“Las consecuencias morales de la guerra civil” en Tucídides III es una obra maestra absoluta. Explica el presente con palabras eternas: la polarización, el fanatismo estúpido y criminal y la imposibilidad de una moderación inteligente.
Además, legitima mi “ingenuidad aprendida”
Me descojono… a ver si al final resulta que tenemos presidenta. Ya tienes mi voto! Sería maravilloso que por fin alguien se tomara en serio el asunto de los abrefáciles. Basta ya de engaños @Rebevolutions
Mi primera entrevista y han elegido adrede mi peor foto. Ya sabemos cómo se las gasta el aparato mediático del poder (el poder así, en general, el poder como la otredad, como los malos, los que no somos nosotros).
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Desgraciadamente, hace tiempo que se sabe que esto iba a pasar.
Ya ocurrió también con la naviera alemana Hapag-Lloyd y el puerto de Valencia. El objetivo es evitar el pago del impuesto europeo ETS, que se logra sortear al descargar las mercancías en el puerto marroquí de Tanger Med antes de que lleguen a su verdadero destino.
Desde el 1 de Enero 2024 la UE incorporó un nuevo recargo a los fletes del transporte marítimo, denominada ETS, o “recargo por emisiones”.
Solo se cobra el recargo por emisiones a las reservas en las que el puerto de carga y/o descarga esté ubicado en países de la UE/EEE (Espacio Económico Europeo), en el ámbito del EU ETS.
Pensar que no iba a tener consecuencias en nuestros puertos fue, de nuevo, otra insensatez de los políticos comunitarios.
Alguien me escribió por privado preguntando por una receta rica, de esas que no fallan con amigos. Pensé en un plato que preparé hace poco y que me dio muchas alegrías: unas albóndigas especiadas sobre unos soberbios tonnarelli cacio e pepe. Como sabéis, me fascina la cocina italiana, pero esta receta tiene un trasfondo que va mucho más allá de Roma. Cruza el Mediterráneo a través de algo tan humilde como una bola de carne picada. Mientras coloco la tabla de cortar en mi encimera, no puedo evitar sonreír al recordar el año 2000. Aquel año publiqué un libro dedicado a rastrear las raíces árabes, judías y cristianas de nuestra gastronomía, el cual fue premiado en Périgueux como el mejor libro de cocina del chef del mundo. En sus páginas ya hablaba del viaje de las albóndigas, y hoy me sigo maravillando de su historia.
La albóndiga es el mapa del mundo comestible. Su origen nos lleva a la antigua Persia, donde las llamaban kofta(carne machacada). El mundo árabe adoptó la fórmula y nos la heredó como al-bunduq ("la bola"). Ellos nos enseñaron a moldearlas, freírlas en buen aceite y jugar con los aromas. Cambian de nombre según el puerto donde atraquen: en Italia son polpette, en Francia boulettes, en Inglaterra meatballs, en Japón tsukune y en Corea del Sur wanja. Todos los pueblos han tenido la necesidad de aprovechar cortes de carne mezclándolos con pan y huevo. Esa cercanía las hizo iconos de la cultura visual, desde la entrañable cena en La dama y el vagabundo hasta la parodia de Lluvia de albóndigas. Evocan hospitalidad. Su toque de hoy viene del Norte de África; me inspiro en el maravilloso Tajine de Kefta marroquí, ese guiso aromatizado con canela, comino y anís estrellado. Esa calidez es la que traslado a mis polpette, uniéndolas a una de las salsas de queso y pimienta más puras del recetario romano.
Para empezar, pongo en un bol medio kilo de carne picada de ternera. Añado un huevo, cincuenta gramos de miga de pan empapada en leche y escurrida, y un diente de ajo picado. Incorporo una pizca de comino y otra de canela en polvo, con su punto de sal y pimienta. Con las manos limpias, trabajo la masa con suavidad y moldeo bolitas medianas. En una sartén con aceite de oliva caliente, echo las albóndigas junto con una rama de canela entera y una pieza de anís estrellado. Solo quiero que el aceite capte esos aromas sutiles mientras la carne se dora por fuera.
En este punto, introduzco el verdadero puente cultural del plato: paso las albóndigas doradas a una olla donde tengo una muy buena salsa española de fondo oscuro casero. Las dejo cocer allí unos minutos. Es una simbiosis maravillosa; la carne se impregna de la profundidad de nuestro guiso tradicional mientras que la salsa absorbe todos los matices de las especias.
