Un pibe de 22 años acaba de levantar 2,7 millones de dólares con una IA que detecta incendios antes que la NASA.
@ViauFranco tenía 16 años cuando el fuego arrasó Córdoba (Argentina) en la pandemia. Personas cercanas a su familia perdieron sus casas y él decidió no quedarse de brazos cruzados: agarró a dos amigos del ORT de Buenos Aires y armó una startup como proyecto del colegio.
Satellites on Fire combina más de ocho satélites de la NASA y otros proveedores, actualiza las imágenes cada cinco minutos y corre sus propios modelos de IA encima para detectar firmas térmicas.
El resultado es fantástico: alertan 35 minutos antes que el sistema oficial de la NASA y hay un caso documentado donde detectaron un incendio a la 1:40 de la mañana, ¡siete horas antes! Hoy operan en 21 países, tienen 55.000 usuarios y entre sus clientes hay gobiernos, empresas forestales y aseguradoras.
Esto nos deja tres lecciones...
1) No emprendas desde la tecnología: emprendé desde el problema que quieras resolver. Franco no googleó "qué startup hago con satélites". Vio arder las casas de gente que conocía y canalizó eso.
2) La IA no crea la startup: le da superpoderes al emprendedor. El sistema de la NASA existía pero tenía huecos entre pasadas satelitales. Franco combinó más fuentes y metió la IA encima.
3) Estamos en la era de la información. Hoy, podés construir sobre infraestructura que antes era solo de agencias espaciales y gobiernos: satélites, modelos climáticos, datos en tiempo real... todo disponible.
En lugar de creerse eso de que en Argentina no se puede hacer nada, a los 22, ya ayudó a responder 600 incendios en cuatro continentes.
Así que dejá de darle vueltas a esa idea que tenés en tu cabeza y empezá YA.
Llamado a la solidaridad a toda la comunidad formulera 🏎️🏁
Lautaro Campione tiene 16 años. Fue a probarse a la F4 Italiana con el equipo Alpha 54 Racing; quedó, pero necesita conseguir 140.000 € antes del 15 de abril. Este presupuesto es para costear toda la temporada.
Lo que estoy viviendo otra vez en Argentina confirma que ser judío en Argentina es más sencillo que ser judío en España. Y no porque aquí haya un trato “especialmente bueno” hacia los judíos; no es un privilegio, no es una deferencia especial. Es algo mucho más profundo: aquí todos somos argentinos. Punto. La identidad nacional absorbe y neutraliza cualquier intento de clasificar a las personas por origen. Es una sociedad que, aunque tiene desafíos enormes que España no tiene, le lleva años luz en el plano étnico.
España opera con un marco mental distinto. Aunque moderna, sigue siendo un país con una estructura identitaria profundamente étnica. No hace falta mirar muy lejos: catalanes, vascos, gallegos, valencianos… muchos se reconocen primero como “etnias” o “culturas” y recién después como españoles. Esa forma de organizar la identidad hacia adentro condiciona también la mirada hacia afuera: se evalúa al otro desde categorías étnicas, incluso cuando no corresponde. Es comprensible cuando las diferencias culturales son enormes, pero no tiene sentido en el caso de un judío español indistinguible del resto salvo porque él mismo lo diga.
Argentina hizo el camino inverso. Asimiló inmigraciones masivas, italianos, españoles, judíos, armenios, alemanes, y en vez de convertirlas en bloques rígidos, las fundió en una identidad común. Aquí nadie pregunta por tu “etnia”; preguntan por tu barrio, por tu club de fútbol, por si sos de Boca o de River. La mezcla fue tan profunda que la categoría étnica perdió poder explicativo. La diferencia, por lo tanto, no está en cómo se trata a los judíos, sino en cómo piensa la sociedad. En Argentina, pertenecer es simple: sos argentino. En España, pertenecer es más complejo, porque la nación sigue siendo un mosaico de identidades que compiten entre sí. Y quien llega de afuera queda atrapado en ese sistema de etiquetas.
Argentina es, con todas sus crisis, una sociedad post-étnica. España no. Y esa diferencia se siente en la piel. En Argentina no tengo que defender el judaísmo, ni explicarlo, ni justificarlo. Ser judío aquí es anecdótico; no define a nadie. Y ese es justamente el punto.
En Argentina, el presidente Milei puede decir que quiere hacerse judío y la gente lo vota igual. No porque quieran un presidente judío, sino porque a la sociedad el tema le resulta personal e irrelevante. Ahora bien, imagina por un segundo a Feijóo anunciando mañana que se hace judío. El escándalo sería inmediato. Y eso solo demuestra lo que estoy diciendo: no es la religión, no es el trato, no es la convivencia; es el marco mental étnico que sigue muy vivo en España.
Argentina dejó eso atrás. España todavía no. En España muchos simplemente no quieren ser españoles, es en eso que España fracasa y Argentina triunfa, nunca conocí a un argentino que diga que no lo quiere ser. Y eso que el país aunque mejorando bastante, le queda mucho para llegar a ser España.
Llegué a Viena con expectativas altas. Lógico para cualquier persona que estudia las ciudades y sus problemas habitacionales. La capital de Austria parece una utopía hecha realidad, un modelo a seguir.
Ahí nadie quiere ser dueño de una vivienda. Les cuento por qué. 🧵
ARQUITECTURA UNS: TRABAJOS FINALES A LA BASURA
Esta mañana en el campus de Palihue, alumnos y alumnas se encontraron con una situación preocupante: el trabajo de fin de año (maquetas) de todos los estudiantes de primero a quinto año aparecieron en un contenedor como basura.
Así está el medallero paralímpico a falta de 3 días para que finalice París 2024. Las 10 medallas 🇦🇷
🥇Iñaki Basiloff
🥇Brian Impellizzeri
🥈Hernán Urra
🥉Antonella Ruiz Díaz
🥉Fernando Vázquez
🥉Juan Samorano
🥉Iñaki Basiloff
🥉Alexis Chávez
🥉Ferrando-Romero
🥉Paula Gómez