#AdiósPoderoso palabras van palabras vienen y que conmovidos estamos al escuchara entre convoyentes la importancia que tienen en nuestras vidas, y que bonito que a través de ustedes parece como si conociera en persona a todos los escuchas !
Los quiero mucho gracias x tanto❤️
Jack White attacks Trump over Iran bombing: “Behold the leader of the ‘Board of Peace'”
"Can you believe Donny hasn't received a real Nobel Peace Prize yet?" https://t.co/mlQ1TLSzVr
Amada FGR: debo dejarte.
¿Por qué? No puedo decirlo.
¿Dónde iré? “A un país amigo”.
¿Cómo llegaré? ¡Ah! todavía no lo decido.
Pero puedo decirte algo: cada vez que escuche al viento, susurrará la frase ''Maldito Adán Augusto”.
Con mi amor para toda la impunidad: Alejandro Gertz Manero.
1️⃣ El caso Miss Universo 2025 exhibe algo más hondo que un certamen manchado: muestra cómo México normaliza la mezcla tóxica entre poder político, dinero público y espectáculo. La ganadora, Fátima Bosch, llega a la corona con una red familiar que atraviesa Senado, Morena, Pemex e INDEP. Su tía es directora del INDEP; su hermano trabaja en el Senado; su padre fue investigado por enriquecimiento ilícito; y aun así Pemex —empresa del Estado— fue la primera en felicitarla oficialmente.
2️⃣ Del otro lado aparece Raúl Rocha Cantú, copropietario de Miss Universe: dueño del Casino Royale —tragedia con 52 muertos—, exonerado penalmente, y beneficiado en 2023 con un contrato de 745.6 millones de Pemex, precisamente la empresa donde trabaja el padre de la ganadora. Tres jueces renunciaron denunciando presiones directas: uno asegura tener grabaciones donde un miembro del jurado le dijo que “si gana Miss México, es lo mejor para nuestro negocio”. Cuando el jurado huye, cuando hay grabaciones, cuando hay contratos, cuando hay nexos políticos tan claros, la sospecha deja de ser rumor y se convierte en diagnóstico del sistema.
3️⃣ Esto dice algo devastador de México: que incluso nuestros triunfos internacionales acaban envueltos en la sombra de la corrupción; que ni el glamour escapa a la estructura que ha corroído desde licitaciones hasta concursos; que el país parece incapaz de producir legitimidad sin que aparezcan dedos, favores o intereses. Si un Miss Universo puede percibirse como operación política y negocio cruzado, ¿qué le queda al ciudadano para creer en la ley, en la imparcialidad, en el mérito? Lo terrible no es el escándalo: es que ya nos parece normal.