El primero que habló mal para ensuciarnos como argentinos fué el presidente, fijense quienes lo votaron y nada de hacerse el boludo se de todos y cada uno.
56% se los voy a recordar hasta que me muera.
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
El último bastión de dignidad y talento que le quedaba a este país. El más grande de todos, nada ni nadie lo va a siquiera igualar. Gracias por todo Indio.