Es una derrota que deja tambaleando todo por las formas y sobre todo porque se repite la insistencia por tantos apellidos que ya venían fracasando desde el semestre pasado. Fue una continuación de River y no una renovación de cara. Perder otra chance de Libertadores habiendo sido por momentos bailado por un equipo que seguramente va a descender en un torneo de 30 es uno de los mayores fracasos de la historia moderna de este club.
1- River hace muchísimo tiempo necesita entrar en una época de barajar y dar de nuevo. Pero de verdad. Desde el cero absoluto. Perder una final genera una angustia muy cruel sea cual sea la manera porque los hinchas merecíamos más que nadie no solo un desahogo sino también ese envión para liberarnos y sacarnos presión todo el segundo semestre y para ya planificar la Libertadores que viene. Y el resultado de ayer para ese objetivo principal tenía que ser anecdótico, porque hoy si hubiese sido post victoria estaríamos diciendo lo mismo.
2- Es tiempo de mucha reflexión interna. De también empezar a madurar como club en las decisiones futbolísticas y técnicas, al mismo ritmo o incluso mayor de cómo se piensa a nivel obras e infraestructura. El circuito tiene que empezar a ir de la mano, porque tu principal fuente de ingreso y la pasión más grande del hincha no puede seguir temblequeando ni seguir fumándose papelones evitables, y que tampoco nos quede la sensación certera que a la vez perdemos finales a las cuales futbolísticamente nunca merecimos estar.
3- Desde las futuras contrataciones, priorizar netamente la inteligencia sobre el talento. Porque nosotros tenemos una escuela de pibes plagadas de calidad a corto y mediano plazo y tienen que seguir estando, pero no pueden rodearse de algunos futbolistas mayores de 25 o de 30 poco pensantes y con aura netamente perdedora. Se tiene que acabar que los jugadores que se mandan cagadas o irresponsabilidades fuera de la cancha ni siquiera sean multados o expuestos, sin la necesidad de contar los motivos pero sí dejandoles en claro abiertamente como club que deben ser más profesionales las 24 horas.
4- Hay que apuntar a encontrar a los futuros Baroveros, Mercados, Vangionis, Sánchez, Rojas, Pisculichis, Moras, Maidanas, Pinolas, Scoccos, etc, independientemente del puesto. Tipos con hambre de verdad. Que no les de lo mismo y que a la vez sientan que llegar a River es la oportunidad más hermosa de sus vidas y que no la van a dejar pasar por nada como hicieron los antes mencionados, quienes encontraron los puntos más altos de sus carreras con nuestra camiseta. Futbolistad como Acuña, Moreno y Vera pueden ir camino a eso si en este mercado que viene quedan bien rodeados.
5- Y también hacer un cambio rutinario desde las decisiones de los entrenadores de turno, donde ya no nos podemos ahogar en el fondo del mar brindándoles oportunidades a tipos que estuvieron años sin subirse a ningún tren. De dejar de priorizar trayectorias por sobre presentes. De dejar algunos caprichos de lado. Coudet llegó con este equipo mucho más lejos de lo que todos creíamos porque en líneas generales hizo un buen trabajo a conciencia hasta ayer, cambió mucho del chip netamente perdedor, tuvo sus cuotas de fortuna y podía salir airoso de cualquier eliminación porque sabemos la clase de plantel que tiene River y además todos los lesionados que hubo y las ausencias que tuvo. Pero su accionar táctico, estratégico y emocional en la final incluso sacándose de quicio lo mete también en la bolsa de la crítica fuerte cuando haciendo lo lógico podía haber salido airoso de esa bolsa de grandes responsabilidades.
6- Hace 3 años que nuestras mayores alegrías son los fracasos de Boca, y que cuando llegamos a los partidos decisivos no los merecemos ganar, los jugamos al trote o hacemos papelones, por lo menos de mínima siempre pasa una de esas. Así nunca llegaremos a ser la potencia que todos ansiamos. River es muy grande para masticar mierda y pegarnos tiros en los pies sin parar semestre tras semestre. La paciencia ya llegó a su fin hace mucho y ya nos están pateando el corazón en el piso. Todos. Del primero al último de los que toman las decisiones fuertes. Déjense de hinchar los huevos.
Estamos pagando el muy mal manejo futbolístico de los últimos años. Cuando pase la bronca, habrá que quedarse con los pocos puntos + y pensar bien el mercado de pases de julio. Está liviandad heredada es insoportable, así no salimos. Faltan jerarquia y rebeldía, calidad y ganas.
Hay una pelea interna que no es solo futbolera. Es más humana que deportiva.
