La diferencia entre el precio de @idealista y el de @Notarios_ES esta en máximos, un 29% de diferencia.
Esta diferencia es una pista del descuento pedido en el mercado. Idealista proyecta el precio del vendedor, y los Notarios el final, que sería un 29% más bajo que el ofertado.
Llevo siete meses con esto. He estudiado a fondo la legislación sanitaria, los protocolos hospitalarios y los códigos deontológicos.
He estudiado durante semanas la normativa de protección de datos en el ámbito sanitario. He presentado una argumentación jurídica de 43 páginas.
La he blindado. Ni GPT 5.5 ni Opus 4.6 han podido desmontarla.
El @scsalud tenía un mes para contestarme. Han pasado cuatro y no lo han hecho. Esto es un nuevo incumplimiento, autónomo de los otros que denuncio.
Sé que el riesgo para el @scsalud es bajo, pues no hay sanciones económicas a las Administraciones públicas.
Por eso lo moveré al ámbito político, pero cuando llegue el momento.
Le dispararon en su tienda de chuches de #Zumarraga 13 balas, 7 entraron en su cuerpo. 7 eran los meses de embarazo de Encarni, su hija nació huérfana.
Fue en listas del @ppopular como independiente, llegó de carambola a concejal.
#TalDiacomoHoy del 2000
Esto era ETA, ayúdame a difundir 🙏🏿🧵👇🏿
Lo que explico es real, estimado Luis. Si he comenzado por la vía administrativa fue en la creencia de que sus plazos serían mucho más cortos. Interponer una demanda, en cambio, significa esperar meses o años. Lo haré, pero pienso que primero he de agotar la vía administrativa. Que, además, me proporciona argumentos adicionales para la demanda.
@fernando@HUnivValdecilla@policia Fue tan traumático todo que, desde el box de urgencias, llamé tres veces a la Policía. Pero como me tenían inmovilizado dentro de un box, nunca pude saber si se personaron en el hospital.
El 19 de enero me atendieron en el Servicio de Urgencias del hospital @HUnivValdecilla (HUMV).
Siempre tuve una experiencia excelente en el HUMV: profesionales y medios de primer nivel. Para mí, el hospital es un orgullo colectivo.
Aquella tarde, sin embargo, me atendió una doctora que cometió graves irregularidades.
Yo tenía una brecha sangrante en la cabeza, pero al ver cómo se estaba desarrollando el episodio quise marcharme para que me atendieran en otro sitio.
La doctora, sin embargo, me impidió por la fuerza abandonar el hospital, pues quería que me sometiera a unas pruebas que yo no consentía.
Esta fue una primera irregularidad, pues un paciente tiene derecho al alta voluntaria¹, incluso en contra del criterio del médico. Retenerme contra mi voluntad fue, en mi opinión, una detención ilegal.
Lo peor, sin embargo, estaba por llegar:
La doctora entró al box con varios celadores y enfermeros y me ataron con correas a la camilla. Aquello me resultó absolutamente humillante, y así lo expresé. Me estremezco mientras lo escribo, pero no os imagináis la angustia e indefensión que siento mientras escribo estas líneas.
Tras inmovilizarme de pies y manos yo me negué en redondo a someterme a ninguna prueba y pedí marcharme. La doctora, sin embargo, me amenazó con hacerme las pruebas «por las buenas o por las malas». Yo puse mi teléfono a grabar y respondí que eso era ilegal y que iba a denunciarla.
Un rato después la doctora regresó al box acompañada de una enfermera y dos vigilantes de seguridad. Me dijo que iba a sacarme sangre «sí o sí». Yo repetí que no consentía esa extracción. Entonces se acercó y pude leer su nombre en su uniforme. Lo tengo grabado en el móvil.
Atado de pies y manos no pude evitar, claro, que me extrajeran varios tubos de sangre, mientras yo repetía todo el rato que no consentía aquello y que les iba a denunciar.
Quizá desde fuera no se entienda, pero estoy temblando mientras escribo esto, angustiado y con ganas de llorar. Me tenían inmovilizado y herido y entre cuatro —dos de ellos, vigilantes de seguridad— me forzaron un procedimiento médico. Esto es absolutamente ilegal² y, en mi opinión, un delito de coacciones.
Llevo desde enero teniendo pesadillas con esto, y a veces me despierto de noche gritando, evocando el box, las correas y la doctora. Igual desde fuera no se entiende, pero yo lo viví así y aquello me tiene roto desde entonces.