Mientras tanto, cuezo los tonnarelli en poca agua hirviendo con sal para concentrar el almidón. Los saco un par de minutos antes de estar al dente y guardo una taza grande de esa agua. Aparte, en un bol pongo ciento en cincuenta gramos de queso Pecorino Romano rallado y pimienta negra en grano recién tostada y machacada en mortero. Vierto poco a poco el agua caliente sobre el queso mientras remuevo con varillas fuera del fuego hasta crear una crema densa y lisa.
Vuelco la pasta directamente en la sartén templada donde se cruzaron los aceites y jugos de las albóndigas. Añado la crema de queso y manteco con brío; el almidón unirá todo en una emulsión perfecta. Finalmente, sirvo la pasta cremosa en boles hondos de barro, coloco encima las polpette glaseadas en su salsa especiada y corono con unos brotes verdes frescos. Un plato humilde, lleno de viajes y perfecto para compartir sin prisas.
Yo se lo digo, ministra.
En primer lugar, tratar la vivienda como una política de 10-15 años, con objetivos medibles y estabilidad normativa, no como una sucesión de ocurrencias intervencionistas y coyunturales.
10 medidas soportadas por la evidencia:
1. Agilizar suelo y licencias: plazos máximos, ventanilla única, digitalización y mayor seguridad jurídica urbanística.
2. Liberar suelo edificable donde existe demanda real, acompañado de infraestructuras y transporte, no simplemente recalificar indiscriminadamente.
3. Permitir mayor densidad y cambios de uso —oficinas, locales, edificios infrautilizados— en zonas urbanas bien comunicadas.
4. Multiplicar el parque de alquiler asequible permanente, movilizando suelo público y capital privado mediante concesiones y derechos de superficie.
5. Industrializar la construcción y homogeneizar procedimientos técnicos para reducir costes, tiempos y problemas de productividad.
6. Dar estabilidad regulatoria al alquiler y evaluar empíricamente los controles de precios; retirarlos cuando reduzcan la oferta disponible. Esto es: retirarlos casi siempre.
7. Sustituir ayudas generalizadas a la demanda por ayudas focalizadas según renta, coordinándolas siempre con aumento de oferta para evitar que acaben capitalizándose en precios.
8. Reducir los impuestos que penalizan las transacciones, especialmente ITP, favoreciendo movilidad residencial y laboral, compensándolo con una fiscalidad menos distorsionadora.
9. Movilizar vivienda realmente vacía mediante incentivos y garantías, identificándola con datos de registros y consumos, en vez de presunciones administrativas.
Y 10. Facilitar el acceso a la primera vivienda de jóvenes de forma selectiva, con avales o financiación solo donde la oferta pueda responder; evitar ayudas universales que eleven precios.
“Los jóvenes actuales han crecido en una cultura extraordinariamente preocupada por la identidad, la validación y la realización personal. Desde muy pronto reciben un mensaje que, considerado aisladamente, parece magnífico: debes descubrir quién eres, decidir qué quieres, construir tu propia vida y procurar que nadie más la construya por ti. Pocas generaciones han disfrutado de semejante permiso para elegir. Tal vez, ninguna. (…)
Y, sin embargo, hay algo extraño en el resultado.
Las generaciones que disfrutan de toda esa libertad conviven también con elevados niveles de ansiedad, fragilidad psicológica y soledad. Naturalmente, sería absurdo atribuir fenómenos tan complejos a una sola causa. Las sociedades tienen la irritante costumbre de no comportarse como experimentos de laboratorio. Pero la coincidencia merece al menos nuestra atención. Porque quizá hayamos pasado por alto algo bastante elemental.
Durante la mayor parte de la historia, una persona no tenía que inventarse completamente a sí misma. Esto tenía inconvenientes enormes, desde luego. Si nacías campesino en una aldea francesa en 1750, las posibilidades de anunciar a tus padres que necesitabas «un tiempo para descubrirte» eran reducidas, y las de que reaccionaran con entusiasmo, todavía menores. Tu religión, tu comunidad, tu familia, tu oficio y hasta buena parte de tus obligaciones venían dados de antemano.
Era un mundo restrictivo, pero también proporcionaba respuestas.
Nosotros hemos eliminado muchas de aquellas respuestas prefabricadas, y en innumerables sentidos hemos hecho bien. Pero en su lugar hemos entregado al individuo una tarea formidable: construirse a sí mismo. Darse sus propias respuestas.