Cuesta aceptar que alguien que fue símbolo de claridad, de carácter y de conducción hoy no pueda encontrar una sola respuesta. Porque cuando un líder cae, no cae solo él, se mueve algo nuestro. Se desmorona una etapa que nos hizo felices. Se fisura un recuerdo que parecía intocable.
Pero el tiempo no firma contratos de eternidad.
El liderazgo también está sujeto a ciclos. Hay momentos para construir desde el hambre, desde el desafío, desde la rebeldía. Y hay momentos donde lo construido pesa. Donde la obligación reemplaza al impulso. Donde la historia empieza a exigir más de lo que protege.
Y ahora nos pasa que el corazón quiere cuidar el mito, pero la razón pide leer el presente.
Tal vez la madurez, esté en entender que los liderazgos no son eternos, pero las huellas sí. Que alguien puede dejar de ser la respuesta actual sin dejar de ser parte esencial de nuestra historia.
El tiempo no borra lo que pasó.
Pero tampoco se detiene por respeto a lo que fue.
Y aceptar eso duele, pero significa crecer.
Es gravísimo que el peor partido del segundo ciclo de Gallardo como DT haya llegado en un momento donde se había visto una clara levantada. Es toda una señal de lo que vive River desde la serie contra Mineiro del 2024 hasta hoy. Una sucesión de tiros en los pies que no tienen ninguna explicación lógica.
Un entrenador que todavía desde su regreso no mostró esa capacidad de sacarle el máximo jugo a cada futbolista, sin lograr una identidad ni un mensaje claro como en su primera etapa, y como daga definitiva ya no logra la credibilidad en sus palabras para el 95% de los hinchas. Cada vez el pozo es más grande para revertirlo, y cada papelón que pasa abre la puerta a un final de historia que puede ser cada día más terrorífica para su imagen bien ganada de ídolo.
Pero puntualmente quiero remarcar qye hoy los jugadores fueron igual o mayores responsables que él. Jugaron todos horribles, todos horrendos exceptuando a los pibes que expuso post 0-3 y 10 contra 11 innecesariamente. Regalaron goles y prestigio. Y cometieron atrocidades que van mucho más allá del pésimo planteo táctico o de cualquier cambio. Sí, todo nace de la falta de confianza que muchis arrastran desde el año pasado, pero cada gol de Tigre y cada ataque de ellos evidenció una falta de personalidad indigna. Fueron demasiados errores individuales horrendos, y hoy este grupo de futbolistas no pueden ser menos responsables que el DT. Merecen la misma descalificación o incluso mayor.
River inició el mercado de pases en tiempo y forma. No fue a pagar locuras a último momento, una postura que tantas veces costó caro en términos económicos y de planificación. Bienvenido sea que ahora se resuelvan dos refuerzos con suficiente antelación. Eso es gestión en fútbol.
Creyeron que tenían un súper equipo porque rodearon a Paredes con 10 burros y un arquero manco, por ganarle un clásico al peor River de la década, y porque Rosalía se puso la camiseta.
Creyeron que íbamos a querer que ellos salieran campeones para hacernos un favor, y se morían más por chapearnos que íbamos a jugar la Copa gracias a ellos. Pero terminaron haciendo un año completo peor que el nuestro.
Creen que la bala de la Sudamericana nos entró hoy cuando ya la teníamos masticada hace tiempo, y cuando deportivamente en realidad nos hicieron un favor enorme porque no estamos para competir ni en fase de grupos de Libertadores.
Todos los hinchas de River siempre vamos a festejar que no salgan campeones y siempre vamos a querer que pierdan hasta un amistoso, gritando cada gol que les hacen. Ellos y nosotros sabemos que es así, aunque hoy quieran instalar cualquier mentira.
River, eliminado. Otra vez. Poco importan las formas cuando la historia se repite. Decenas y decenas de errores en 2025. Desde Gallardo hasta los jugadores, pasando por la gestión futbolística, equivocando montos en compras y contratos. Los resultados son la consecuencia de todo.
Durísima derrota para un cierre de año que no para de empeorar. Insolitos errores de Montiel y Galarza. Un equipo que no sabe controlar ninguna acción del juego tampoco pudo hacerlo hoy, ni ganando. Insólita la cantidad de veces que llegó solo Rojas siendo el mejor de Racing en ataque. Insólito armado del equipo, cambiar tanto solo demuestra la enorme confusión. Vergonzoso también el partido de Salas y Driussi.
No hay mucho para decir que no se haya dicho ya. Ciclo recontra cumplido. Nada sostiene a Gallardo.