Este año me hizo mirar la vida con otros ojos. Mi salud mental fue puesta a prueba como nunca antes. Mi comprensión del amor, la amistad y la familia cambió profundamente, y no creo que vuelva a ser la misma después de todo lo vivido.
Cuando me pregunto cuánto tiempo va a durar esto, cuándo dejaré de sentirme así; pero Dostoievski dijo que el precio por amar demasiado es no volver a amar nunca más.
Dostoyevski entendió que el verdadero conflicto del ser humano rara vez ocurre afuera. Casi siempre estamos intentando reconciliar lo que somos, lo que deseamos y lo que nuestra conciencia sabe que deberíamos ser.
¿Por qué siempre tengo que ser yo quien entiende, quien perdona, quien intenta arreglarlo todo? También quiero que, al menos una vez, alguien me entienda a mí y tenga miedo de perderme. Que alguien se esfuerce por quedarse, no porque se lo pida, sino porque no quiera dejarme ir.