Debes encontrar tu vocación. Debes desarrollar tu potencial. Debes escoger correctamente tus relaciones. Debes formar tus propias opiniones. Debes descubrir qué te hace feliz. Debes ser fiel a ti mismo. Y antes de hacer todo eso, naturalmente, debes averiguar quién demonios es ese «ti mismo» al que debes tanta fidelidad.
Es muchísimo trabajo para una sola persona.”
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50 Sitios Web de los que No Podrás Salir Durante Horas Una Vez que Entres
1.) 'https://t.co/jzL26i024b' — Observar el mundo con imágenes satelitales en vivo
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18.) 'https://t.co/XXMio42dqU' — Catálogo de los lugares más extraños del mundo
19.) 'https://t.co/xxjISC6njF' — Experiencias interactivas de conocimiento
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22.) 'https://t.co/qtSz0kXse7' — Mapa real del cielo en el navegador
23.) 'https://t.co/qQvk25UpID' — La foto astronómica del día de la NASA
24.) 'https://t.co/wOUDsYWRqG' — Todo el archivo visual de la NASA gratis
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29.) 'https://t.co/YjpLudEIDm' — Datos abiertos del Banco Mundial
30.) 'https://t.co/5ek9DPJKqZ' — Base de datos oficial de estadísticas de Turquía
31.) 'https://t.co/BmDGWDdPQC' — Archivo de millones de libros, películas y software
32.) 'https://t.co/22qRI6GdQ0' — 70 mil libros gratuitos con derechos de autor expirados
33.) 'https://t.co/aIkeBiAFEI' — Registro de todos los libros del mundo
34.) 'https://t.co/NrOvLdXIdR' — Archivo digital de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.
35.) 'https://t.co/hnkGN9oQj3' — Archivo del patrimonio cultural de Europa
36.) 'https://t.co/QBSIMabP4g' — Colección de biblioteca digital de América
37.) 'https://t.co/M5kLMnpdji' — Recorrer museos desde casa
38.) 'https://t.co/CQgBLaPOBP' — Descargar obras de arte en alta resolución
39.) 'https://t.co/woOBcLVwAA' — Archivo de 250 mil obras de arte
40.) 'https://t.co/V0OWpA2M1h' — Tesoros visuales olvidados de la historia
41.) 'https://t.co/eiFR66pX21' — Archivo gratuito de cultura y educación
42.) 'https://t.co/ti5jKF3VXm' — Colección abierta del Museo Metropolitano
43.) 'https://t.co/sxiKxAe5EB' — Árbol genealógico de los géneros musicales
44.) 'https://t.co/SxZW8nULFp' — Seleccionar país y década para escuchar esa era
45.) 'https://t.co/GEDdbupuyg' — Convertir ediciones de Wikipedia a audio
46.) 'https://t.co/rWUJuFSpQO' — Pozo de conocimiento aleatorio
47.) 'https://t.co/RmfoqmuFVG' — Tiempo, amaneceres y eventos celestes
48.) 'https://t.co/TUlXyM03Vg' — Flujo actual de noticias científicas
49.) 'https://t.co/r8etB8il4H' — Preimpresiones gratuitas de artículos científicos
50.) 'https://t.co/yVyzNYjZIQ' — Visualizar datos con código en vivo
Internet no se limita a esos cinco sitios que el algoritmo pone frente a ti.
Si uno se encuentra casualmente con uno de los vídeos que están circulando por Brasil (y yo no dejo de hacerlo), la primera impresión puede ser desconcertante. Dos chavales se plantan frente a frente, rodeados por otros adolescentes. No se insultan. No rapean. Tampoco bailan exactamente. Uno coloca el índice sobre sus labios pidiendo silencio, mira a su adversario con gravedad, se pasa el dedo por la mandíbula como si estuviera afeitándose y, súbitamente, comienza a balancear las manos como si sopesara su pecho. El público enloquece.
Acabamos de presenciar una batalla de «farmear aura».
La expresión procede de dos universos que hasta hace poco tenían poco que decirse. «Farmear» pertenece al vocabulario de los videojuegos y consiste en repetir acciones para acumular recursos, experiencia o puntos. El «aura», en cambio, es la versión adolescente y memética de algo antiquísimo, el carisma, el prestigio, la capacidad de entrar en un lugar y conseguir que los demás reparen en ti.
Por tanto, farmear aura consiste, aproximadamente, en acumular puntos imaginarios de carisma. Y la generación Alfa ha decidido que, si algo puede acumularse, también puede convertirse en una competición.
