Se ha quedado embobado observando la caja de mochis. Se levanta la máscara fascinado y sonríe haciendo sonidos de cerdo.
Sin mediar palabra se acerca a ella a abrazarla. Raro en él.
> y egocéntrico. No se podía hacer nada. No tenía remedio. Se había criado en las montañas.
— ¡¡Me he ganado besos!! Ahora toca que me los des, esbirra.
Oídos sordos. Comienza a reír afónicamente.
— ¡¡DAME!! Tsk-- estás roja; ¿has comido tomate?
Finalmente se levantó un poco la máscara aunque ya no había rubor en su rostro. Sonrió un poco y negó con la cabeza.
— Yo no tengo celos de nadie...ellos me tienen celos a mí porque no pueden soportar que sea mejor que todos ellos. No me preocupan.
Era algo narcisista>
En el sitio escuchó sus palabras , sus mejillas ardían bajo la máscara y su ceño se frunció de más al escuchar que iría a besar a otros chicos por lo que fue tras ella totalmente indignado. Se negaba.
— ¡OE! ¡¿DÓNDE CREES QUE VAS?! >
> ¡¡VUELVE AQUÍ AHORA MISMO!! ¡Soy el Rey de las Montañas! ¡No puedes darme la espalda de esa forma! ¡Esbirra número 2!
Estaba que tiraba humo por las fosas nasales y orejas de la máscara de jabalí. Pegando sus usuales gritos.
— Exijo más besos, voy a ser el chico que reciba>