Vivimos en un pais en el que no se puede opinar. Me llama la atención lo poco respetuosa que son algunas personas cuando muestras una opinión diferente a la suya, aún siendo respetuoso y sin criticar a nadie
Estuvo en la pandemia cosiendo mascarillas mientras su marido estaba en fase terminal. Y ahora, días después de enterrar a su hermano, se presenta en Valencia a ayudar y a repartir amor a diestro y siniestro. Debe tener el respeto de toda España. Hace falta más como ella.