El resultado recuerda a una batalla de freestyle a la que alguien hubiera extirpado las palabras. De hecho, existe incluso un vocabulario gestual más o menos canónico (si se puede usar semejante término para algo que se ha fraguado hace apenas un puñado de días).
El movimiento probablemente más reconocible es el «six seven» o «67». El participante coloca las manos delante del cuerpo, generalmente con las palmas hacia arriba, y las mueve alternativamente arriba y abajo, como si estuviera sopesando dos mercancías invisibles. De hecho, el gesto se ha independizado tanto del fenómeno que algunos campeonatos cuentan ya con una categoría específica para premiar el «mejor 67».
Pero hay más. El farmeador de aura también puede colocarse un dedo sobre los labios y ordenar silencio sin pronunciar una palabra. Puede deslizar el índice por la mejilla o la mandíbula, imitando el movimiento de una cuchilla de afeitar. Puede señalar su propio rostro, arquear las cejas, girar lentamente la cabeza o mirar al contrincante con una indiferencia cuidadosamente ensayada.
También está el mewing. El participante proyecta la mandíbula e intenta adoptar durante unos segundos la fisonomía del «Chad» de los memes, ese varón de mandíbula geológicamente improbable que representa la culminación imaginaria de la masculinidad. Un juez del campeonato de Belo Horizonte ha resumido las técnicas fundamentales en tres movimientos, el 67, el mewing y la «pose eslava», para la cual recomienda subirse a un lugar elevado y adoptar la característica posición agachada.
Naturalmente, siempre queda espacio para la innovación. En las competiciones aparecen volteretas, movimientos rápidos de brazos, bailes deliberadamente absurdos, entradas ceremoniosas y combinaciones improvisadas. Arthur Bernardo, un niño de once años, ha ganado el campeonato de Belo Horizonte después de incorporar volteretas y el inevitable 67 a su repertorio. Su premio ha incluido 20 reales, un kit de desayuno y un trofeo de Tung Tung Tung Sahur, personaje procedente del llamado Italian Brainrot (otra de mis obsesiones) Resultaría difícil condensar más cultura de internet en una sola ceremonia de entrega de premios.
La competición tiene además algo de duelo. No basta con ejecutar movimientos. Hay que «moggear» al adversario, otro término importado de las subculturas de internet que significa eclipsarlo mediante una superioridad suficientemente evidente. En la convocatoria de Belo Horizonte se advertía, con la solemnidad institucional que merece el asunto, que las «personas moggeadas» quedarían descalificadas.
Podría despacharse todo esto como la última idiotez adolescente. Sería fácil y probablemente también bastante injusto.
Porque las batallas de aura contienen algo antropológicamente interesante. Los adolescentes siempre han competido por el estatus. Lo han hecho mediante la ropa, el lenguaje, el valor, la belleza, el deporte, el baile, el ingenio o la capacidad de conseguir que veinte personas les presten atención.
De hecho, los seres humanos llevan milenios representando su estatus mediante el cuerpo, desde los desafíos ritualizados y las danzas competitivas hasta las batallas de rap, el breakdance, los duelos de miradas o determinadas formas de pavoneo juvenil. El sociólogo Erving Goffman habría reconocido inmediatamente en estas batallas su idea de la «presentación del yo», según la cual buena parte de la vida social consiste en representar ante los demás una determinada versión de nosotros mismos.
Sigue leyendo en Sapienciología: https://t.co/wrSqE5w6dF
¡Enhorabuena a mis queridos compañeros de Almaraz y a todos los extremeños!
El Gobierno acaba de autorizar que las dos unidades de la central nuclear de Almaraz continúen operando hasta el 8 de junio de 2030, ampliando 31 meses la vida de Almaraz I y 19 meses la de Almaraz II.
La decisión llega después del informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear y el propio Gobierno ofrece argumentos que llevamos mucho tiempo defendiendo quienes conocemos la importancia de la energía nuclear para España.
La situación internacional está provocando volatilidad en los precios de los combustibles fósiles y mantener Almaraz reduce nuestra exposición al gas. Además, su continuidad apenas afectará al despliegue renovable previsto para 2030, con una reducción estimada del 1,4%, mientras permitirá disminuir un 7% la generación con ciclos combinados de gas.
Y hay un argumento especialmente importante: Red Eléctrica, como operador del sistema, señala que la continuidad de Almaraz aporta estabilidad al sistema eléctrico en un contexto de incertidumbre global.
