Un político puede tener mi voto pero jamás mi sumisión, por qué cuando el político se convierte en parte del estado de inmediato gana mi total desconfianza.
En la campaña presidencial colombiana, el presidente Lula apoyó abiertamente a Iván Cepeda y gané yo. En la campaña brasileña, apoyé a Bolsonaro y ganó Lula.
Ni Lula decide por los colombianos ni yo decido por los brasileños. ¡DECIDE LA GENTE! Y cuando el pueblo se pronuncia en las urnas, su voluntad se respeta porque es sagrada. ¡En eso consiste la democracia!
El presidente Lula y yo tenemos grandes y profundas diferencias políticas e ideológicas, pero coincidimos en algo fundamental: Brasil y Colombia se necesitan mutuamente.
Ninguna consideración puede estar por encima de los intereses de nuestras naciones. Colombia y Brasil son países hermanos, con enormes desafíos y oportunidades compartidas.
Tenemos mucho por hacer y trabajar en beneficio de nuestros pueblos. El respeto mutuo, la soberanía y la cooperación deben marcar nuestras relaciones, así como la lucha contra el narcoterrorismo y la minería ilegal, la protección de la Amazonía y el bienestar de nuestros ciudadanos.
¡Firme por la Patria!
¡Que viva Cristo Rey!
(A.D.L.E) 🇨🇴 🐅
En Brasil gana la izquierda y está bien, el mundo necesita equilibrio y si la gente prefirió esa opción pues quien es el resto del mundo para criticarlo.
Muchos colombianos se rasgan las vestiduras y apoyan ciegamente a @petrogustavo Hoy vemos como el gobierno de Petro muestra su cara que era una depredación de sexo , drogas y corrupción.
Deicy Jiménez dice que tuvo relaciones sexuales con Petro a cambio de contratos públicos. Semana verificó que efectivamente tuvo contratos en el Congreso, el Ministerio del Interior y la Supervigilancia.
@CarlosOnoro Sip, las enfermedades mentales algunas veces funcionan así, pero el Carlos oñorismo es una grave enfermedad mental , dónde sientes la necesidad de defender al pedofilo de Petro aún a costa de tu propia honra.
Lo peor que dejó el régimen de Chávez en la herida Venezuela, es una generación de gente dolida que añora un pasado mejor que se convirtió en narcisista como materia de escape para no reconocer su presente.