Yo decía todo el rato —e insisto, está grabado— que me sometería voluntariamente a las pruebas si me soltaba, porque que no accedería estando atado, pues me sentía vejado y humillado. Pero no sirvió de nada, y la doctora me tuvo más de cuatro horas así.
Yo pedía continuamente agua, porque la pérdida de sangre provoca, por lo visto, mucha sed. Me acercaban un vaso de plástico y lo rellenaban muchas veces, porque me moría de sed.
Al cabo de una rato expliqué que necesitaba orinar, pero no me dejaban ir al servicio. Me dijeron, literalmente, «puedes aguantar más».
Un rato después la doctora regresó al box y me entregó una pastilla. Me dijo que me dejaría ir al servicio si me la tomaba. Yo pensé que quería drogarme para que me sometiera a lo que rechazaba y, naturalmente, la tiré a una papelera.
Cuando ya no podía retener la orina más, me trajeron un recipiente para que orinara en él, pero atado de pies y manos a la camilla. Aquello me pareció el colmo de la humillación e indignidad, y así lo expresé. Le dio igual.
Tras varias horas así, la doctora regresó, me pusieron un aparato eléctrico a los pies de la camilla y ordenó que me llevaran a otra estancia. Yo sentí pánico mientras me llevaban y pregunté qué era aquello. Me dijo, literalmente, que no era asunto mío, y que yo hacía demasiadas preguntas.
Ya en la otra estancia la doctora se marchó y me dejó con otro médico. Eso me tranquilizó mucho, porque yo tenía miedo a la doctora que me había atado y amenazado. El nuevo médico era muy amable, me soltó y entonces me sometí voluntariamente a un TAC en la cabeza. Tenía la camisa, el cuello y las manos llenas de sangre (la foto de abajo es después de que me limpiaran la mano).
Ya liberado, me devolvieron al box y vino otro doctor diferente, igualmente muy amable, que me explicó que no había signos de lesión interna y que me suturarían la herida. Accedí.
Al marchar me entregó el informe de alta. Comencé a leerlo y yo no daba crédito a lo que leía: ponía que yo había bebido «una botella de vodka» (¡falso!) y que acudí al hospital por «violencia y agresividad» (¡absolutamente falso!).
Yo creo, aunque no puedo probarlo, que la doctora introdujo esas falsedades tras decirle que la iba a denunciar. Quizá borró su nombre del informe clínico por la misma razón, pues el nombre de los otros médicos sí aparece en él.
Leer las falsedades del informe me dolió tanto como lo vivido en el box. Destruí el papel allí mismo y me fui. Cuando llegué a casa, estaba roto.
Tardé días en procesar todo. Pensé que una forma de repararlo sería explicar al hospital lo sucedido y poner una denuncia formal contra la doctora. Registré un escrito y lo envié al HUMV.
El hospital me contestó dos meses y medio después³. Decían que yo había consentido la extracción de sangre, y no me facilitaron ni la documentación que solicitaba ni la identidad de la doctora. Esto es otra irregularidad⁴.
Me sentí insultado. Estaba convencido de que el HUMV lo investigaría y me ampararía, pero no hicieron nada.
Entonces aprendí que puedo acceder a mi historia clínica digital. La ley dice que el nombre de la doctora y la enfermera tienen que aparecer en ella. ¡Pero ni rastro de ambas! Otra irregularidad⁴.
Revisando mi historia clínica, sin embargo, encontré algo que me hizo literalmente llorar: ¡la doctora había ordenado un test de drogas sobre una muestra de orina que tomó del recipiente que me entregó!
Yo no tenía ni idea de eso. Nunca me sometí voluntariamente a ningún test de nada. Pero ella tomó subrepticiamente una muestra de mi orina y ordenó analizarla sin mi consentimiento y sin informarme. ¡Esto es completamente ilegal!²
Además, ocultó del informe clínico el resultado del test. ¡Si no llego a consultar mi historia clínica, nunca me hubiera enterado! Cuando pienso en todo esto, se me saltan las lágrimas.
El test, naturalmente, dio negativo para todas las sustancias ilegales (yo nunca he consumido ninguna droga).
Una noche, en otra de las pesadillas que recurrentemente tengo, me acordé de que tenía todo registrado en el teléfono y salté de un bote de la cama. ¡Estaba tan traumatizado que me había olvidado!
En las grabaciones tengo el nombre de la doctora, pues lo leí de su uniforme. Entonces lo busqué en el directorio del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, así como en varios colegios territoriales, pero nada. ¡No hay en España ningún médico colegiado con ese nombre, ni otros parecidos que he probado!
Registré entonces (abril) un segundo escrito ante el HUMV. Pero nadie respondió. Envié varios correos electrónicos pidiendo conocer la identidad de la doctora y acceder a la documentación del episodio.