Enresa, por su parte, considera que los residuos adicionales serán poco significativos y no requerirán ampliar las instalaciones de almacenamiento previstas.
Es una magnífica noticia para Extremadura, para sus trabajadores y para todo el sistema eléctrico español. Almaraz seguirá produciendo electricidad abundante, estable y sin emisiones de CO₂ durante casi cuatro años más.
Hoy toca celebrarlo. Y también recordar que los mismos argumentos que justifican mantener Almaraz hasta 2030 merecen ser considerados cuando llegue el momento de decidir qué hacemos después.
https://t.co/O8ptly9Gah
Si te quedaste sin eclipse ayer, tienes otro el 2 de agosto de 2027. Ese día toca un nuevo eclipse total de Sol, apenas un año después del eclipse del 12 de agosto de 2026. Será un acontecimiento excepcional porque, a escala mundial, la totalidad llegará a durar 6 minutos y 23 segundos, convirtiéndose en uno de los eclipses solares más largos del siglo.
En España, la franja de totalidad atravesará el extremo sur de Andalucía, Ceuta y Melilla. Entre las zonas privilegiadas estarán Cádiz, el entorno del Estrecho de Gibraltar, parte de Málaga y algunos sectores del litoral andaluz oriental. En el resto de España el eclipse se observará como parcial.
Ceuta será uno de los mejores lugares de España, con cerca de 4 minutos y 48 segundos de totalidad, mientras que en Melilla rondará los 4 minutos y medio. En Cádiz capital serán aproximadamente 2 minutos y 54 segundos y en Málaga alrededor de 1 minuto y 48 segundos. Algunas localidades de la Costa del Sol situadas más cerca del centro de la franja tendrán duraciones superiores.
Una gran ventaja respecto al eclipse de 2026 será la altura del Sol. El fenómeno se producirá a media mañana, aproximadamente hacia las 10:45-10:50, con el Sol bastante elevado sobre el horizonte. Esto facilitará mucho la observación y la fotografía.
Durante la totalidad, el cielo se oscurecerá rápidamente, podrán aparecer estrellas y planetas brillantes y será posible contemplar la espectacular corona solar. Inmediatamente antes y después podrán observarse fenómenos como las perlas de Baily y el anillo de diamante.
El eclipse también tendrá efectos meteorológicos. La brusca reducción de la radiación solar puede provocar un descenso de varios grados de la temperatura, un aumento de la humedad relativa y cambios en el viento y en la turbulencia atmosférica. Será una oportunidad extraordinaria para estudiar la respuesta de la atmósfera ante una desaparición casi instantánea del calentamiento solar.
La meteorología será decisiva para elegir el mejor lugar de observación. Agosto suele ofrecer cielos despejados en el sur de España, aunque en el Estrecho pueden aparecer nubes bajas asociadas al levante. Por ello, la mejor estrategia será combinar duración de la totalidad, climatología y predicción meteorológica de los días anteriores.
Tras abandonar España, la sombra lunar atravesará el norte de África y llegará a Egipto, donde se alcanzarán los más de seis minutos de totalidad. Para España, el eclipse del 2 de agosto de 2027 será uno de los grandes acontecimientos astronómicos de las próximas décadas, especialmente espectacular desde Andalucía, Ceuta y Melilla.
El sesgo de confirmación es la madre de todos los sesgos psicológicos:
“El sesgo de confirmación es la madre de todos los sesgos psicológicos del razonamiento humano. Contagia a todo el mundo, a mí incluido. Es galopante en la economía y ubicuo en la ciencia. No es un pecado ni un delito, pero sí una causa frecuente y generalizada de que la gente se equivoque… y, por tanto, de que se adopten malas políticas. «De los cincuenta y pico sesgos descubiertos por [Daniel] Kahneman, [Amos] Tversky y sus sucesores, cuarenta y nueve son rarezas simpáticas, y uno está destruyendo la civilización», escribe Scott Alexander, fundador del blog racionalista Slate Star Codex. «Este último es el sesgo de confirmación: nuestra tendencia a interpretar las evidencias como confirmación de nuestras creencias previas en lugar de cambiar de opinión».
-Matt Ridley
https://t.co/Gt5MY4PxCw
¿Cuál es el diagnóstico sobre los problemas de la vivienda en España? La solución a la mayor parte de los problemas la tiene la Administración. Las medidas a adoptar serían:
1) el aumento de la seguridad jurídica de los caseros y los propietarios de los solares (sigue)
Quien quiera solucionar el gravísimo problema de los incendios forestales, aquí tiene un amplio catálogo de medidas para hacerlo, en los siguientes tres post, que son el resultado de las Jornadas Sobre Grandes Incendios Forestales de Plasencia, celebradas en octubre de 2025.
