, humillaciones, nuevas ejecuciones. Eliminados los elementos más ‘indeseables’, la dictadura y sus hombres se centrarían en doblegar las esperanzas y destinos de los vencidos.
Rosa y Carmelo
«(…) Sí mi niño, los falangistas llegaron al pago de El Granillar sobre las cuatro de la madrugada, venían borrachos como cubas, yo dormía abrazada a mi viejo Juan cuando escuché los gritos, los disparos al aire, los ladridos de los perros que no entendían que era aquel escándalo en un lugar donde de noche solo se escuchaba el sonido de la brisa del norte. Me asomé a la cancela de la puerta y los vi subir desde la carretera de Teror, eran más de cincuenta hombres armados hasta los dientes, delante iba un niño con una bandera con el yugo y las flechas y una corneta colgada en la cintura. Yo sabía a lo que venían, fueron directos a la casita de la ladera y las flores de mayo, donde vivía aquella entrañable pareja de jóvenes, Rosa y Carmelo, ella maestra, él albañil, sabía que vendrían a por ellos porque eran anarquistas, participaban en el Ateneo de Las Palmas, ella con sus poemas, él con sus pinturas de luces y colores. Desde arriba aquellos malos hombres no me veían, entonces lo vi todo, cuando rompieron la puerta a patadas, cuando sacaron al pobre Carmelillo a golpes, empujones, culatazos, puñetazos, a Rosita medio desnuda, le habían roto el camisón entre burlas, se los llevaron al bosque de pinos isleños, debajo de los Riscos de Jiménez sucedió todo, yo escuchaba los gritos de ella mientras aquellas bestias la violaban en grupo, los llantos de Carmelo obligándolo a ver todo lo que hacían a su amada. Es tan fuerte lo que te puedo contar, que prefiero comenzar por el final, cómo los encontramos cuando fuimos Juan y yo con las cabras al bosquecillo, el muchacho estaba amarrado en un acebuche, le habían arrancado la piel a tiras, ella en el suelo con las piernas abiertas y una hemorragia saliendo de sus partes, les hicieron de todo, jamás imaginé que aquellos hombres que conocía de toda la vida pudieran ser capaces de aquella salvajada. Entre ellos estaba el cura de Teror, los jefes de la guardia civil, los hijos de los caciques Yánes, el joven Teófilo Rosales, hijo de los dueños del agua, el mayordomo de las monjas del Sister. Te puedo dar muchos nombres, personajes que ahora ocupan cargos públicos en esta democracia, que son alcaldes, concejales, jueces, empresarios conocidos. Nunca lo entendí. Por eso cada vez que pasamos por ese lugar llevamos flores y las dejamos en ese olivo canario…»
Fragmento de la entrevista a Susanita Curbelo Afonso el 29 de julio de 1987 en su casa de San José del Álamo (Gran Canaria).
De la magnífica página de Francisco González Tejera.
Se intercambiaban criadas menores de edad.
«(…) Apaga la grabadora. Lo que voy a contar me hace daño, prefiero que lo escribas, porque solo saber que mi voz se va a quedar ahí atrapada cuando muera ya el cuerpo se me descompone.
Don Teodoro Inglott abusaba de algunas de las muchachas que trabajábamos en la casa por cuatro perras, todas chicas del pueblo, hijas de familias muy pobres a las que los amos daban una salida como había sido siempre.
Pero después del golpe de estado del 18 de julio la cosa se puso más dura. Era una especie de barra libre, hasta se intercambiaban las criadas, muchas de ellas menores.
Don Teo, como le llamábamos, era dueño de media Tafira, íntimo amigo de Eufemiano, el tabaquero jefe de falange, que era dueño de Las Meleginas, La Angostura, La Calzada y de la zona del Dragonal Bajo y Alto.
Los dos eran unos violadores, los dos abusaban de todas las muchachas que acababan en sus manos, uno en sus fincas, el otro en sus fábricas y en los centros de tortura.
Yo fui una de las que estuvo a la fuerza con Don Teo, me hizo dos hijas. Era el derecho de pernada de la época, lo que no te casabas con nadie, solo pasabas día sí y día también por las manos de aquel asqueroso que hedía a mierda.
