Al tocar la puerta debo estar de rodillas, Él me abre e inmediatamente me llena la boquita de Su verga, ahí, en el pasillo del hotel donde nos vimos y después de unos minutos me ordena entrar (a 4 patas como su perra que soy). De inmediato unas bofetadas y ya estoy pegadita a su
Orgullosa de a dónde me ha llevado mi Señor... Regresé sin ropa interior, olor a sexo y sudor, desmaquillada, despeinada y adolorida... Pero arrepentida: ¡Jamás!
Me encanta su bestialidad.
Gracias mi Señor 😽