A día de hoy nadie me ha contestado.
Se me ocurrió pedir amparo a la instancia superior, el Servicio Cántabro de Salud. El 28 de abril registré un detallado escrito de ejercicio de derechos en materia de protección de datos personales ante el @SCSalud. Las muestras biológicas —sangre, orina—, son datos personales.
El RGPD dice que el SCS tiene un mes para contestar. Sin embargo, han transcurrido más de dos y no han contestado. Esto es otra irregularidad.⁵
Ante este nuevo incumplimiento del SCS, escribí a su Delegado de Protección de Datos, pero este me remitió de nuevo al SCS.
Entonces se me ocurrió presentar un segundo escrito pidiendo la identidad de los médicos que accedieron a mi historia clínica aquel día, pues en el registro de accesos tiene que estar la identidad de la doctora.
Pero me respondieron que «por protección de datos» no me lo pueden dar. Una ley estatal y otra autonómica me otorgan derecho explícito a conocer la identidad de la doctora que me atendió aquel día⁴. Pero se amparan en la vaga excusa de la protección de datos para vulnerar mi derecho.
Me queda poner una reclamación ante la AEPD. Pero si la estimaran no habría ninguna sanción, pues las Administraciones públicas solo pueden ser apercibidas. No pasa nada.
Tras esta penosa penitencia os podéis imaginar qué confianza me queda ya en el sistema público de salud: ninguna.
Sintiéndome totalmente desamparado, y tras meses de escritos y esperas, llamé por teléfono al HUMV y pedí hablar con el director médico del hospital. Pero me dijeron que no me podían pasar con él. Pedí entonces hablar con el director gerente, y me pasaron con un contestador automático.
Con las tripas revueltas por todo esto, hace más de un mes hice de ellas corazón y acudí al HUMV y me puse frente a la puerta del despacho de la responsable del Servicio de Atención al Usuario hasta que conseguí hablar con ella.
La responsable fue muy amable y me escuchó con atención. Luego me dijo que se interesaría por mi caso y me contestaría «en unos días». Le di aliviado las gracias y volví a casa. Estuve dos días destrozado.
Pero ha transcurrido más de un mes de aquel último cartucho y nadie en el HUMV ni el SCS me ha contestado. Estamos en julio y nadie me dice la identidad o el número de colegiación de la doctora que me atendió en enero. Pronto se irán de vacaciones. Agosto es inhábil en muchos sitios.
A estas alturas, comienzo a sospechar que la doctora que me atendió no está colegiada, lo que sería gravísimo.
Yo reclamo saber la identidad de la doctora para interponer una denuncia contra ella, pero tras cinco meses y pico de gestiones, ni el HUMV ni el SCS contestan mis escritos.
Cada vez que paso por delante del hospital me entran ganas de llorar. Siento miedo y angustia cuando veo a un médico, porque vuelven a mi cabeza aquellas largas horas inmovilizado, herido, amenazado y forzado.
Y cuando he pedido amparo por los cauces formales, siento que se despliega contra mí otra violencia, que es la institucional.
La semana pasada ya no pude más y me empadroné en Bilbao. Yo vivo en Santander, pero a raíz de todo esto empecé a pensar en marcharme de Cantabria, porque cada vez que veo el HUMV o la sanidad cántabra, me rompo por dentro. Cambiando de domicilio puedo usar el sistema vasco de salud, que es diferente.
Hoy, sin embargo, he comprobado que no puedo pedir cita médica ni en la sanidad cántabra ni en la vasca: ninguno de ambos sistemas me reconoce como usuario. Estoy en un limbo.
Escribo esto para pedir auxilio. Y porque ya no me quedan más recursos. He dirigido escritos, realizado llamadas y hablado con todas las personas a mi alcance. Pero el sistema público incumple sus propias normas y conculca mis derechos.
Solo me queda publicar esto y preguntar si tengo algún amigo en el HUMV que, desde dentro, me pueda facilitar la información a que legalmente tengo derecho.
Si es así, en privado le facilitaré el nombre que la doctora portaba en su uniforme.
___
¹ Art. 21 de la Ley 41/2002.
² Art. 8 de la misma ley.
³ La instrucción 1/2008 de la Dirección General
de Ordenación, Inspección y Atención Sanitaria de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria establece un plazo de un mes.
⁴ Art. 5.1 de la Ley 44/2003, art. 36.1 de la Ley 7/2002 de Cantabria y art. 14.1 de la Ley 41/2002.
⁵ Art 12 del RGPD.