No te podías marchar de allí porque lo pagabas con tu vida o la de tus familiares.
Te podían acusar si querían de comunista y desaparecerte en cualquier sima, llevarse a tus hermanos y meterles cuatro tiros en la nuca antes de tirarlos a un pozo.
No puedo contarte más, ni quiero darte más detalles, pero todo lo que puedo decirte es sucio y feo, ni un momento de placer tuve, solo dolor y humillación.
Todavía tantos años después me restriego la piel con el estropajo como si tuviera metida en la carne la raña y la peste de aquel criminal…».
Testimonio de Fefita Troya Robaina, criada en varias haciendas de miembros del régimen franquista en la zona centro de la isla de Gran Canaria, vecina del barrio de San Roque, Las Palmas GC.
Ideas que empiezan en el aula y proyectos que ya miran al futuro ✨🥰
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«(…) A las casas de putas del Lugo y de Vegueta traían a la hijas de los republicanos asesinados, muchachas de todas las edades, incluso niñas de diez o doce años, era lo habitual, se llevaban a sus padres para asesinarlos, desaparecerlos y luego secuestraban a las hijas y a sus esposas para violarlas, asesinarlas o sacar dinero con ellas en la prostitución. Muchos policías, falangistas y militares eran dueños de los prostíbulos, por lo que se convirtió en un gran negocio. Había tipos que pagaban una gran cantidad de dinero por estar con una muchacha virgen, no te puedes imaginar el dinero que se movía esos años entre el 36 y principios de los 40. Yo trabajaba en la casa de Rosita Cruz, en la calle 18 de julio, era una puta más, no muy agraciada, de las baratas podemos decir, pero cuando llegaron las hijas de los republicanos aquello fue un escándalo. Venía toda la jerarquía, jefes falangistas, militares y guardias civiles de alta graduación, curas de todas las parroquias, varios clérigos que eran la mano derecha del obispo Pildaín Sapiaín. Todos a follarse a las muchachas, a cogerse borracheras que nunca habíamos visto, cada noche peleas en las calles y en las casas donde trabajábamos. Me acuerdo de ver aquellas pobres niñas allí expuestas, temblando de miedo y aquellos asquerosos eligiéndolas, chicas que nunca habían tenido relaciones sexuales en su mayoría, que apenas habían tenido contacto con hombres. Es de los peores recuerdos que tengo de esos años, yo entré en ese mundo por la pobreza de mi pueblo en el Sur de la isla, pero aquellas chiquillas eran obligadas, forzadas a ejercer la prostitución de por vida, hasta morir asesinadas por cualquiera de aquellos psicópatas o enfermas de purgación…»
Testimonio de Lolita Torres Sarmiento, prostituta en el barrio del Lugo (Las Palmas GC) en los años del genocidio.
Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el Polígono de Jinámar (Telde), el 15 de enero de 2001.
Ilustración obra de Castelao.
Queipo de Llano y la violación como propaganda del terror en la Guerra Civil
Aquí, una de las razones por las que hoy algunos califican de abuso lo que es violación. Queipo de Llano y el terror sexual en la Guerra Civil.
Queipo de Llano: “Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”
A Queipo se le atribuye la muerte de al menos 14.000 civiles, solo en Sevilla, una ciudad en la que durante el primer trimestre de la contienda se registraron hasta tres millares de ejecuciones
Las alocuciones del general desde Radio Sevilla instaban a la agresión sexual, violación, de las mujeres republicanas, “por mucho que forcejeen o pataleen”
Nina Litvinova, defensora de DDHH desde los 60, se ha suicidado
"Putin atacó Ucrania, aquí encarcela a miles [...] Intenté ayudarles, pero me he quedado sin fuerzas y sufro día y noche de impotencia. Me avergüenzo, me rendí. Por favor, perdónenme"
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@ReinaldoDMM@lainus86 Siendo el único rival de Israel en la zona, es dudoso que obtengan el F35 o sus versiones o equipos más avanzados. EE.UU e Israel no van a permitir que su fuerza aérea pueda ser rival de la israelí. Antes tenían mejor relación.