Quien sin embargo quiera enredar, buscar la confrontación, golpear al contrario como si fuera un enemigo a muerte y seguir viendo como arde España cada año, puede alistarse en las filas del sanchismo, del que es buen cabo furriel el secretario de Estado Morán Fernandez.
Este estudio es muy chulo:
Imaginad que queremos entender por qué Occidente se hizo rico e innovador a lo largo de los siglos. Muchos historiadores y economistas (como Max Weber o Joel Mokyr) llevan tiempo diciendo que la clave no fue solo la tecnología o el dinero, sino la cultura: cómo la gente pensaba sobre la autoridad, el miedo a lo nuevo, la libertad individual y la paciencia para planificar el futuro. El problema es que nadie había conseguido medir esa cultura de forma numérica a lo largo de mil años para meterla en un modelo económico serio.
Radek Stefanski, un economista de la Universidad de St Andrews, se propuso arreglar eso. Cogió más de 23.000 libros del canon occidental (desde la Antigüedad hasta 1920, sacados sobre todo de bibliotecas digitales como Project Gutenberg) y le pidió a una inteligencia artificial avanzada que los leyera uno por uno, no contando palabras sueltas, sino entendiendo el sentido completo. La IA tenía que decidir, en cada pasaje, si el libro defendía, criticaba o simplemente describía seis ideas culturales básicas: si apoyaba la jerarquía y la obediencia, si tenía miedo a lo desconocido, si valoraba la autonomía personal, si premiaba la paciencia a largo plazo, y un par más.
Es importante ver que estos libros no reflejan lo que pensaba la gente corriente de la calle, sino la cultura de las élites letradas: las minorías que sabían leer y escribir, las mismas que gobernaban, enseñaban en las escuelas y universidades, y que luego inventaban e innovaban. Esas puntuaciones las fue acumulando año tras año como si fueran un capital cultural que se hereda y se deprecia muy despacio (casi como el dinero o las máquinas, con una vida media de unos 138 años). Con cuatro de esas medidas construyó lo que llama el “Innovation Wedge” o “cuña de la innovación”: una proporción sencilla que mide cuánta resistencia cultural había a las ideas nuevas. Cuanto más alta es esa cuña, más difícil es que la gente acepte o produzca innovaciones.
Lo que encontró es sorprendente. Entre el año 1000 y 1920 esa resistencia cultural bajó un 51 por ciento. Occidente pasó de ser una sociedad más jerárquica y asustadiza ante lo desconocido a una más individualista y paciente. Y lo más llamativo es el momento: la mayor caída ocurrió entre 1130 y 1230, siglos antes de la imprenta, de la Reforma protestante o de la Revolución Industrial. Es decir, el cambio de mentalidad empezó muy temprano, en plena Edad Media.
Cuando metió esta medida en un modelo económico estándar de cómo se producen las ideas, resultó que la cultura pesaba muchísimo. Si la mentalidad se hubiera quedado congelada como en el año 1000, la productividad de 1920 habría sido solo un 56 por ciento de lo que realmente fue. Y ese ablandamiento cultural explica aproximadamente dos tercios de la primera gran aceleración económica que vivió Europa entre 1500 y 1700.
Stefanski no dice que la cultura sea la única causa ni que resuelva el misterio de una vez por todas (él mismo reconoce que la causalidad puede ir en las dos direcciones). Lo que sí ha conseguido es convertir por primera vez esa “cultura de las élites literarias” en una serie histórica medible, validada con profesores de literatura y con otras bibliotecas independientes. Ahora, en vez de hablar de cultura como algo vago, los economistas pueden meterla en sus cálculos como si fuera un dato más.
(El paper lo tenéis en el hilo)
“Cuando el «calentamiento global» pasó a llamarse «cambio climático», el credo quedó blindado contra los hechos: sequía o inundación, frío o calor, vendaval o calma, todo lo confirma. Una hipótesis compatible con cualquier evidencia podrá ser muchas cosas, pero no es ciencia.
Es fe. Y la fe tiene usos terrenales. El primero es bloquear la discusión. En una política secular, quien discrepa aporta información; en una religión, quien discrepa peca, y al pecador no se le responde: se le anatemiza como «negacionista».”
https://t.co/AmKbTmfBS2