Tengo todo lo que me hicieron fotografiado, grabado y documentado.
Me va a llevar dos años, pero voy a conseguir que @HUnivValdecilla cumpla con los protocolos del Comité de Prevención de la Tortura que el Defensor del Pueblo le ha requerido durante años, y que incumplen.
Voy a conseguir que la AEPD declare que el @scsalud ha cometido una infracción conmigo.
Voy a conseguir que la doctora que me coaccionó y amenazó comparezca ante un comité deontológico primero y un tribunal después.
Y voy a conseguir que el Consejero de Salud del Gobierno de Cantabria explique en sede parlamentaria por qué el Hospital y el SCS incumplen protocolos y leyes, y que los mecanismos correctivos solo sirvan para el encubrimiento del médico responsable y de la propia institución.
Tengo todas las evidencias, y todo el tiempo del mundo.
Antes de hacer una oferta hago 5 llamadas.
Ninguna es al vendedor ni a la inmobiliaria.
Cuestan 40 minutos y me han ahorrado decenas de miles de euros:
1) Al administrador de fincas.
Pregunto: ¿hay derramas aprobadas o previstas? ¿cuál es el estado del fondo de reserva?
El Gobierno dice no a los centros de datos.
Mientras Alemania quiere duplicar su capacidad de centros de datos antes de 2030 ante la creciente demanda de computación, España avanza en sentido contrario.
El Gobierno pretende exigir que el 80% de la electricidad consumida proceda cada hora de renovables, que cada nuevo MW de demanda vaya acompañado de nueva capacidad renovable y que los centros alcancen la máxima eficiencia energética.
Además, estas condiciones afectarían también a los más de 12 GW que ya han solicitado acceso a la red.
En plena carrera mundial por la IA, Europa necesita mucha más capacidad de computación. España tiene capital dispuesto a invertir.
El mayor riesgo sea empeñarnos en que lo haga en otro sitio.
Por @juanrallo.
https://t.co/wFTNwmYFtO
—Un órgano puede tocarlo todo.
—¿Todo?
—Claro. Por algo es el rey de los instrumentos.
—¿Y la Tritsch-Tratsch-Polka de Strauss? Eso en un órgano es imposible.
—¿Que no? Sujétame el cubata.
Y entonces aparece este señor… 😂🎹
🎥 Vídeo: Martin Mans (@martinmans2)
#Órgano #Strauss #MúsicaClásica #TritschTratschPolka
Tener mucho hijos, ricos y atractivos: el trilema imposible
Jason Weeden explica aquí el marco que llama “Rich-Sexy-Lots”. Se trata de una hipótesis evolucionista para entender por qué, en las sociedades modernas, muchas mujeres no consiguen a la vez lo que a menudo desearían: varios hijos, que esos hijos crezcan con recursos y que además hereden rasgos que los hagan atractivos. La idea parte de dos dilemas clásicos de la biología evolutiva. Uno es el de cantidad frente a calidad: invertir en muchos hijos suele ir en contra de dar a cada uno más tiempo, dinero y educación. El otro es el dilema cad-dad: una mujer puede buscar un hombre con genes “sexy” (atractivo físico, éxito con otras parejas) o un hombre más dispuesto a quedarse, cuidar y aportar estabilidad a largo plazo. Weeden junta ambos dilemas y los convierte en un triángulo: Rich (hijos bien provistos), Sexy (hijos con genes ventajosos en el mercado sexual) y Lots (muchos hijos).
Lo que supone ese marco es que no se pueden maximizar las tres cosas a la vez. Si una mujer quiere muchos hijos, suele tener que empezar pronto, y eso choca con largos años de estudios, una carrera consolidada y el tipo de matrimonio estable que suele asociarse a hogares con más recursos. Si busca un padre que aporte genes muy atractivos, es más probable que ese hombre tenga un historial sexual amplio y sea menos fiable como pareja de por vida, sobre todo si el matrimonio llega joven. Y si prioriza recursos y estabilidad, a menudo tiene que ceder en el número de hijos o en el tipo de atractivo que busca en la pareja. En la práctica, Weeden apunta a un patrón concreto: las mujeres con mucha educación y orientación sexual más abierta pueden desear hijos tanto como las demás, pero acaban teniendo menos. El marco no dice que ese camino sea “malo”; dice que es una apuesta de alto riesgo y alta recompensa: a veces sale muy bien, y a menudo no.
