Hugo, profesor jubilado de la UNMdP. “No pienses que no pasa nada, simplemente porque no ves tu crecimiento… las grandes cosas crecen en silencio”. -Buda-
La IA sin controles tiene un costado profundamente misógino.
No porque “la máquina odie a las mujeres”.
Sino porque la máquina aprende, clasifica, predice y decide según los datos, los intereses y la ideología de quienes la financian.
Y si la IA la diseñan, entrenan y gobiernan los varones tecnofeudales que odian la democracia, odian el feminismo, odian los derechos sociales y odian cualquier límite colectivo a su poder, el resultado no va a ser libertad.
Va a ser patriarcado automatizado.
Milei dice que la IA nos va a liberar de las limitaciones del cerebro humano.
Mentira.
Lo que quiere es liberar a las corporaciones de las limitaciones de la democracia.
Liberarlas de las leyes laborales.
Liberarlas de la protección de datos.
Liberarlas de la igualdad de género.
Liberarlas de los derechos reproductivos.
Liberarlas del control público.
Liberarlas de cualquier juez, Congreso, sindicato, universidad, periodista, científica, feminista o pueblo organizado que les diga: “hasta acá, hijos de puta”.
Thiel ya lo dijo con brutal honestidad: no cree compatibles libertad y democracia.
Y para estos tipos, cuando dicen “libertad”, no hablan de la libertad de las mujeres, de las trabajadoras, de las pibas, de las científicas, de las docentes, de las madres, de las jubiladas o de las víctimas de violencia.
Hablan de la libertad del capital para hacer lo que se le cante el culo.
Por eso la IA desregulada no es un problema solo tecnológico.
Es un problema feminista.
Porque una IA sin control puede decidir quién consigue trabajo, quién recibe crédito, quién accede a salud, quién es vigilada, quién es castigada, quién es descartada, quién es manipulada y quién queda encerrada en una vida diseñada por algoritmos privados.
Y las primeras perjudicadas, como siempre en cada restauración reaccionaria, son las mujeres, las diversidades, los pobres, los trabajadores y todos los cuerpos que el poder considera “improductivos” o “desobedientes”.
Pero ojo: el problema no es la IA.
El problema es quién la controla, con qué datos, con qué leyes, con qué objetivos y al servicio de qué proyecto de país.
Una IA de un gobierno nacional, popular, democrático y feminista podría servir para todo lo contrario: prevenir abusos, detectar patrones de violencia, cruzar denuncias dispersas, advertir riesgos tempranos, proteger a víctimas, mejorar la respuesta judicial, acelerar botones antipánico, geolocalizar agresores con orden judicial y evitar que una mujer quede sola frente a un Estado lento, ciego o ausente.
La misma tecnología que en manos de un monopolio puede manipular subjetividades, en manos de un Estado popular con control democrático puede salvar vidas.
La misma IA que los tecnofeudales quieren usar para disciplinar cuerpos, deseos y conductas, nosotros tenemos que usarla para cuidar, prevenir, reparar y defender derechos.
La misoginia tecnofeudal no necesita gritar “odio a las mujeres”.
Le alcanza con decir:
“dejemos que el mercado decida”.
“dejemos que la IA decida”.
“dejemos que las corporaciones innoven sin regulación”.
Traducción:
dejemos que los mismos hijos de puta que ya concentran datos, dinero, armas, plataformas y medios decidan también sobre nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras emociones y nuestro futuro.
La respuesta popular tiene que ser clara:
IA sí.
Pero con soberanía nacional, auditoría pública, control democrático, perspectiva de género, derechos laborales, protección de datos, intervención judicial cuando corresponda y ciencia al servicio del pueblo.
IA sin feminismo, sin democracia y sin regulación no es progreso.
Es patriarcado digital.
Es colonia algorítmica.
Es tecnofeudalismo con olor a macho resentido.
IA popular, nacional y feminista, en cambio, puede ser una herramienta de cuidado colectivo.
No para vigilar al pueblo.
Para defenderlo de los violentos, los abusadores y los dueños del poder.
Está pasando. Hay que elaborar como defenderse. Y ese es una tarea en la subjetividad colectiva, que comienza en cada una/o. Es una batalla espiritual, que tiene algo de religioso. Laa viejas virtudes cardinales: prudencia, fortaleza, justicia y templanza. Trabajo interior.
1/12
CÓMO HARÁ PALANTIR Y SU IAE PARA HACER REALIDAD EN EL KIRCHNERISMO LO DE “DIVIDE Y REINARÁS”
No necesitan inventar la interna.
Les alcanza con detectar heridas reales, amplificarlas con IA emocional y devolverlas como “opinión propia”.
Ahí empieza la guerra subjetiva.
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CÓMO HARÁ PALANTIR Y SU IAE PARA HACER REALIDAD EN EL KIRCHNERISMO LO DE “DIVIDE Y REINARÁS”
No necesitan inventar la interna.
Les alcanza con detectar heridas reales, amplificarlas con IA emocional y devolverlas como “opinión propia”.
Ahí empieza la guerra subjetiva.
Aplicando cálculos probados entre 180.000 y 230.000 personas en el pico simultáneo
y entre 260.000 y 340.000 personas en total en 4 horas de circulación lenta.
Mas simple: aprox 200 mil presentes al mismo tiempo y aprox 300 mil circulando . Mas de Medio millón solo en CABA.
@FSSPXES Ya sucedió p.e. en el siglo XIII, cuando Santo Tomás incorporó el pensamiento racional de Aristóteles al acervo intelectual de la Iglesia. Como afirmó Umberto Eco, no “aristotelizó” la Iglesia, sino que cristianizó el rico pensamiento aristotélico.
@FSSPXES Creo que no solo los católicos deben defender al Concilio Vaticano II, sino que hay que profundizar su sentido y enseñanza. ¿Porque molesta tanto a los tradicionalistas la sinodalidad? Es abrirse a esos “otros” que pueden aportar a la Cristiandad, sin perder esencia.
@GarbarzAriel No sé sabe bien, creo, que piensan hacer los chinos con esto. Si que lo investigan a fondo, pero sus decisiones estratégicas no dependen de unos pocos magnates convenciendo al Estado Profundo, sino de una organización colectiva como el PC Chino.
@GarbarzAriel En Occidente, se percibe una fuerte tentación por una deriva "trans humanista" en el empleo de la IA. Así lo afirman gente como Peter Thiel, y entusiasma a Milei cuando se encandila con un futuro de chips implantados en el cerebro. Y Argentina fabricandolos.
@cremdp
La intervención de EE.UU. al margen del Derecho Internacional en Venezuela, confirma la debilidad de los organismos internacionales. Gaza, Ucrania, Taiwán o Yemen, lo muestran claro: las grandes potencias definen peligrosamente una Yalta II.
Esto no es un juego, es una realidad explícita, sin los disimulos del siglo XX. Para los republicanos, urge reafirmar sistemas democráticos plenos en cada nación y fortalecer los organismos internacionales para aportar soluciones pacíficas en un mundo progresivamente multipolar.