En lenguaje llano, Rich-Sexy-Lots no promete una receta para “tenerlo todo”. Sirve más bien como mapa de por qué ciertas combinaciones modernas -carrera larga más pareja con mucho éxito sexual previo- encajan mal con una natalidad alta. Weeden también aclara que la “solución obvia” de casarse pronto con un hombre mayor y acomodado puede ayudar a juntar Rich y Lots, pero suele dejar fuera Sexy: no es tenerlo todo, es elegir dos vértices del triángulo y soltar el tercero.
https://t.co/iK4Xn8fqOe
Rapaz.... O novo modelo de passaporte da Síria pegou uma imagem da internet do mercado de Damasco, não tirou a marca d'água e o passaporte agora tá com o nome do fotógrafo HAHAHAAH
Tener sexo en la cabeza: el truco evolutivo de la masturbación:
Jesse Bering sostiene que la masturbación masculina no es un capricho moderno ni un simple desahogo, sino una adaptación biológica con dos capas. La primera es fisiológica: el hombre produce decenas de millones de espermatozoides al día, pero esos espermatozoides envejecen en pocos días. Eyacular de vez en cuando serviría para “vaciar el depósito” de los más viejos y dejar listos los frescos, que nadan mejor, fertilizan más y duran más dentro del cuerpo de la mujer. Hay estudios que muestran que cuanto más tiempo había pasado desde la última eyaculación del hombre, más espermatozoides retenía el cuerpo de la mujer.
La segunda capa, y la más interesante, es cognitiva. Los otros primates salvajes apenas se masturban hasta eyacular; cuando lo hacen, suele ser cerca de una hembra receptiva que se está apareando con otro macho. Los humanos, en cambio, podemos hacerlo en la imaginación. Ese “banco de escenas mentales” permite satisfacer el deseo sin tener que pelear, cortejar o romper el equilibrio del grupo cada vez que aparece la excitación. En un animal tan social como el nuestro, eso no es un detalle menor.
Veámoslo así: en un grupo pequeño, el sexo real es caro en términos sociales. Compites con aliados, generas celos, arriesgas coaliciones y puedes destrozar la cooperación que necesitáis para cazar, defenderos o criar. Si parte de esa tensión se puede resolver en la cabeza -con una escena inventada, una memoria o una fantasía-, el conflicto baja de intensidad. No hace falta desplazar al rival ni forzar una relación que el grupo no tolera. La imaginación funciona como una válvula de escape privada. Libera presión sexual sin convertir cada impulso en un problema público. Esa capacidad de “follar con alguien en la mente y seguir colaborando al día siguiente” pudo facilitar que los grupos humanos se mantuvieran más estables, más grandes y más cooperativos de lo que habrían sido si cada deseo exigiera una confrontación real.
Bering añade que el porno visual está atrofiando precisamente esa herramienta. Ya no hace falta construir el escenario; basta con consumirlo. El banco mental se oxida. Al mismo tiempo, critica los movimientos de retención de semen, que tratan el eyaculado como una “fuerza vital” que no hay que gastar. Esa idea tiene poco respaldo clínico y olvida que el plasma seminal contiene compuestos que, al depositarse en la mujer, parecen tener efectos sobre el ánimo y la ansiedad. El riesgo, según él, no es gastar semen. El riesgo es olvidar que tener sexo en la cabeza fue, probablemente, una de las habilidades que nos permitió vivir juntos sin destrozarnos.
https://t.co/ONdABJYsuQ
Qué barbaridad el borrador de RD sobre centros de datos que presentó ayer el gobierno este. Ha reventado toda posibilidad de futuro para el sector en España. En vez de adaptarnos para acoger inversiones multimillonarias (un hiperescalar de 100MW supone unos 5.000M$) preferimos dejar escapar el futuro hacia PT, IT y GR.
Otro desastre del que nos arrepentiremos. Este gobierno habla de cambio de modelo y solo trabaja para que cambiemos el barril de cerveza. Son impresentables.
En febrero de 1987, un arqueólogo peruano recibió una llamada de la policía en plena noche pidiéndole que fuera de inmediato. En casa de un saqueador habían encontrado 33 piezas de oro que no encajaban con nada conocido. Así se descubrió al Señor de Sipán. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
116 empresas de inteligencia artificial (entre ellas OpenAI, Google, Microsoft, Anthropic, Meta, Amazon) firmaron ayer un pedido global de auxilio en ciberseguridad. Cuando los que compiten a muerte firman juntos, conviene leer qué firmaron. 👇
"Deberías haber visto cómo ha quedado el otro".
Norman Rockwell pintó "The young girl with a black eye" (La niña con el ojo morado).
A simple vista, una niña magullada.
Si te fijas en los detalles, una genialidad absoluta 🧵